Uno de los barcos de la ONG abre
hoy sus puertas en el puerto de Santa Cruz
La organización ecologista Greenpeace inició
ayer en Santa Cruz su campaña española sobre costas, con
el atraque en el muelle de Cabo Llanos, frente al Cabildo, de uno de
sus tres barcos principales, el Arctic Sunrise. La embarcación
celebra hoy día de puertas abiertas, de 11 a 19 horas.
El hecho de que la campaña de
costas española se haya abierto en Santa Cruz de Tenerife no
es casual, explicaron ayer al mediodía los miembros del Arctic
Sunrise poco después de atracar en el puerto capitalino. María
José Caballero, responsable del área de costas de la organización,
explicó que "el punto prioritario de esta campaña
es el proyecto del puerto industrial de Granadilla, que consideramos
la peor amenaza medioambiental en la actualidad del litoral español".
"Por eso hemos venido a Tenerife a iniciar esta campaña",
concluyó.
Procedente de Curasao, en Las Antillas Holandesas, islas de América
del Sur, el barco estará hasta el martes en el puerto de Santa
Cruz, justo frente al Cabildo Insular. Los miembros de Greenpeace en
la embarcación, cerca de una veintena, ofrecen hoy a los tinerfeños
una jornada de puertas abiertas (desde las once de la mañana
a las siete de la tarde), durante la cual se darán detalles de
los diferentes proyectos en los que trabaja la organización internacional.
Mañana, presentan un informe en el que fundamentan su oposición
a la instalación portuaria que se planea construir en la costa
de Granadilla de Abona.
El miércoles, el Arctic Sunrise tiene previsto atracar en el
muelle de Puerto del Rosario, Fuerteventura, donde permanecerá
hasta el domingo. En la isla majorera, Greenpeace presentará
otro informe, en el que solicita la declaración de Parque Nacional
de una parte de gran valor natural del norte, así como abrirá
las puertas del barco durante dos días, para seguir su periplo
por las costas españolas. El Arctic Sunrise fue irónicamente
un pesquero de focas antes de ser adquirido por Greenpeace en 1995.
Incluso, una zódiac de la organización lo confrontó
en una ocasión mientras su antigua tripulación entregaba
al gobierno francés equipamiento para construir una pista de
aterrizaje en un hábitat de pingüinos de la Antártica.
Un barco con historia
Los ecologistas tuvieron que emplear una compañía-pantalla
(Sunrise Ventures Ltda.) para poder adquirirlo, ante la segura negativa
de los propietarios si se enteraban de que era Greenpeace el interesado
en la compra. Con una longitud de 49,6 metros, una anchura de 11,5 m.
y 949 toneladas, este barco es uno de los tres principales de su flota
-junto con el Esperanza y el nodriza, el velero Rainbow Warrior II-,
tiene capacidad para 28 literas, la posibilidad de transportar y albergar
el aterrizaje de un helicóptero y una velocidad máxima
de 13 nudos.
Ha sido empleado en campañas como las que denuncian el cambio
climático global, las que atacan las prácticas ilegales
de pesca o las que denuncian las prácticas con misiles; así
como ha navegado en el Antártico y el Ártico (está
preparado para atravesar placas de hielo) y ha llegado a ser embestido
por barcos balleneros, poniendo en peligro la vida de sus tripulantes,
aunque no ha habido que lamentar heridos graves.
Capitaneados por Alfonso Santos, los tripulantes del barco fueron recibidos
por socios tinerfeños y por una veintena de miembros de Asamblea
por Tenerife, colectivo que también se opone al puerto industrial
de Granadilla. Los miembros de la Asamblea organizaron un pasacalles
con batucada desde la plaza Weyler hasta la de La Candelaria.
Fuente: La Opinión de Tenerife

El Arctic Sunrise en el puerto de Santa Cruz de Tenerife








Crimen
de Granadilla