En noviembre del año 2002 el
Gobierno de Canarias sacó a concurso
el proyecto, con carácter de urgencia, y dos años después
la situación se encuentra completamente enquistada.
La pretensión del Gobierno de
Canarias de quemar en Arico residuos sanitarios junto con animales muertos
y materiales especificados de riesgo, técnica que no se aplica
de esta forma en ninguna parte del estado español, está
dando lugar al enquistamiento, totalmente innecesario, de una situación
que necesita, al mismo tiempo, de respuestas urgentes pero también
debidamente razonadas, estudiadas, explicadas y consensuadas.
Sólo en dos comunidades autónomas,
Cantabria y Asturias, se incineran residuos sanitarios en dos incineradores
de principios de los noventa. Desde entonces no se ha instalado ningún
horno con este fin y, en ningún caso, se ha planteado el tratar
en la misma instalación estos residuos con los residuos ganaderos
o Mer. Es por ello que resulta completamente imposible el buscar una
razón por la que el Gobierno de Canarias no le da carpetazo a
esta polémica abriéndose al diálogo, no sólo
con los colectivos sociales, sino con la propia corporación municipal.
Los ayuntamientos y los colectivos sociales
han visitado recientemente Portugal
para ver cómo se gestionan los residuos sanitarios de manera
sostenible y sin riesgos para el entorno, como es el sistema de autoclavado
que es el que se utiliza de manera generalizada en toda Europa y, por
supuesto, en el resto del estado español. Del autoclavado salen
unos restos completamente inertes y, debidamente triturados, ocupan
un volumen un poco mayor que las cenizas tóxicas de las incineradoras.
Sin contar con las emisiones que envían estos incineradores al
aire que respiramos.
Pero lo más sorprendente del
asunto, y lo que le da un carácter de esperpéntico, es
que el proyecto de ampliación del vertedero de Arico, del año
1997, aprobado por el Pleno del Cabildo de Tenerife y sobre el que emitió
Declaración de Impacto el propio Gobierno de Canarias, planteaba
la instalación en Arico de un autoclave para el tratamiento de
los residuos sanitarios exactamente igual al que vecinos y ayuntamientos
visitaron recientemente en Portugal. Por eso, desde el Foro, pedimos
al mismo tiempo al Cabildo que se pronuncie sobre esta modificación
al proyecto de ampliación, si comparte este cambio de tecnología
para el tratamiento de los residuos sanitarios y los motivos.
Desde el Foro creemos que hemos alcanzado
buenos niveles de entendimiento con las distintas administraciones y
que en asuntos como en el sellado del vertedero
o las tasas de vertido hemos sido
capaces de alcanzar buenos niveles de entendimiento entre todos, que
distan mucho del clima de crispación en el que nos movíamos
en los primeros momentos y que, afortunadamente, hemos conseguido superar
a estas alturas. Por eso consideramos que no es positivo y que puede
ser totalmente contraproducente, en un momento en el que se trabaja
en un nuevo plan de residuos, el mantener este proyecto y sacarlo a
información pública en las condiciones actuales, condiciones
que contradicen y vulneran el proyecto de ampliación del vertedero
aprobado por las instituciones y que se vendió a toda la sociedad
en el año 1997. Eso independientemente de los procedimientos
judiciales en marcha, tanto por parte del ayuntamiento de Arico como
por parte de los vecinos afectados.
También, por otra parte, sería
interesante que se contase con la opinión de los ganaderos, que
se hiciese un riguroso análisis sobre los costes y que se estudiases
todas las alternativas para el tratamiento de los animales muertos así
como los materiales especificados de riesgo. En una reciente mesa
redonda celebrada en la Asociación de Ganaderos de Tenerife
don Pedro Molina, su presidente, habló muy claramente de la incineración
y sus costes, así como lo que supone el transporte de un animal
muerto desde el norte hasta Arico. Concretamente, sólo en en
transporte de una vaca, el presidente de AGATE dijo que se gastaban
33.000 pesetas.
Ha ocurrido, en algunas comunidades,
que una vez instalados los hornos incineradores para animales muertos
-sólo para animales muertos, no sanitarios y ganaderos como pretenden
hacer aquí- de repente éstos han desaparecido y muy pocos
ganaderos reclaman ya la eliminación de sus animales muertos
por el alto conste de la incineración, "velándolos
en la intimidad". Por eso todos estos temas hay que estudiarlos
adecuadamente no sea que nos gastemos el dinero en instalaciones que
después son ruinosas desde el punto de vista económico,
sobre todo si al tratamiento hay que sumar los costosísimos gastos
del transporte.