Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Entrevista a Ramón Pérez Almodóvar. Sobre la libertad de expresión en Canarias y otras cosas
                         
08 - 02 - 05

 

Ramón Pérez Almodóvar, periodista

“Dulce Xerach Pérez López, viceconsejera de Cultura, es nuestra Esperanza... Aguirre”

"En todo régimen clientelar la corrupción es un elemento fundamental"

"Del señor Melchior cada vez me sorprenden menos las cosas, yo he vivido en carne propia su autoritarismo"

"Esto no puede seguir así y muchos periodistas que están en puestos directivos lo saben perfectamente, porque tienen el mismo nivel de información que yo o más"

"CC y PP se niegan a dar entrada en la Cámara a un debate democrático"

"Aquí se hacen leyes o conciertos a medida de determinadas personas o empresas"

"La democracia en Canarias no es que esté en peligro, sino que está en coma"

RAMÓN PÉREZ ALMODOVAR es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido corresponsal en Egipto, Kuwait y Jordania del periódico El Mundo y de la cadena Onda Cero, entre 1991-1993, donde cubrió la primera Guerra del Golfo. También ha trabajado para Canarias 7, Diario de Avisos y ha sido corresponsal de La Gaceta de Las Palmas. En 1998 obtuvo el premio periodístico Antonio Carballo Cotanda de la Cámara de Comercio por un artículo sobre la RIC y fue redactor jefe de la Agencia Canaria de Noticias desde 1999 hasta 2004. Asimismo ha colaborado en diversos programas de radio y televisión. Pérez Almodóvar es un periodista serio, documentado y de gran experiencia, a pesar de su juventud, que entiende su profesión como una cuestión de compromiso social y ético. Su línea editorial está fundamentada en el artículo 20 de la Constitución: libertad de expresión y el derecho que tienen los ciudadanos a una información veraz. Pero, además, es un ciudadano comprometido que se rebela ante la injusticia social y preocupado por la ausencia de ética profesional, la falta de valentía y la cobardía de muchos. Se considera enemigo frontal de los transgresores de los derechos fundamentales, de los antidemócratas y de los depredadores del medio ambiente y tiene muy claro que no se jugó el pellejo en el desierto de Kuwait para hacer un reportaje sobre la autopista de la muerte en la guerra del Golfo y aceptar y conformarse con una realidad, como la canaria, que menosprecia el trabajo, la profesionalidad y donde se prima, por encima de todas las cosas, el peloteo, el compadreo y el clientelismo.

J. M. CASTELLANO

¿Cuál es el panorama actual de la cultura en Canarias y específicamente en Tenerife?

El problema radica en qué entendemos por cultura. Si hablamos de la gestión cultural del poder político, tanto en Canarias como en Tenerife, creo que es muy negativa. Pero bajo el oficialismo se mueven personas y grupos con mucha creatividad, y con sentido crítico, en todos los ámbitos, tanto en artes plásticas como en teatro o en la edición de libros. El problema es que no tienen los mejores espacios para desarrollar y exponer sus creaciones.

Una acepción del Diccionario de la Real Academia Española define cultura como el conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico". ¿La cultura en Canarias fomenta el juicio crítico?

Recuerdo que en 2002 se censuró una iniciativa de dos artistas tinerfeñas a quienes el Cabildo secuestró su producción, por ser muy crítica con CC. ¿Qué ha pasado con ellas? Aquí, si se es crítico, también se es consciente de las represalias que puede haber, porque vivimos en una sociedad tardofranquista y estamos gobernados por personas que se educaron en el régimen franquista e incluso vivieron a gusto bajo ese régimen. De todos modos, si hablamos de definiciones, Edward Said, en Cultura e imperialismo, distingue entre dos tipos de cultura: de poder y de resistencia. Después, en cada rincón del planeta cada grupo social produce matices, particularidades. Enaltecer esos matices es la labor del nacionalismo, como signo de oposición al otro, de un régimen o del poder establecido que, de forma paralela, trabaja para minimizar, ocultar o perseguir la crítica, el lenguaje no oficial, que es una forma de resistir a una apisonadora político-ideológica que asfalta todos los espacios.

¿Cultura canaria o cultura en Canarias?

Otra vez depende del concepto. ¿Qué es la cultura canaria? Es una mezcla de múltiples ingredientes, pero siempre en el marco de la cultura occidental, etnocentrista. Aquí, por ejemplo, se celebra Halloween -fomentado por el Ayuntamiento de Santa Cruz, gobernado por unos supuestos defensores de lo canario- o muchos padres llevan a sus hijos a celebrar sus cumpleaños a negocios de comida rápida?

¿El mundo cultural canario es un reflejo de la sociedad civil o una prolongación del poder político?

Es una combinación de ambas cosas, si bien el que promueve este régimen antidemocrático dispone de más medios, trabaja en su reproducción o, como mínimo, no lo cuestiona. A lo largo de los últimos años he asistido a cientos de rueda de prensa y recuerdo especialmente dos de Dulce Xerach Pérez López, viceconsejera de Cultura. He visto cómo presentaba la ópera japonesa de Pekín o concedía el premio Nobel de Literatura a Mario Benedetti. Es nuestra Esperanza... Aguirre. Y no creo que sea, precisamente, un reflejo de la sociedad civil.

¿Existe en Canarias una corriente intelectual oficialista o institucional?

Más que una corriente, lo que hay es un chorro de dinero para quienes no sean críticos con el poder y para quienes lo apoyan.

¿Se produce cultura independiente en Canarias?

Sí, aunque todavía sea minoritario.

¿Podemos hablar en Canarias de la existencia de clientelismo cultural?

Sin lugar a dudas. Es una versión más del régimen clientelar en que estamos viviendo. Aquí los trabajos no se adjudican, en muchas ocasiones, a las mejores ofertas o iniciativas sino que se hace al estilo compadre.

¿Hay lugar en Canarias para el disenso, se permite discrepar sin temor a represalias?

El lugar para el disenso hay que construirlo y en los últimos tiempos ha habido un proceso de aceleración en la construcción de ese espacio. No obstante, el simple hecho de preguntar si se permite discrepar sin temor a represalias es un indicador del clima que estamos viviendo: antidemocrático, autoritario.

Entonces, ¿por qué no se oyen las voces críticas o por qué no tienen trascendencia social?

