Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Los áridos y las consecuencias de un desastre ambiental ilegal e incontrolado
                         
15 - 09 - 04

 

A lo largo de décadas ha venido funcionando una actividad minera a cielo abierto de gran impacto sin amparo legal alguno en varias zonas de la isla de Tenerife. A nadie le ha interesado, hasta ahora, regularizar el sector de manera que los impactos fuesen más controlados, que se regenerasen los terrenos afectados o que los ayuntamientos respectivos pudiesen cobrar las correspondientes tasas de explotación, como ocurre con cualquier otra actividad.

Hay quien dice que esto ha sido posible porque los ayuntamientos han cobrado. Bueno, mejor dicho, han cobrado algunos miembros de los ayuntamientos que entraron en la política con una mano detrás y otra delante y hoy en día se han hecho con un patrimonio realmente asombroso. Pero esas cosas se dicen pero si no las investigan los fiscales y los que tienen medios ¿quién las va a investigar o a quién le interesa que esto se investigue?

La verdad es que, cierto o no, nadie se explica cómo con la cantidad de permisos, papeles, impuestos... que le exigen a cualquiera hasta por vender churros en una esquina, haya sido posible un desastre de tal calibre sin tener los papeles en regla. Al que no le asombren estas cosas es que, sin duda, no tiene nada claro el tema ese del estado de derecho y la igualdad de todos ante la ley como principio fundamental.

Recientemente las empresas que realizan extracciones en el Valle de Güímar han llevado a cabo un paro y una concentración para pedir que no se ejecuten las sentencias judiciales que ordenan el cierre. Bueno, eso no está claro, porque los trabajadores pedían también que los posibles despidos recibiesen una indemnización justa. No cabe duda que los empresarios cada día que pasaba, a lo largo de estas décadas, se han sentido más fuertes dentro de la ilegalidad, en la confianza de que nadie iba a cerrar unas extracciones de las que dependían directamente tantos puestos de trabajo. Y efectivamente esa ha sido su primera reacción al sentirse un poquito, sólo un poquito, acorralados por los procedimientos judiciales. Han amenazado con despidos -con unas indemnizaciones ridículas- en el caso de que pusieran algún precinto por allí esos que, supuestamente, están para que se cumplan las leyes.

Y efectivamente es que tienen razón, de ejecutarse las sentencias el caos podría ser monumental. Pero de no ejecutarse, que es lo que va a pasar sin duda, una vez más se pondrá de manifiesto que en esta tierra no hay autoridad pública alguna con fuerza moral para aplicarle legislación ambiental de ninguna naturaleza a ningún ciudadano. Lo hacen porque tienen que justificar su trabajo con el más débil o desgraciado. Pero a éstos que, pese a estar en la más absoluta de las ilegalidades, van por ahí hablando del "interés general" que ellos siempre relacionan con grandes infraestructuras de alto impacto que consuman más cemento, más áridos y más asfalto, a estos nadie les va a tocar. Ni les van a pedir que solidariamente, como hace todo el mundo, compartan su beneficios vía impuestos o tasas en unas actividades perfectamente legalizadas y con los correspondientes planes de rehabilitación. Ellos comparten pero de otra manera mucho más rentable.


Imágenes de la concentración a finales de agosto


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