Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Las "bondades" de los incineradores de última tecnología
                         
25 - 10 - 04

 

Hace poco un diario canadiense (Toronto Globe and Mail) publicó un artículo que describía las "bondades" de los incineradores de última tecnología, refieriendo especialmente a uno que funciona en la región de Peel, Canadá.

Paul Connett, un miembro de GAIA que es profesor de química, experto en el tema y que ha combatido incineradores por 20 años, escribió una respuesta al diario, cuya traducción copio abajo. La respuesta es interesante y útil para todos porque refuta los clásicos argumentos sobre los incineradores modernos (muchos defensores de la incineración argumentan que en países europeos o en EEUU los incineradores funcionan bien y son aceptados), sobre los supuestos beneficios de la incineración con recuperación de energía, sobre las emisiones y el monitoreo y sobre otros puntos recurrentes.



RESPUESTA DE PAUL CONNETT AL TORONTO GLOBE AND MAIL:

Estimado Editor:

Me sentí desilusionado al ver que a pesar de la extensión del artículo de Marcus Gee sobre el controversial tema de la incineración de basura (28 de julio), el mismo solo presentó un solo lado de la historia. No entrevistó a ningún oponente a esta práctica. Por favor, permítame ofrecer una visión diferente de esta tecnología, basada en 20 años de oposición a su instalación en Norteamérica y en 47 otros países.

Cuando el Sr. Gee alega que "En otras partes del mundo, la incineración es un método de disposición de basura popular y nada controvertido" y ofrece como ejemplos a EEUU, Alemania, Japón, Francia y Suecia, se aleja de la realidad. Desde 1985, la gente ha rechazado más de 300 propuestas de instalación de incineradores de basura en EEUU, y en 8 años no se ha construido ningún establecimiento nuevo de ningún tamaño. En Alemania, donde probablemente los incineradores se manejen mejor que en cualquier otra parte del mundo, sólo han construido unos pocos incineradores desde los ´80. A principios de los ´90 había más de 500 grupos ciudadanos oponiéndose a la incineración en Bavaria, más de 1 millón de ciudadanos fueron a sus municipalidades en 1991 para pedir la votación de una nueva ley sobre basura (Das Bessere Mullkoncept) que en esencia hubiera prohibido los incineradores por completo. Si bien los incineradores son muy populares en Japón entre las autoridades gubernamentales (tienen tres veces más incineradores que el resto del mundo junto) la gente está menos entusiasmada, especialmente cuando se enteran que Japón es el emisor número 1 de dioxinas en el mundo. Hay un movimiento muy fuerte contra la incineración en Francia, conducido por el grupo CNIID, en parte porque han encontrado altos niveles de dioxinas en leche de vacas en lugares cercanos a varios establecimientos, así como elevados índices de cáncer y malformaciones congénitas. Recientemente autoridades del pueblo Albertsville fueron llevadas a prisión por el rol que jugaron al permitir que un incinerador contamine ampliamente con dioxinas las granjas cercanas. Con respecto a Suecia, si bien están orgullosos de su tecnología, también encuentran dificultades para encontrar sitios para plantas nuevas y en 1986 una autoridad de medio ambiente de Suecia me dijo que estuvieron a punto de prohibir la incineración completamente debido a la oposición pública a esta tecnología.

Sin duda la industria incineradora ha mejorado sus operaciones, pero lo han hecho sobre la marcha, utilizando a los habitantes locales como conejillos de indias. Considerando lo que hemos descubierto en los últimos 20 años sobre las emisiones al aire es poco probable que el tema quede cerrado con las dioxinas. Por ejemplo, las dioxinas y los furanos son subproductos clorados; más recientemente se ha llamado la atención sobre los subproductos que se generan cuando se queman materiales bromados y fluorados (por ejemplo, éteres de bifenilos polibromados (PBDE) y el ácido perfluorooctanoico (PFOA)). Apenas hemos comenzado a medirlos, ni siquiera a comprender todas sus ramificaciones toxicológicas.

Además, mencionar las estrictas regulaciones gubernamentales no satisfará a un público sospechoso que adhiere al viejo refrán "quien se quema con leche, cuando ve una vaca llora". Saben que para proteger a la gente se necesitan tres cosas: 1) regulaciones estrictas; 2) monitoreo adecuado y 3) fuerte control de que se cumplan las obligaciones. Habiendo cortado los recursos y el personal del Ministerio de Medio Ambiente de Ontario, es poco probable que el control sea riguroso en un futuro cercano. En lo que al monitoreo refiere, esto es una broma desquiciada. Las emisiones de los incineradores modernos con frecuencia se miden sólo una vez por año, y el operador está avisado con alrededor de un mes de anterioridad. En el día elegido, se toman tres muestras de seis horas de los gases de escape. Los resultados luego se promedian. Por ende se usan solo 18 horas de datos "ideales" para extrapolar y calcular 8000 horas de operación. Esto no tiene sentido ni desde el punto de vista estadístico ni desde el físico. De hecho, en 1998 dos científicos belgas reportaron al Simposio sobre dioxinas en Estocolmo que habían comparado la tradicional prueba de seis horas con un método de muestreo de dos semanas y encontraron que las concentraciones de dioxinas en los gases de escape proyectadas por el último eran 30-50 veces mayores. Esto probablemente se debió a que el muestreo de dos semanas recogió dioxinas en condiciones irregulares y durante los momentos de encendido y apagado, cuando las emisiones de dioxinas aumentan. Lo más relevante de este asunto es que a pesar de que la metodología de muestreo de dos semanas (el sistema AMESA) ahora se encuentra comercialmente disponible, y por ende se podrían tomar veintiseis muestras de dos semanas a lo largo de todo el año, prácticamente ningún operador de incineradores ha optado por usar esta metodología para convencer a la gente que realmente pueden cumplir con los estándares en un período prolongado de tiempo. Si ellos no confían en su tecnología ¿por qué habría de hacerlo la gente?