Sí se oyen las voces críticas. Precisamente, cada vez se oyen más y en más sitios. En la calle, en foros, en asambleas, en los bares, en periódicos digitales como éste u otros, en sitios webs de colectivos organizados como ATAN o el Foro contra la Incineración. No en los medios de masas, claro está, ni siquiera en los medios públicos que pagamos todos.

¿La corrupción llega también a la cultura?

Sin duda. En todo régimen clientelar la corrupción es un elemento fundamental. Lo que pasa es que es el chocolate del loro comparado con otros ámbitos del poder, excepto cuando se ejecutan proyectos faraónicos como el Auditorio. Para alguien que desconozca la política canaria, es absolutamente incomprensible que Adán Martín, que impulsó el Auditorio, que se presupuestó en 4.444 millones de pesetas y acabó costando más de 12.000 millones, sea presidente del Gobierno. Un político en el poder es un gestor del dinero público y cuando se produce un desfase de más de 7.000 millones de pesetas, por muchas obras que se añadan, estamos ante un mal gestor. ¿Qué Consejo de Administración de cualquier empresa permitiría un desfase de ese calibre en sus cuentas? Sólo en un régimen, en una sociedad donde se vulneran derechos fundamentales con una pasmosa facilidad y en un contexto de angustiosa normalidad, puede darse una circunstancia así. Una sociedad bien informada no reelige a los malos gestores de su dinero, del dinero de la sociedad.

¿Qué necesita el mundo cultural tinerfeño?

Una explosión de creatividad que desborde el actual marasmo conservador, reaccionario.

¿La cultura en Tenerife mueve dinero? ¿Está bien empleado?

Las partidas presupuestarias colocadas bajo el epígrafe Cultura son escasas. Aún así, Dulce Xerach Pérez López en su etapa como consejera de Cultura del Cabildo (y eso que parece que sabe más que su sucesor, el ex alcalde de Arona, municipio de grandes operaciones urbanísticas) dedicó grandes cantidades, partidas multimillonarias, a la restauración del patrimonio de la Iglesia católica. Me pregunto por qué tenemos que pagarlo todos, si esos edificios los disfruta una parte concreta de la sociedad, teniendo en cuenta que ya el Estado español sufraga, sufragamos, los gastos de esos representantes de otro Estado, del Vaticano.

¿Existe en Canarias un plan cultural general o políticas culturales taifas?

El único plan es cómo beneficiar a los de siempre, sea en general o con políticas taifas.

¿Existe una industria cultural en Tenerife?

La única que conozco está en la dársena, en unas condiciones ventajosas impresionantes, nada menos que en el registro ZEC, ese paraíso fiscal, y toda su producción se vende a la Televisión Canaria, la de ellos.

¿La cultura canaria es ombliguista? ¿Hemos pasado de un marcado complejo de inferioridad a un excesivo orgullo?

Hemos pasado de ser Gente 10 a ser Amables. Aquí ha habido un excesivo afán por ser siempre más que el resto. Creo que eso se cura viajando y conociendo otros lugares, para darnos cuenta de que vivimos en un sitio normal, con espacios muy ricos en flora y fauna, eso sí, aunque acosados por la destrucción que conlleva la construcción de carreteras, el turismo de masas y los planes urbanísticos para especular con el suelo. El otro día, el director de un canal local confesó en un programa de televisión las artimañas utilizadas para convencer al representante del libro Guinnes y vender que 200.000 personas asistieron a un concierto de Celia Cruz. Me parece una inmoralidad que le hayan dado unas cuantas copas en el Casino de Santa Cruz, que calcularan el número de asistentes a ojo de buen cubero, que Celia Cruz admitiera esa gigantesca mentira y que nadie asuma responsabilidades. Y, sobre todo, que no se retire esa mentira de esa otra gran falsedad y estupidez que es el libro de los récords.

¿Conviven la endogamia y la antropofagia en la cultura canaria?

Un primo y una prima del viceportavoz del grupo parlamentario de CC gestionaron, a través de una empresa, un buen número de actuaciones en El Tanque, cuando se necesitaba justificar su salvación para promover, de trasfondo, una gran operación urbanística en la zona. Ahora, creo que otra persona de la familia dirige la empresa pública Ideco, del Cabildo, un parapeto más, como todas las empresas públicas, para evitar la transparencia en las contrataciones. Las empresas públicas, como Saturno, Socaem, Sofesa, Proexca..., no están obligadas a publicar en el BOC sus contratos. Son sólo ejemplos. No quiere decir que esas personas, por el hecho de ser familia del viceportavoz, no tengan derecho a trabajar ni a recibir contratos. Ni mucho menos, faltaría más. Pero hay más personas, igual de preparadas, o más, que no han visto ni verán un contrato de ésos en su vida.

¿Los poderes públicos canarios tratan a la cultura como un bien de primera necesidad en el progreso social? ¿La cultura tiene réditos electorales?

No la tratan como un bien de primera necesidad. La tratan como una mercancía, aunque también, cómo no, saquen provecho electoral. En el ámbito de CC, ningún político ha hecho más por la ideología nacionalista que Benito Cabrera, con su canción de navidad, aunque ése no fuera su propósito. Y el concurso del himno, por ejemplo, al que se presentaron más de ochenta personas, al final se le adjudicó a dedo.

¿Cómo valora la oferta cultural tinerfeña?

De vez en cuando se dan coincidencias extrañas, excepciones. Emilio Lledó dando una conferencia en el Círculo XII de Enero, organizada por la Fundación Pedro García Cabrera, y a cien metros José Luis Sampedro, acompañado por Ángeles Caso y Fernando Delgado, dando una charla contra la barbarie capitalista y la guerra en la sede de CajaCanarias, en un acto organizado por el Cabildo. Ambos actos tuvieron una asistencia masiva de público. Lledó, Delgado y Sampedro se han pronunciado en contra del puerto de Granadilla, aunque los grandes medios lo silenciaron. Sampedro incluso participó en la manifestación del 27-N caminando entre los ciudadanos de forma anónima y en la charla se preguntó por qué se ocultan con una gran valla las obras que se realizan en el parque García Sanabria.

¿Nos encontramos con una oferta cultural superior a la demanda, a pesar de que esta última esté estancada justo cuando hay un crecimiento de universitarios y personas con mejor formación básica?

