Este domingo, 17 de octubre, el periódico
El Día, el más vendido en la provincia de Santa Cruz de
Tenerife, ha editorializado refiriéndose al anuncio de manifestación
para el 27 de noviembre, por parte de la Asamblea
por Tenerife, en defensa del Puerto de Santa Cruz y contra el Crimen
de Granadilla.
Como era de esperar, la reacción
de este "medio de comunicación" ha sido de lo más
visceral, con insultos hacia todo el que, democráticamente, defienda
cualquier postura contraria a la línea editorial del periódico,
que sustancialmente coincide con los intereses de los ya conocidos "Piratas
del Cemento".
Es nuestra hermosa y querida isla hermana
de Gran Canaria, (despectivamente el periódico siempre se suprime
el "Gran") según este periódico, la que está
propiciando que diferentes grupos ciudadanos se organicen en contra
del más injustificado atentado contra toda la costa del estado
español y, probablemente, de toda la Unión Europea. No
podemos por menos los tinerfeños, al menos esa pequeñita
parte de los tinerfeños a los que se refiere ese periódico
como "traidores", que avergonzarnos una vez más de
este disparate antidemocrático que socava, o intenta socavar,
los cimientos mismos sobre los que se asienta un estado democrático,
despellejando literalmente al ciudadano que discrepe sea quien sea.
Desde reconocidos y prestigiosos catedráticos -algunos de ellos
con premios nacionales que deberían hacernos sentir orgullosos
a todos- hasta Coalición Canaria en Granadilla, pasando por los
más de 56.000 ciudadanos que han firmado la mayor iniciativa
legislativa popular registrada nunca antes en el Parlamento de Canarias,
contra el Crimen de Granadilla y por la defensa de la penúltimas
playas naturales de la isla de Tenerife, así como por la protección
de unos ecosistemas costeros esenciales para el futuro de nuestra fauna
marina.
No sabemos hasta qué punto la
influencia de este periódico será capaz de abrir más
aún una posible brecha en la sociedad tinerfeña con estos
mensajes violentos, agresivos e intimidatorios. No sabemos tampoco si
este tipo de mensajes están contribuyendo a que el proyecto de
"Canarias" se vea cada día más inviable, cuando
nos encontramos aquí solos en medio del Atlántico y deberíamos
estar unidos como una piña. Pero ante mensajes de este tipo debemos
ser los ciudadanos, evidentemente los políticos no lo van a hacer,
los que nos revelemos contra este pensamiento que no respeta el derecho
de la gente a discrepar, ataca la esencia de la democracia, acusa sin
pruebas a las personas de traidores y de lo más grave que se
puede acusar a nadie, que es el ir en contra del deseo de progreso de
su pueblo, porque el que desea eso es sencillamente un mal nacido.
Incluso el que está "contra
todo" -como descalifican ellos- debe tener su espacio y su derecho
a manifestar libremente sus opiniones. Pero en el caso que ocupa y preocupa
a este periódico, no sólo la gente no está contra
nada sino que se ofrecen alternativas, como la ampliación del
puerto de Santa Cruz que, hasta febrero de este año, era imposible
hasta para ese periódico. En esencia la gente lo que quiere es
que se diga la verdad, que no se mienta descaradamente, que los especuladores
no se enriquezcan más aún a costa de unos recursos públicos
que necesitamos para nuestra sanidad, para mejorar las carreteras que
tenemos, para favorecer el transporte público, para atender a
nuestros viejos como se merecen, a nuestros menores desamparados que
se encuentran en una situación lamentable, para que no se sigan
construyendo centros educativos como si fueran barracones para gallinas...
Pero en definitiva, detrás de
todo esto, lo que nos encontramos es ante un problema democrático.
