Llama la atención cómo una costa de gran valor, donde se encuentran unos acantilados protegidos, con la playa natural más grande y con más arena de la Isla pueda ser tratada con tanto desprecio por parte de nuestros irresponsables políticos.
En las imágenes puedes ver el contraste entre una gran mancha de aguas residuales que se vierten directamente desde varios sitios acantilado abajo y, por otro lado, la imagen de unas personas sobre la arena de la playa a apenas 20 metros de los vertidos. Una triste realidad consecuencia de que el respeto por el medio ambiente, en serio, no forma parte de las prioridades políticas.

Vertido de aguas residuales por La Garañona