(...)

Cuando Gee describe a las dioxinas y furanos como sustancias "que se pueden "bioacumular" en el tejido humano con el tiempo" apenas hace justicia a las preocupaciones científicas sobre estos problemáticos químicos. Se acumulan de hecho en nuestras grasas. Para el hombre se acumulan de manera fija durante toda la vida, pero la mujer tiene la capacidad de deshacerse de ellas. Se llama tener un hijo. A lo largo de los nueve meses de embarazo las dioxinas, que se han concentrado en su cuerpo por más de veinte años, cruzan la membrana placentaria y se trasladan al feto. Por ende las más altas dosis de dioxinas inevitablemente pasan a los más frágiles y vulnerables seres humanos.

Ahora mismo en los países industrializados tenemos demasiadas dioxinas en nuestros alimentos (increiblemente, en un día de pastoreo una vaca pone la misma cantidad de dioxinas en su cuerpo que la que pone un ser humano respirando 14 años el mismo aire) en nuestros cuerpos y en nuestos bebés. Tal es así que el Instituto de Medicina el año pasado (NY Times, 1 julio, 2003) recomendó a los padres incentivar a sus niñas jóvenes a comer menos grasa animal y a cambiar la leche entera por leche descremada. Su argumento era que las dioxinas deberían ser evitadas mucho antes que se llegue al embarazo.

Uno de los precios que se paga por un mejor control de la contaminación aerea es que más metales pesados y dioxinas van a parar a las cenizas. A pesar de la esperanza expresada por el operador del incinerador de Peel, que se encontrarán usos para las cenizas, él no ha sido capaz de nombrar una empresa en Norteamérica que haya creado un negocio viable con tales usos. El hecho es que los incineradores modernos convierten tres toneladas de basura en una tonelada de cenizas que nadie quiere. La noción que esta es una buena forma de generar electricidad también es engañosa. Se genera muy poca electricidad quemando la basura. De hecho, se podría ahorrar alrededor de 4 veces más energía reutilizando, reciclando o compostando los mismos materiales que se queman en un incinerador. Cuando se quema algo hay que reemplazarlo extrayendo materiales vírgenes: aquí es donde se usa la energía y se genera la mayor contribución al calentamiento global.

Por eso, aunque se logre hacer segura a la incineración, nunca será sensata. Simplemente no tiene sentido gastar tanto dinero destruyendo recursos que deberíamos compartir con el futuro. El error que cometió Gee fue limitar su comparación a incineración y disposición de residuos en rellenos sanitarios. Hubiera sido más util a sus lectores si hubiera comparado ciudades con incineradores con otras como Halifax, Nueva Escocia; Canberra, Australia y San Francisco, California, que se encuentran garantizando un gran desvío de los rellenos sin recurrir a la mágica máquina de la incineración. Avanzando hacia una meta de "basura cero" están llevando a sus comunidades al siglo veintiuno, y no de vuelta al diecinueve. Esto no solo es mejor para el medio ambiente local y global, sino que es mucho mejor para la economía local, porque se crean muchos más puestos de trabajo. En Nueva Escocia han creado más de 3000 puestos de trabajo con su programa. Finalmente, nuestra tarea no es encontrar tecnologías que se deshagan de los residuos, sino conducir nuestras tecnologías de producción a que fabriquen productos que no generen basura en primer lugar. Necesitamos sacar a la "basura" del sistema. Esto no sucederá si continuamos permitiendo que carísimos baños se deshagan de cualquier tonto producto y envase derrochador que la industria imagine.

Dr. Paul Connett,
Profesor de Química,
Universidad de St. Lawrence,
Canton, NY 13617.

Sobre el autor:

El Dr. Paul Connett es graduado de la Universidad de Cambridge y tiene un doctorado en química de la Facultad de Dartmouth. Ha enseñado química en la Universidad de St. Lawrence en Canton, NY, desde 1983, y se especializa en Química y Toxicología Ambiental. Sus investigaciones sobre manejo de residuos lo han llevado a 49 estados en EEUU, y a 47 otros países, en los últimos 20 años, en los que ha dado aproximadamente 2000 presentaciones públicas ad honorem. Ralph Nader dijo sobre Paul Connett "Es la única persona que conozco que puede hacer interesante el tema basura." Es co-autor de 6 artículos sobre dioxinas y numerosos otros artículos sobre manejo de residuos. Su publicación más reciente sobre residuos es "A Citizens' Agenda for Zero Waste" (Agenda Ciudadana sobre Basura Cero) cuyo co-autor es el Dr. Bill Sheehan de Grass Roots Recycling Network (ver http://www.grrn.org). Además de sus charlas y publicaciones, el Dr. Connet también produce videos sobre el tema basura.


 
                         
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