No. La oferta es claramente inferior, insuficiente e insatisfactoria. Y muchos actos culturales no están organizados precisamente por las administraciones públicas.

¿La oferta cultura actual cumple una función de integración social?

Depende. Desde luego no la que promueven las administraciones, salvo raros casos.

¿Cree que hay razones profundas para el malestar de la cultura en Canarias?

Sí, de sobra. No entiendo cómo no hay más arquitectos o urbanistas que analicen el modelo urbanístico que se impone a golpe de expropiación. Hay una ofensiva contra barrios y pueblos de Tenerife, con el objetivo de eliminarlos. Al poder no le interesa que existan. Prefiere que las personas vivan en un modelo basado en los adosados, en hileras de edificios donde la gente se saluda de milagro, donde no hay cultura de barrio ni de pueblo, donde apenas se hace vida social, todo lo más pasear por tristes aceras, donde las personas prácticamente van a dormir a esos sitios y compran, gracias a la cantidad de accesos y autopistas, en grandes superficies. Deshumanización lo llaman algunos. La expansión de las grandes superficies coincide con el acceso de CC y PP al poder. Han destruido gran parte del tejido comercial, pequeño y mediano, de las Islas.

¿Considera que Tenerife es una sociedad culta?

Es que eso es muy relativo. Sí es cierto que hay mucha gente muy bien preparada. Mucha. Y que hay fuga de cerebros, dado que en un régimen clientelar sólo puede prosperar quien colabore con el régimen. El problema es que la mayoría que se queda no hace más que darse golpes contra una pared.

¿Existen tribus culturales en Tenerife?

No sé si las mafias rumanas, rusas, etc., pueden considerarse tribus culturales. En ese caso, sí, sobre todo en el sur.

¿Existe una utilización política de la cultura como signo partidista de identidad?

Obviamente, como sostiene Hobsbwan en La invención de la tradición, donde se desmontan determinadas construcciones ideológicas, de tradiciones falsas, de la realeza británica. Aquí es más de andar por casa. Arrastres de ganado o normas para disfrazarse de mago, como no llevar reloj, son algunos ejemplos. Que haya un baile de magos en una ciudad como Santa Cruz es un esperpento. Personas que en su vida han tocado una azada, una guataca o una semilla convierten el traje de mago en un disfraz y beben, cantan y comen sobre el asfalto de la plaza de España. Muchos dirigentes políticos van a ese baile exclusivo y acotado mediante vallas.

Según un reconocido analista cultural, el mejor indicador del estado cultural de un país es preguntarse de qué hablan sus protagonistas. ¿De qué hablan los tinerfeños?

De fútbol, de Gran hermano, de los canariones... Pero también hay muchos que hablan de parar el desastre ecológico al que nos están llevando a marchas forzadas, de invertir más en sanidad, educación y servicios sociales, de mejorar el transporte público y de democracia participativa. No sé si fueron cien mil, pero el 27-N miles de personas, cincuenta mil según la Policía Local de Santa Cruz, expresaron todo eso por las calles de Santa Cruz.

¿La cultura en Canarias está en crisis?

Lo que está en crisis es CC y un régimen antidemocrático.

¿Cuáles son a su juicio los indicadores del dinamismo cultural en Tenerife hoy en día?

Asamblea por Tenerife es un buen ejemplo. Es una amalgama de colectivos sindicales, sociales, ecologistas, vecinales, deportivos, políticos y culturales. Es una unión horizontal donde participan docentes universitarios, parados, trabajadores y trabajadoras, estudiantes, jóvenes y mayores. Es un acontecimiento social, político y cultural, con un intercambio de experiencias muy enriquecedor, donde personas que se han pasado la vida luchando transmiten su saber a otras generaciones que se unen para avanzar hacia otro modelo social más justo y solidario y, sobre todo, democrático. Creo que eso es cultura.

¿A pesar del importante crecimiento inmigratorio en el Archipiélago, todavía estamos lejos de plantear el gran debate entre integración cultural y multiculturalidad en Canarias?

Sí. Cuando oigo que Canarias es una encrucijada de culturas me entran ganar de reír. En realidad, estamos en mitad de una guerra. Ésa es la encrucijada. Seguiremos recogiendo personas del mar, ahogadas, o las explotaremos si llegan con vida a las costas y no son devueltas a sus países de origen. En cualquier caso, las agobiaremos hasta el punto de matarlas de un infarto tras salir huyendo porque nuestra policía los persigue, aunque el inmigrante sepa que tiene los papeles en regla, como le pasó a un senegalés a finales de noviembre en Arona. Y dicen que somos una cultura abierta. Si no se integra a los que se queden aumentarán las bolsas de pobreza y se forzará un poco deseable enfrentamiento cultural prefabricado. Es probable que haya brotes de xenofobia en un futuro no muy lejano. A los negros y marroquíes ricos se les deja en paz. Es un doble racismo, claramente.

¿En Tenerife se invierte más en infraestructuras que en acciones culturales?

Y en una desproporción enorme.

¿La existencia de más de una veintena de editoriales en el Archipiélago, además de los servicios de publicaciones de las distintas instituciones canarias, es un signo de dinamismo cultural? ¿El mercado canario es capaz de absorber esa oferta?

Puede ser. Al menos demuestra la inquietud de los promotores. Pero el problema es que no se fomenta previamente la lectura.

¿Hay que salir de Canarias porque la isla ahoga? ¿La realidad insular condiciona al creador?

Eso es una cuestión personal. En mi caso, la salida de Canarias era una cuestión de necesidad. Toda realidad condiciona. Uno sabe que el territorio no sólo es mínimo, sino que está aislado, pero, más que la isla, condiciona un régimen. Si hubiera más libertad y democracia todos respiraríamos mejor.

¿Desde el punto de vista cultural, Canarias dispone de un mercado cultural único o fragmentado? ¿Hay un conocimiento de la realidad cultural entre las islas?

