Cuando el festival Son Latinos y Cochinos
parecía haberse despedido de nosotros, al menos en las condiciones
en que se había celebrado hasta ahora, el hombre considerado
como el más poderoso de Canarias -eso se dice, pero en realidad
los más poderosos son los que le han puesto ahí, que no
son otros que los conocidos "piratas del cemento"- se ha plantado
nada menos que en el Parlamento de España para interpelar a la
ministra de Medio Ambiente por el problema que, al parecer, más
preocupa a los canarios en este momento, como es que la Demarcación
de Costas no haya autorizado el Son Latinos y Cochinos 2004.
Sin rubor de ningún tipo, el
susodicho Paulino Rivero Baute cogió el micrófono en el
hemiciclo para preguntar porqué se prohibía una cosa tan
buena para todos nosotros como esa, afirmando con tono de solemnidad
que "las instituciones canarias no van a permitir más que
se tenga dos varas de medir por parte de los representantes territoriales
de Costas". Ante tan contundente interpelación la ministra
socialista asumió, con pelos y señales, los argumentos
del anterior gobierno del Partido Popular para suspender semejante acto
de desprecio hacia el sentido común.
Lo curioso del caso es que Paulino Rivero
se refiere a esas instituciones que pagan el concierto con nuestro dinero
y que, por cierto, ninguna de ellas recurrió, por la vía
que corresponde en derecho, la decisión de suspensión
por parte de la Demarcación de Costas. Estos caciques actúan
a la viaja usanza, como ellos se creen que están por encima de
la Ley -en la práctica casi siempre lo están gracias a
que se han provisto de una justicia completamente inoperante y colapsada-
nunca presentan recursos a nada como el resto de los mortales. Ellos
se hablan con su amigo José Segura Clavel (El
Conseguidor) o con el amigo Paulino para que les resuelvan la papeleta.
Como es lógico este tipo de políticos salen corriendo
a toque de pito de determinados poderes mediáticos y económicos
que, en definitiva, son los que les permiten mantenerse en la poltrona.
Un ejemplo más del contubernio
político-empresarial en el que nos hallamos inmersos en Canarias,
y del que es muy difícil salir sin una prensa independiente e
imparcial. Lo controlan todo, hasta tal punto lo controlan que son capaces
de ponernos en el ridículo más espantoso como canarios
con preguntas parlamentarias tan sin sentido y llenas de mentiras. Mentiras
como cuando Paulino hace referencia a un informe del Cabildo que defiende
el nulo impacto ambiental del concierto. Completamente falso, se trató
de un papel que hizo Wladimiro a la carrera en el despacho de Bermúdez,
El Heredero, para salvar el concierto
del 2003, todo porque no consiguió un técnico capaz de
firmar una aberración como esa. De hecho ya Wladimiro ha
mostrado su arrepentimiento, lo que le falta por presentar es su
dimisión por tener, al menos en ese caso, tanta poca vergüenza.
Pero con eso no nos hagamos ilusiones.
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TEXTO ÍNTEGRO DE LA VERGONZOSA
PREGUNTA PARLAMENTARIA:
Paulino Rivero Baute, presidente de CoCa, parlamentario, portavoz
del grupo parlamentario, presidente de la comisión del 11.M,
alcalde de El Sauzal...:
Señora ministra, en la playa de las Vistas, en la isla de Tenerife,
en el archipiélago canario, se celebró durante seis años
consecutivos uno de los eventos músico-culturales más
importantes de Europa, con trascendencia en el mundo, que congregaba
a más de 250.00 personas cada año, el llamado Festival
Son Latino. Este año tuvo que ser suspendido por un informe negativo
de la demarcación territorial de Costas. ¿Qué criterio
sigue el Ministerio de Medio Ambiente para autorizar eventos de estas
características en las playas artificiales del Estado español?
El señor PRESIDENTE: Señora ministra.