El Día dice "nuestras autoridades, legalizadas por las
urnas", confundiendo "legitimadas" con "legalizadas",
porque en efecto ellos entienden que una vez ganadas las elecciones
se está hasta por encima de la Ley. Pero eso es cuando a ellos
les interesa, porque la batalla más virulenta que se ha llevado
nunca antes en Canarias contra nada, la llevó El Día contra
el establecimiento de la Televisión Autonómica, decisión
que, acertada o equivocadamente, tomó también un Gobierno
"legalizado", como dicen ellos, por la urnas. Pero en ese
caso la decisión no favorecía sus legítimos intereses
empresariales.
Verdaderamente lo que parece mentira,
y no sabemos de dónde sacan las ganas, es que haya personas que,
a cambio exclusivamente de insultos y desprecios, estemos o estén
todavía dispuestos a abrir la boca en esta isla para opinar de
nada. Casi que sería mejor mandarse a mudar y dejarlos que campen
a sus anchas sobre la tierra que están seguros sólo a
ellos les pertenece. Qué le vamos a hacer, seguramente es que
seremos masoquistas. Pero sólo hasta cierto punto, cuando nos
cansemos o nos terminen de hartar, le quedará a El Día
perfectamente claro que nadie cobraba aquí por defender otro
tipo de futuro más armónico para esta isla, y los dejaremos
hablando sólo a ellos y a los que les pagan para que insulten
a personas de bien de esa manera, intentando fracturar a un país
en el que cada isla por su lado se iría directamente al abismo
más absoluto.
Artículo 23.1 de la Constitución
Española, todavía vigente, de 1978: "Los ciudadanos
tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente
o por medio de sus representantes, libremente elegidos en elecciones
periódicas por sufragio universal".
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Editorial de
El Día contra la Manifestación del 27 de noviembre
Publicada el domingo, 17 de octubre de 2004
LOS FALSOS ECOLOGISTAS, los maniobreros y resentidos políticos,
los gratificados por el Sanedrín -esto es una verdad como un
templo, aunque alguien lo dude- y hasta el agitador lagunero que se
desmelenó contra EL DÍA porque denunció la penetración
en la Universidad de La Laguna de sospechosos defensores de la Naturaleza,
han anunciado y promueven una manifestación para el día
27 de noviembre en contra de... en contra de todo, del progreso y del
futuro de Tenerife. Es una artimaña más que favorece los
intereses de Las Palmas y de G. Canaria desde dentro de Tenerife; es
decir, se van a movilizar contra Tenerife.
Si a nuestras autoridades, legalizadas por las urnas, les va a entrar
otra vez el miedo en el cuerpo y, por ende, van a poner en peligro la
Isla -peligro como el de la oscuridad que va a sufrir el Sur- les auguramos
el desprecio del pueblo y la desaparición de su formación
política. Pero esto sería lo de menos, lo de más
sería la destrucción de Tenerife y el triunfo táctico
de la tercera isla, G. Canaria, que no levanta cabeza y, por esto, no
quiere que Tenerife siga avanzando.
Lo repetimos una vez más: Tenerife es la Isla mayor, la central,
la más poblada, la de mayor actividad en todos los aspectos,
la más bella, la más admirada... Posee lo más grandioso:
un coloso como el Teide -que aún no ha explotado, pese a los
deseos amarillos- y no un peñasco de pocos metros, cuyo entorno
ahora denominan paraje rural. ¡Jo!
Nuestro respeto para los lectores, para la gente de bien de Tenerife
y de las Islas, y nuestro desprecio para los que luchan contra su patria
chica con dinero de la isla amarilla. Y esto es cierto como un templo.
La táctica del Sanedrín es ahora infiltrarse en todos
los sectores tinerfeños y en algunos medios de comunicación
vendidos y pagar para impedir que Tenerife progrese. ¡Otro templo!


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Mucho mejor que nosotros describía
esta semana pasada, concretamente el martes 12 de octubre, este tipo
de editoriales de El Día el comentarista Alfonso González
Jerez en la Opinión de Tenerife, viniendo a decir que el fundador
de El Día, Leoncio Rodríguez, se sentiría avergonzado
e insultado con estas editoriales que "...exhalan un nauseabundo
tufo antisemita y conspiranoico...".