Fragmentado por esas políticas de taifas y excluyente por el clientelismo. Si hay un mayor conocimiento de lo que pasa entre las islas es gracias a Internet y a la labor de los creadores. El Gobierno no puede tener una política global para empezar porque los diputados no son autonómicos; sólo se les vota en una isla. Los presidentes de Canarias salen elegidos diputados por una circunscripción insular y no cuentan con el respaldo del voto de las otras seis islas, aunque los candidatos de los partidos estatales hagan campaña en todas ellas. Por eso, si vas al Parlamento, observarás que la gran mayoría de las iniciativas de los grupos parlamentarios se limitan al interés del diputado por defender las demandas de colectivos de la isla donde le votan.

¿Se puede hablar de una prensa canaria?

Sólo los medios públicos superan el límite de la información localista e insularista. Los periódicos maquillan el localismo introduciendo páginas con informaciones irrelevantes, en la mayor parte de los casos, de otras islas. Creo que los periódicos en Internet superarán la limitación geográfica con mayor facilidad y entonces se podrá hablar de prensa canaria, aunque sea digital.

¿Hay diferencias entre la prensa de ambas provincias?

Lo que cambia es a quién defiende cada medio o qué intereses hay detrás. El caso más claro es el periódico El Día, que se autodefine como el adalid del tinerfeñismo, como línea editorial. Aunque si eres capaz de terminarte algún editorial, observarás que el que lo escribe habla siempre en nombre de la patronal o patronales y por arte de birlibirloque extiende su soflama a toda la isla y, por tanto, a todos sus habitantes y pretende hablar en nombre de ellos. Deben pensar que al leerlo, el lector se irá poniendo rojo (no por cuestiones políticas, claro está) y su indignación irá subiendo hasta proclamar, con el editorialista, ?jodido sanedrín canarión?. Pero la mayor parte de los lectores es más inteligente y empieza a estar cansada de ese disco rayado que suena desde hace varias décadas.

¿Ese posicionamiento es un elemento de mercado o un elemento ideológico?

Ambas cosas. El populismo vende, aunque sea una gran irresponsabilidad.

¿La prensa del Archipiélago fomenta el pleito insular?

Algunos medios no sólo lo fomentan sino que, además, lo crean.

Desde el punto de vista laboral, ¿cuál es la situación del periodista en Canarias?

Paupérrima. Exceptuando algunos casos, la gran mayoría está en una situación de gran explotación laboral y de arrinconamiento intelectual. Hay compañeros que están trabajando ocho horas al día, cinco o seis días a la semana, por 80.000 pesetas. Otros muchos sin contrato. Y en medios que reciben grandes cantidades de dinero del Gobierno, cabildos y ayuntamientos en propaganda institucional. Las administraciones públicas pueden estar fomentando el trabajo en negro y el fraude a la Seguridad Social. Y eso es a cambio de algo.

¿Y ante esa precariedad laboral que puede hacerse?

Hace dos años se crea la Unión de Profesionales de la Comunicación de Canarias, que es el primer sindicato autonómico que intenta aglutinar a todos los trabajadores del sector y ha ido creciendo poco a poco el número de afiliados. La aparición de este sindicato es fundamental, o puede serlo, porque lo peor ahora mismo es la precariedad laboral y la ausencia de estatutos y leyes que protejan la labor del periodista. Además esta situación influye directamente en la libertad de expresión y en el derecho que tienen los ciudadanos a recibir una información veraz. Los trabajadores de los medios deben ser conscientes de que la única manera de salir de esta situación es trabajando unidos por la mejora en común, de todo el colectivo, que redunda en la individual. Tienen que superar el miedo, porque la Constitución permite la libre afiliación a los sindicatos. Y UPCC tiene una gran diferencia con respecto a otros sindicatos: no hay liberados, es decir, lo forman trabajadores que dedican parte de su tiempo al colectivo sin nada a cambio. No hay burócratas como en la mayoría de otros sindicatos que ni siquiera han trabajado en un medio de comunicación y que desconocen la situación real, también salvo excepciones.

¿El nacimiento de este sindicato viene a cubrir un vacío y a demostrar al mismo tiempo el fracaso de la Asociación de Prensa?

Totalmente. Es el fracaso, aunque sus ámbitos son distintos. La Asociación es corporativista en el peor sentido del término y su actual presidente no se ha caracterizado precisamente por defender a los periodistas. Un sindicato defiende los intereses del conjunto de los trabajadores y opta a las elecciones sindicales para formar comités de empresa que dignifiquen la situación de todos.

¿Esa situación puede explicar la baja calidad periodística en el Archipiélago?

Claro. La precariedad lleva a la desgana y a la desmotivación. Muchos periodistas van al mínimo esfuerzo, a rellenar el espacio con teletipos o comunicados institucionales y, por lo tanto, la calidad de la información es mínima porque lo que se publica básicamente es propaganda.

Desde ese punto de vista, ¿se podría decir que no se ejerce el periodismo en Canarias?

Se ejerce con poca intensidad, eso está claro. Un porcentaje muy bajo, quizás entre un 5% y un 10% de lo que se publica, es información propia. Pero eso no quiere decir que los profesionales no estén preparados. Es que optan por lo más fácil, si se le añaden además las presiones en los medios para publicar determinadas informaciones. De todos modos, es una mala dinámica. Desde mi punto de vista, hay que intentar mantener el listón alto, pese a las malas condiciones, y superarlas, participando en sindicatos que los defiendan de verdad.

Sería absurdo preguntarle sobre el periodismo de investigación en Canarias

Absurdo en el contexto general. Pero creo que aquí hay gente que trata de hacer investigación.

¿La censura es un concepto de un tiempo pasado?

No. Se censura a diario. Eso lo saben todos lo que trabajan en los medios. Si quieres publicar algo de Unelco o informar de pelotazos urbanísticos lo tienes complicado. El esquema es quién es el objeto de la información pero el patrón es siempre el mismo: no puedes pasarte ni una línea...

¿Usted ha sido objeto de censura?

Cuando regresé a Tenerife y empecé a trabajar, lo primero que pregunté en el periódico fue si había censura. El redactor jefe entonces, ahora subdirector del periódico, me señaló que no, que lo que había era autocensura. Y en este sentido, lo que siempre digo al resto de los compañeros que empiezan es que la autocensura no tiene por qué existir, que uno tiene que desarrollar su trabajo plenamente, editar lo que cree que tiene que informar, siempre contrastado y documentado, y, en todo caso, que censuren otros. Uno no puede convertirse en su propio censor; eso es una estupidez. El periodismo lo hacen personas. Se puede convencer al jefe con argumentos de la necesidad de publicar tal o cual cosa. Bien distinto es que vaya contra la línea editorial del medio. En ese caso no hay nada que hacer. Es fundamental saber para quién se trabaja, quiénes son los accionistas, los límites que establece la empresa. Queda la opción de aceptar o no las condiciones. Otra cosa es que te digan una cosa al principio y después cambien la línea editorial.