La señora MINISTRA DE MEDIO AMBIENTE (Narbona Ruiz): Gracias,
señor presidente.
Señoría, el Ministerio de Medio Ambiente autoriza
solamente aquellas actividades sobre la playa y sobre dominio público
hidráulico que sea imprescindible celebrar en esos ámbitos
y que en ningún caso causen efectos devastadores, como los que
han causado festivales como los que usted recuerda en su pregunta, pues
usted mismo señalaba que se congregaban más de 200.000
personas sobre esa playa. Por tanto, el criterio del
ministerio es evitar un daño en el dominio público hidráulico
y una situación de degradación ulterior de nuestras playas.
El señor PRESIDENTE: Señor diputado.
El señor RIVERO BAUTE: Señora ministra, Canarias vive
fundamentalmente del turismo y se intenta en estos territorios turísticos
reforzar las buenas condiciones climáticas de paisajes con eventos
de naturaleza cultural, deportiva y musical que tengan trascendencia
en el mundo. Son Latino reunía esas condiciones. Compartimos
el criterio de la ministra en el sentido de prohibir todos los eventos
en las playas. Podríamos también compartir -y de hecho
compartimos- la exigencia de que determinados eventos tengan las garantías
suficientes de respeto al medio ambiente y de respeto a la seguridad
y conservación de nuestras costas. Ahora bien, señora
ministra, las instituciones canarias no
van a permitir más que se tenga dos varas de medir por parte
de los representantes territoriales de Costas. En este
caso no se ha actuado con Canarias con objetividad y con equidad. Al
tiempo que se prohibía la celebración de este evento en
esta playa artificial -por cierto, hay informes
de los servicios del Cabildo de Tenerife y hay informes
de la Abogacía del Estado en el sentido de no solamente poder
celebrar esos eventos, sino de las garantías del cumplimiento
estricto a la normativa en las celebraciones anteriores-, tenemos ejemplos
a lo largo de este último año donde el Ministerio de Medio
Ambiente ha concedido autorizaciones para otros eventos similares en
distintas playas de la Península. Queremos objetividad, queremos
equidad y desde luego estamos en contra del sectarismo.
Muchas gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Señora ministra.
La señora MINISTRA DE MEDIO AMBIENTE (Narbona Ruiz): Muchas
gracias, señor presidente.
Señoría, en los cinco meses en los que el actual equipo
del Ministerio de Medio Ambiente ha estado trabajando no ha habido ninguna
doble vara de medir. No puedo valorar, señoría, etapas
anteriores obviamente. Sin embargo, quiero decirle que he comprobado
a través de los medios de comunicación que ha habido sin
ninguna duda un malentendido, puesto que algunas
actuaciones a las que usted puede hacer referencia de conciertos no
han recibido autorización de la Dirección General de Costas
simplemente porque no la requerían, ya que para
que sea necesaria la autorización de la Dirección General
de Costas tiene que haber elementos, la tarima, el escenario, etcétera,
dentro de la propia playa. Eso no sucede en alguno de los eventos a
los que quizás usted hacía referencia y, en ese sentido,
no han requerido ninguna autorización. Insisto, en el caso concreto
que usted me plantea de ese concierto que durante muchos años
ha tenido lugar, lo cierto es que sí
tenemos suficiente información sobre el daño que ello
ha causado sobre la playa. Señoría, nosotros
no queremos tener el menor sectarismo. El criterio es ese. Le insisto
que cuando no hay tarimas, ni elementos que se coloquen en la propia
playa simplemente no hay que solicitar la autorización de Costas
porque el evento no se realiza, en sus elementos movibles, sobre la
playa. Otra tema es que celebrándose el concierto fuera de la
playa pueda bajar gente a la misma, pero desde
el punto de vista del proceso de autorización le aseguro que
no hemos cometido ningún sectarismo, y si no
es así, me agradaría muchísimo que usted me lo
explicara.
Gracias.
Del Diario de Sesiones del Parlamento de España, 29-09-04