Insultar a don Leoncio
Alfonso González Jerez
Se insulta y se execra la memoria y el espíritu de don Leoncio
Rodríguez, fundador y director de La Prensa, el primer gran periódico
de la modernidad tinerfeña, el periodista y escritor al que la
dictadura franquista le secuestró la obra de su vida y le envió
al silencio más cruel y amargo, cuando se escriben editoriales
que son un repulsivo estercolero de insultos. Insultos a los profesionales
que trabajaron durante años, lustros o décadas para un
periódico. Insultos contra el resto de periódicos del
Archipiélago. Insultos enhebrados con una gramática escolar
y una sintaxis tartamuda contra los colaboradores de otros medios de
comunicación. Insultos zafios contra cualquier periodista que
disienta o que, no tome en consideración, una visión tan
ágrafa como agorafóbica de la sociedad tinerfeña,
nutrida de una ramplona ideología aldeana, pleitista, catastrofista
y mesiánica, con tintes de xenofobia y racismo. Una visión
ideológica profundamente conservadora, clasista y aperejilada
de un Tenerife que jamás existió y que no tiene ninguna
relación con el Tenerife actual, complejo y problemático
como toda sociedad desarrollada, salvo la de la caricatura.
Se insulta y se execra la memoria y el espíritu de don Leoncio
Rodríguez cuando se practica la agresión más garbancera
contra la crítica social, cuando se condenan las opiniones y
movimientos críticos como algaradas subvencionadas por el oro
de una fantasía grotesca, el Sanedrín, una locución
ridícula, pero que exhala un nauseabundo tufo antisemita y conspiranoico,
cuando se anuncia que en todos los rincones tinerfeños pululan
miles de alborotadores a sueldo de tenebrosos poderes grancanarios,
cuando se arroga con pueril histrionismo la representación exclusiva
y excluyente de los intereses tinerfeños, cuando se practica
la amenaza chulesca y la admonición chocarrera, cuando se llega
al dislate de afirmar que si Tenerife se hunde en el abismo de sus delirios
apocalípticos "nuestro periódico seguirá en
la cúspide de la defensa y del éxito".
Pero se insulta y se execra la memoria y el espíritu de don Leoncio
Rodríguez, sobre todo, cuando se demuestra una incapacidad tan
palmaria para leer y escribir correctamente, cuando se evidencia una
enemistad tan radical con la palabra escrita, cuando se lanzan advocaciones
a Dios y a la Virgen de Candelaria para continuar alanceando a los infieles,
cuando se asume un caudillismo mediático que nadie reconoce,
cuando se cae reiteradamente en el ridículo público más
estruendoso e hilarante, cuando se falta a la verdad en las cifras de
venta propias y las de la competencia, cuando se confunde la egolatría
estéril con el patriotismo de campanario, cuando, en definitiva,
ni siquiera se sabe redactar una editorial, y se le sustituye por las
alucinaciones, profundamente irresponsables, de un heredero cuyo único
mérito periodístico consistió, hace ya muchos,
quizás demasiados años, en comprar todas las acciones
de una empresa editora a sus familiares, y consagrarse como el perito
comercial más festejado, arrullado y enmedallado en toda la historia
de Canarias.

CRIMEN
DE GRANADILLA
22-12-03
Insólito: Otro feroz ataque de un medio de comunicación
contra los grupos ecologistas y organizaciones sociales
07-06-04
De lo que sí nos avergonzamos una minoría (De
cómo editorializan los medios de comunicación en Tenerife
defendiendo a cuatro especuladores que están poniendo al futuro
de esta tierra contra las cuerdas, todo por amasar y amasar más
fortuna para unos cuantos)
23-05-04
Los "defensores" tradicionales de Tenerife se olvidan esta
vez de defender a la Universidad de La Laguna