La desilusión y el desencanto social en Canarias ante una prensa poco fiable y parcial ha dado paso a una denuncia sobre la ausencia de la libertad de expresión. ¿Cuál es su opinión?

Creo que la libertad de expresión en Canarias no existe plenamente. Ni aquí ni en la mayor parte de las sociedades. Hay señuelos. Hay gente que cree que por publicarse, en algunos casos, artículos de opinión donde se puede decir realmente lo que se quiere, la libertad está garantizada. Pero en contrapartida, hay otros que están básicamente respondiendo a un determinado interés y a cambio hacen informaciones que benefician al poder. Y hay muchos que no pueden publicar lo que quieren o lo que tienen contrastado. Otra cosa es que en Canarias sí es cierto que hay menos pluralismo, porque muchos medios responden a los mismos intereses. Y si además hay un monopolio de una agencia publicitaria, el medio, la empresa, no se plantea ni un segundo qué es lo que elige: o poca información y mucha publicidad, facturación de mucho dinero, o lo contrario.

¿Por qué cree que no existe libertad de expresión en Canarias?

Por lo mismo de antes. Al contrario de lo que enseñan en la Universidad, la mayor parte de los medios de comunicación que hay en esta sociedad no son medios de comunicación social estrictamente; son medios privados de comunicación, unos con menos ataduras que otros. No pueden hacer sólo comunicación social porque son medios privados que defienden unos intereses privados y en función de sus intereses privados: uno, sus beneficios y, dos, la posible influencia política de sus informaciones, lo que produce la injerencia del poder con respecto a lo que se publica o no se publica, que repercute en más beneficios publicitarios (sobre todo si no se publica), y eso convierte a un medio de comunicación en una empresa privada como cualquier otra. La diferencia es que no hace chorizos sino que hay una responsabilidad social porque se trata de informar a los ciudadanos. De este modo la democracia se vacía de contenido. Ante esta situación, la responsabilidad recae en los medios públicos, aunque aquí la presión es directamente política, ni siquiera económica.

¿Hay un predomino del periodismo pesebre en Canarias?

No sé si predomina, lo que sí sé es que hay precariedad laboral. En todo caso, predomina no entre la mayor parte de los profesionales. Se concentra en los cuadros intermedios, que, en definitiva, marcan el paso y deciden qué información se difunde y cómo: si en página par o impar, si se abre un telediario con un suceso macabro o con un hecho político relevante, cuánto espacio o tiempo se le dedica a cada cosa, etc.

¿Hay mercenarios en los medios de comunicación?

Sí.

¿Existen vinculaciones entre el periodismo y el mundo de la política?

Habría que ver la composición accionarial de los medios de comunicación de Canarias y, en segundo lugar, quiénes tradicionalmente han apoyado a uno u otro partido, con mayor o menor claridad. Evidentemente no existe la objetivad por mucho que se piense lo contrario y, además, no hay por qué defender ese planteamiento. Lo que se tiene que defender, desde luego, es la veracidad y la publicación de los hechos tal y como son. Pero sí que hay, creo, vinculación política. No hay más que ver el trasiego de personas que han estado en gabinetes de prensa en el Gobierno y que después, sin anestesia, se plantan a formar parte de los cuadros directivos, a dirigir a los redactores, a decidir qué se pública o a difundir sus opiniones, personales, a diario. O las contrataciones y subvenciones que reciben determinadas empresas.

¿Cree que ese clima de desilusión generalizado motivado por una posible manipulación de los medios escritos ha llevado a la gente a buscar alternativas como los medios digitales?

Creo que puede ser una alternativa en el futuro. Para algunos ya lo es. La ventaja del medio digital es su bajo coste y es una alternativa al periódico de papel. Es una posibilidad. Hoy en día en los medios digitales es donde puedes encontrar más información documentada, de investigación, que cuestiona el poder y con un rigor informativo que supera a los medios tradiciones. Además, quien entra en un diario digital, entra a leer. He visto a personas que después de comprar un periódico, se quedan con el coleccionable de turno y tiran el periódico a la papelera.

Usted fue destituido como redactor jefe de la Agencia Canaria de Noticias. ¿Qué fue lo que sucedió?

En realidad no lo digo yo, está escrito en la propia sentencia, y como dijo el fiscal en el juicio por Tutela de Derechos Fundamentales, lo mío fue una crónica de una muerte anunciada. Buscaron una excusa, en este caso fue la publicación de una información que, después de contrastar, reproduje de AtlánticoCanarias.com, relativa a una campaña que ese periódico había montado contra el ex presidente Román Rodríguez. Claro, para mí la noticia era doble, pues eso en sí mismo era una noticia: un medio confesando que montó una campaña contra un presidente, porque entonces Román Rodríguez era presidente. Pero, además, estaba el hecho de que Manuel Hermoso, compañero suyo en CC, era accionista de ese periódico. Lo publiqué en febrero de 2004 y parece que la crisis aún no ha terminado.

Pero curiosamente la información dada por usted nunca ha sido cuestionada.

Los fundamentos de Derecho de la Sentencia dejan bien claro que esa información no ha sido ni mucho menos recurrida y se deja por cierta. Y se une, de trasfondo, una operación para fusionar dos agencias. Y esa fusión implicaba que yo no estuviera en la Agencia Canaria de Noticias. Está en la sentencia, que, por cierto, ha recurrido ACN, cuyo socio mayoritario ha sido nombrado candidato al premio de empresario del año por una consultora privada. Me parece inconcebible que den premios a quienes vulneran derechos fundamentales, aunque ya no me asombro de casi nada.

Y a partir de ese momento usted se vio sometido a una campaña de acoso y derribo.

