Llevamos algún tiempo intentando hacernos una idea de la cantidad de vertederos que existen en la Isla para escombros, pero hemos de decirles que se trata de una tarea bastante compleja porque los hay desde el mismísimo puerto de Santa Cruz hasta la entrada hacia Teno Alto. Es algo francamente impresionante y se extienden a una velocidad de vértigo, albergando la mayoría de ellos residuos que no se corresponden estrictamente con restos de demolición o desmontes, pudiéndonos encontrar de todo.
Existe otro aspecto relacionado con este asunto que tiene que ver con el modo en el que se realizan determinadas obras públicas y privadas, como carreteras, donde no existe control sobre los escombros que se generan y, en ocasiones, éstos se convierten en una verdadera amenaza para los cauces de los barrancos o para las propias viviendas que se sitúan en zonas más bajas. Esto ocurrió, y fue una parte importante del drama, cuando las inundaciones de Santa Cruz con auténticos vertederos de escombros que se situaban en la Carretera de Los Campitos, por ejemplo, y que nunca se planteó seriamente el peligro que aquello representaba. Con esa amarga experiencia quizás ya sería hora de que se establezcan programas serios para, en lugar de estar abriendo nuevas canteras destruyendo el paisaje, se comiencen a retirar todos estos materiales que se encuentran en barrancos y laderas para ser aprovechados y que dejen así de suponer una un riesgo para todos.



Obsérvese como la boca de desagüe del barranco se encuentra obstruida por los materiales de la propia carretera ¿Cómo reciben y pagan las administraciones obras que le son entregadas en estas condiciones?