A mí se me presiona sistemáticamente por distintas informaciones. En el año 1999, cuando trabajaba de corresponsal para El Mundo, estuve recibiendo muchas llamadas, en concreto de Adán Martín, pocos días antes de las elecciones. A partir de ahí, quejas, muchísimas quejas, que hacían llegar a través de empresarios de ACN como Ángel Ferrera, presidente de Unelco. A mí me decía continuamente el ex director, que es otro que cayó conmigo después del juicio, que le había llamado Ángel Ferrera porque Ricardo Melchior, a su vez, le había llamado para decirle que yo le estaba montando una campaña por lo de Vilaflor. Y ahí, te das cuenta de la hipocresía de los políticos que dicen una cosa y después realmente están haciendo otra de espaldas al pueblo. Ricardo Melchior estaba muy molesto por las informaciones que publicamos sobre el movimiento ciudadano en defensa de Vilaflor. El 19 de enero de 2004, cuando los directivos fueron a negociar el contrato de ACN con Daniel Cerdán, el jefe de Gabinete de Adán Martín les pasó un dossier con las informaciones que publicamos ese mes respecto al nuevo trazado de la línea de alta tensión, que presentaron a bombo y platillo y que ha quedado en nada. Les dijo que en Tenerife dábamos más espacio al movimiento ciudadano que al Gobierno.

¿Cuál fue el desenlace?

La gota que colmó el vaso fue lo de Manuel Hermoso pero, en realidad, desde enero yo sabía que estaba liquidado porque me lo comentó el ex director-gerente: ?Están esperando que cometas un fallo. Vamos a aceptar la oferta del Gobierno. Si nos dan 60 millones, estás muerto?. Eso ocurrió el 22 de enero de 2004. Por eso, un día antes de que me notificaran mi destitución, que fue el 13 de febrero, en la presentación de Alí Lmrabet, periodista marroquí que estuvo encarcelado y que fue invitado por UPCC a dar una conferencia, leí un texto en el Círculo XII de Enero que titulé Libertad de expresión, escrito con el sentimiento de quien sabe que le queda poco tiempo por haber publicado una información. Pero no creí que fueran capaces de hacer lo que hicieron. Pensé que me iban a despedir... hubiera sido mucho mejor para todos. Pero no... y me vi envuelto en todo un proceso de acoso laboral. Hasta el subdirector de un periódico, que luego propuso a mi sustituta, me lo confirmó, pues a él se lo había dicho el ex director de ACN el mismo 22 de enero. Y ese subdirector va y me dice que aconsejó al ex director de ACN que me echaran, no que me degradaran a redactor. Tengo testigos de que es cierto.

¿Ha recibido alguna propuesta de soborno?

Sí. Me vino con la historia un enviado de ATI y no acepté. Creo que es el motivo por el que, en definitiva, estoy en el paro. Al comentárselo a dos compañeros de un programa de televisión local, uno de ellos me dijo: ?pues lo próximo es el palo?. Un mes después se dejó de hacer el programa en esa televisión local.

¿Cuál fue el motivo de su desaparición como tertuliano en ese programa televisivo?

De repente cambió la línea editorial. De poder hablar de todo, nos prohibieron hablar de Adán Martín, aunque oficialmente argumentaron baja audiencia. Yo les dije que me daba igual si era Adán Martín, José Manuel Soria o Juan Carlos Alemán, pero que no admitía ese tipo de censura, sobre todo porque pasamos un año entero hablando de todo y de todos los políticos.

¿El haber obtenido una sentencia judicial favorable no ha cambiado la situación?

No. Se me vetó a la subdirección de un periódico y han impedido el desarrollo de mi trabajo. Y ésta es la primera entrevista que me hacen desde que me pasó lo que pasó, hace un año ya.

¿Un aislamiento potenciado y dirigido?

Probablemente. Date cuenta que en la Agencia Canaria de Noticias están grandes empresarios de Gran Canaria y algunos de Tenerife. Entonces toda esa gente, que son grandes anunciantes en los medios, se habrán dirigido a esos medios... Además de determinados políticos poderosos de ATI, claro está. El caso es que no he tenido ninguna oferta de trabajo. Tuve una, de una empresa pública, pero fue como el humo. Pensaba que la única oportunidad de volver a trabajar era en una empresa pública, pero ni eso. Y lo que más me ha llamado la atención es que ha pasado un año y a mí no me ha llamado nadie para contar lo sucedido y creo que es una noticia, porque es la primera sentencia en Canarias que un periodista gana por vulneración del derecho de libertad de expresión en un medio de información; no sé...igual estoy equivocado.

¿Qué les diría a aquellos compañeros profesión que puedan estar viviendo una experiencia similar?

Yo invitaría a los compañeros, ahora que hay un antecedente, a que defiendan sus derechos. Entiendo que es muy difícil jugarse el sueldo y una estabilidad profesional por la libertad de expresión. Pero es que yo creo en los derechos de esta Constitución, aunque sea muy mejorable y responda al esquema de la transición franquista y la restauración monárquica; hay unos derechos y no se pueden vulneran tan tranquilamente. O eso o la ley de la selva.

¿Cómo valora el papel de la prensa ante los irregulares acontecimientos que están sucediendo en Canarias?

Esto no puede seguir así. Y muchos periodistas que están en puestos directivos lo saben perfectamente, porque tienen el mismo nivel de información que yo o más. Creo que pueden hacer más por profundizar en los derechos que tienen los ciudadanos a recibir una información veraz, una información distinta a la propaganda que difunde el poder. Aquí están pasando muchísimas cosas y muy graves y se está ocultando. Y esto me parece doloroso porque yo sé que ellos lo saben. Se podía hacer mucho más para que esta sociedad fuera más democrática y libre.

Pero quizá puede que sea ese justamente el papel que creen que deben desempeñar y no otro.

Entonces que no confundan un periodista con un relaciones públicas o un propagandista, que, por definición, oculta información, la difunde manipulada, la tergiversa o minimiza su importancia, según de qué se trate.

En estos momentos está metido de lleno en una nueva experiencia periodística. ¿Qué significa ese nuevo proyecto o qué quiere significar?

Estoy participando en un movimiento social como ciudadano. Aporto desinteresadamente lo que sé hacer y quiere significar una contribución a este movimiento social que se está construyendo en Tenerife. La idea de hacer una publicación con formato de periódico se propuso a los vecinos de la Coordinadora de Pueblos y Barrios de Asamblea por Tenerife ante el bajón importante del nivel de información que, conforme se acercara la fecha de la manifestación contra el puerto de Granadilla y los planes urbanísticos y de carreteras en el área metropolitana, se iba a producir. Se utilizó como cabecera el lema de la manifestación: ¡Ya está bien!

¿Y qué tal la experiencia?

Ha sido y es interesante. Se hizo muy deprisa, con muy pocos medios y la tirada la pagamos entre tres, por mucho que diga el director de El Día que es dinero canarión, el oro amarillo. Distribuimos siete mil ejemplares en catorces días. Fue un granito de arena a la movilización ciudadana y creemos que cumplió el triple objetivo del planteamiento inicial: ayudar a convocar la manifestación, informar al ciudadano sobre lo que está pasando, los motivos de la manifestación, y ayudar a financiar los gastos de la propia manifestación.

A partir de ahora qué.

Las asociaciones y plataformas vecinales, las comisiones de defensa de los barrios y las organizaciones de Asamblea por Tenerife en general consideran de importancia que siga saliendo la publicación y se ha preparado un segundo número bajo la cabecera Pásalo. No sé si se podrá consolidar, porque es complicadísimo. Es una experiencia muy interesante porque responde a los intereses de los ciudadanos y no a los intereses de ningún grupo empresarial ni de ningún lobby. Son los ciudadanos los que han participado y mantenido estos dos números, sin publicidad y sin ánimo de lucro; más democrático imposible. Y cada vez son más conscientes de la importancia que supone contar con un medio independiente, pluralista y democrático, aunque sea minoritario.

¿Cómo vio el tratamiento de los medios de comunicación respecto a la manifestación contra el puerto de Granadilla?

Lo vi escaso en su parte crítica y abundante a favor del puerto. Claro que las administraciones públicas contrataron mucha publicidad. Dos periódicos tiraron suplementos costosísimos, a todo color, defendiendo el PGO de Santa Cruz y la Autopista Exterior, que atravesará con seis carriles, más dos vías de servicio, los terrenos que hay entre Radazul y Guamasa, por pueblos y barrios como El Tablero, Llano del Moro, Sobradillo, Los Baldíos, El Centenero o la Cruz Chica. Esos suplementos se financiaron con dinero público, de todos los tinerfeños. Hubo un total desequilibrio en el tratamiento. Tanto a la rueda de prensa previa a la manifestación, como a la posterior, tan sólo asistieron dos medios de comunicación. Bastante lamentable, en ese sentido. No se puede ocultar que el Gobierno ha mentido en el Parlamento, por ejemplo, y que hay una querella interpuesta contra la viceconsejera de Medio Ambiente por algo en concreto. ¿Por qué no se investiga más?

¿Qué le pareció la última representación en el Parlamento de Canarias sobre la Ley de Iniciativa Popular?

Es la Ley de Iniciativa Popular con mayor apoyo social en la historia de Canarias. Ha sido una representación sintomática de lo que estamos viviendo en Canarias. CC y PP se niegan a dar entrada en la Cámara a un debate democrático, han impedido un ejercicio de democracia: que se debata sobre un asunto porque no le interesa ni a los dirigentes de CC ni a los del PP y eso no es una fórmula de acercar el Parlamento a los ciudadanos.

¿Qué queda ahora?

Se ha planteado convocar un referéndum. Asamblea por Tenerife va a debatir esa posibilidad el próximo 26 de febrero. Un referéndum que ningún partido político con representación parlamentaria apoyará, o eso se supone, pese a que Adán Martín hablara sobre una consulta popular respecto a las extracciones petrolíferas en aguas canarias o que Juan Carlos Alemán lanzara la idea de un referéndum sobre el puerto de Granadilla. Habrá que ver qué hace el PSC-PSOE.

¿Cree que al final terminará haciéndose el gran puerto de Granadilla?

Es de imaginar que sí, pero habrá que ver qué sucede. En este expediente supuestamente ha habido más irregularidades que con el del Istmo, que la UE ha paralizado. Pero si se hace, aunque sea un golpe duro para los que se movilizaron el 27-N, puede fortalecer la conciencia de los ciudadanos y puede servir para consolidar el movimiento social.

¿No cree que la política intencionada de cansancio y aburrimiento que promueven el Gobierno de Canarias y los partidos políticos terminará dando paso nuevamente a una pasividad social o por el contrario puede consolidar el movimiento social?

Ahora mismo creo que se está en una fase importante. Según decidan sus participantes, se podría consolidar el movimiento social. Otra cosa es cómo evolucione. Históricamente, los partidos políticos han visto este tipo de movimientos sociales, como lo denominan los sociólogos, casi exclusivamente como un gran saco de votos, y su irrupción en ellos, como un elefante en una cacharrería, casi siempre ha terminado por hundir esos movimientos. Normalmente ha sucedido porque sin debate se trata de imponer una bandera o alguien se convierte, sin legitimación del movimiento, en interlocutor no autorizado de otras fuerzas políticas. Creo que el presente caso no es ajeno a esa posibilidad, a una posible instrumentalización partidista, sea del signo que sea. No obstante, y sin mezclar a los movimientos sociales, hay quien sostiene que a la izquierda del PSC-PSOE (que sólo puede pactar con la derecha, CC o PP) hay un espacio electoral en potencia. Sobre este asunto, hay muchas preguntas en el aire. Algunas serían si es realmente posible cubrir ese espacio y cómo se realiza. ¿Puede una hipotética fuerza política de izquierda llenar ese espacio sobre la base de la defensa del territorio y de las tradiciones y con lo que algunos denominan señas de identidad? ¿Eso no era Ican? ¿O debe hacerlo teniendo como prioridad un cambio de modelo económico y fiscal que conduzca también a la defensa del territorio y de todo lo demás?

¿Cree que es viable una regeneración política desde las instituciones y desde los partidos políticos?

Podría ser viable, porque se podría hacer, pero da la sensación de que no hay ninguna intención. Primero porque no hay democracia interna en los propios partidos políticos. Aquí hay gente que lleva desde los veinte años o veinte años o más en órganos de poder, tanto orgánico como institucional. Eso es poco democrático. A los ocho años en un cargo público deberían mandarse a mudar. No ocho años en un sitio y ocho años en otros, no ocho años de alcaldesa y cuatro años de viceconsejera de Administraciones Públicas, no trece años de presidente del Cabildo, cuatro de vicepresidente del Gobierno y cuatro de presidente del Gobierno. ¿Y cómo justifican muchos de ellos el patrimonio personal que tienen? ¿Con sus sueldos? Me gustaría ver a muchos de esos que viven de las instituciones públicas y que defienden el libre mercado, hagan bien o mal su trabajo, trabajando para una empresa privada, con la posibilidad del despido sobre sus cabezas y las de los miembros de sus familias.

¿En Canarias se hace política o se hace negocio?

Sobre todo negocio. Aquí se hacen leyes o conciertos a medida de determinadas personas o empresas, por no hablar de las contrataciones de obra pública o de subvenciones.

¿La democracia está en peligro?

La democracia en Canarias no es que esté en peligro, sino que está en coma. Y un síntoma de ello ha sido el bochorno que se ha vivido en el Parlamento con respecto a la Ley de Iniciativa Popular para proteger Granadilla. No se puede hablar de democracia con un sistema electoral tan injusto, tan antidemocrático, sin transparencia en la financiación de los partidos, con un aparato judicial lentísimo, con un alto índice de personas que vive bajo el umbral de la pobreza y con un sistema fiscal que sólo favorece a una minoría, a los que tienen más dinero, mientras los sueldos de los trabajadores son los más bajos del Estado, excepto en Murcia y Extremadura, pese a que se encabeza la clasificación en horas extras y persiste una alta tasa de paro y los servicios públicos básicos, como sanidad, educación, atención social o transporte público funcionan mal.

¿Por qué con todo lo que está sucediendo en Canarias no pasa nada?

Desde el punto de vista judicial, eso habría que preguntárselo al Cuerpo Nacional de Policía, a la Guardia Civil, a los fiscales, a los jueces. Igual, resulta que si se lo preguntas a ellos, no tenemos donde ampararnos. Desde el punto de vista político y social, parece que algo empieza a cambiar, al menos en Tenerife. En el resto de las islas, cada una tiene su ?cacique?, aunque se presente a las elecciones y gane (habría que ver con qué abstención). Desde el punto de vista económico, los sindicatos mayoritarios tendrían mucho que decir: para un trabajador, es inaceptable que defiendan la Reserva de Inversiones, el núcleo de las desigualdades sociales en Canarias.

¿Cómo se puede explicar esa realidad?

La impunidad. Acaba de conocerse, se ha publicado, que el ex director general del Tesoro Alberto Amorós está siendo investigado por su presunta implicación en una compleja red de blanqueo de capitales vinculada a la ?Ndrangheta?, la organización criminal calabresa. Pero fue investigado durante la pasada legislatura y el consejero de Economía y Hacienda en ese momento era Adán Martín. ¿Qué hubiera pasado si esto se hubiera sabido antes de las elecciones de 2003? Aquí nadie tiene responsabilidad política por nada. La Audiencia de Las Palmas suspende la entrada en prisión de un político condenado y el TSJC deniega la suspensión cautelar del concurso del istmo, pese a la posición de Fomento y de la UE. ¿Cómo es posible? ¿Qué mensaje se da a los ciudadanos? ¿Qué se pueden cometer delitos en el ejercicio de la política y no pasa nada? ¿Qué se pueden convocar concursos restringidos al margen de la normativa europea y después, los mismos que lo hacen, piden el voto favorable a esa Carta otorgada por las monarquías y los jefes de Estado de Europa?

¿Que le parece la designación de dos Fiscales Anticorrupción para Canarias?

A ver si llegan de verdad. Sobre el papel, tendrán un trabajo monumental.

¿Cuál es su consideración sobre la política de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias?

Teniendo en cuenta que Canarias es un espacio con una gran riqueza natural, me parece que es un departamento que debería potenciarse muchísimo más. Sin embargo, lo que se está haciendo es todo lo contrario. Se está desmantelando, apartando a técnicos y profesionales muy válidos para encargar informes a medida, cuando no subcontratarlos a determinadas empresas.

La moratoria y la economía sostenible, ¿dos grandes engaños sociales?

Clarísimamente. La legislatura pasada se caracterizó por la propaganda vinculada a la moratoria y a la economía sostenible. Una cosa es el discurso y otra cosa es la realidad. Y la realidad, al final, es lo que determina qué tipo de desarrollo se está realizando: un desarrollo agresivo, depredador del territorio y de los recursos naturales a corto plazo.

¿Que valoración hace de los ataques lanzados desde algún sector de la prensa tinerfeña y de los insultos del presidente del Cabildo, Ricardo Melchior, hacia el catedrático Aguilera Klink?

Cuando alguien firma con seudónimo en un periódico como El Día, donde se permite el lujo de insultar a un catedrático de toda solvencia científica, sólo me queda pensar que es alguien del propio medio que no es capaz de dar la cara. Es decir, si un colaborador habitual del periódico o una persona independiente firma con nombre y apellidos un artículo de opinión sobre cualquier cosa, el periódico no tiene por qué compartir esa opinión; pero desde el anonimato sí, sobre todo cuando se insulta. Me parece una falta de respeto, una falta de ética profesional por parte del director permitirlo. Después, es patético que a las personas valiosísimas que hay en Canarias, no sólo Aguilera Klink, hay muchas más en todos los ámbitos, no se les haga ni caso para un montón de cuestiones en las que podrían decir muchísimo. Respecto a la actitud del presidente del Cabildo, no me sorprende en absoluto. He leído que lo llamó payaso. No sé si es cierto o no, no lo sé. Pero si es así, me parece bastante sintomático que llame payaso a un ciudadano, que además es catedrático de Economía Aplicada, simplemente porque no coincide con su planteamiento. Pero vamos, del señor Melchior cada vez me sorprenden menos las cosas; yo he vivido en carne propia su autoritarismo.

Y para finalizar, ¿qué tres obras nos recomendaría?

Más que recomendar, puedo decir simplemente un par de obras que me han parecido muy interesantes y que sirven para entender la actualidad. Una es Cultura e imperialismo, de Edward Said, y otra es Soberanos e intervenidos, de Joan E. Garcés. Y una película, Al ataque, de Robert Guédiguian.

Fuente: canariasahora.com


 
                         
Subir
 
Anterior
 
Volver
 
Siguiente
 
Índice noticias
 
Inicio