En una reciente inmersión, un grupo de vecinos del barrio ariquero de Abades, han podido comprobar el lamentable estado en el que se encuentra el emisario submarino que, sin tratamiento alguno, conduce las aguas residuales de este núcleo costero mar adentro.
Ya desde la misma playa dicho emisario presenta fugas que hacen que las aguas negras afloren a la superficie. Lo mismo ocurre en el fondo donde surgen "fuentes" de aguas negras de entre la arena en varios puntos cercanos a la costa. Estos hechos han sido comunicados al alcalde de Arico mediante escrito al que se adjuntan las fotos que ilustran esta situación.
No es, lamentablemente, el caso de Abades y la situación de la falta de tratamiento de las aguas residuales, así como las deficiencias en los emisarios, un caso aislado. Concretamente en el municipio de Arico esta situación no es la excepción sino más bien la regla casi general. Pero el problema se extiende a toda la Isla donde siempre hemos considerado el mar como una gran alcantarilla capaz de tragárselo todo.
La realidad, sin embargo, es que no sólo la legislación comunitario nos obliga a cambiar radicalmente, sino que el cuidado de nuestro entorno marino representa una de nuestras obligaciones más perentorias si no queremos hipotecar este recurso tan valioso desde todos los puntos de vista.

Restos del viejo emisario que no fueron retirados
en su momento

Emanaciones de aguas fecales desde diferentes
roturas del emisario que discurre bajo la arena

Fuga de aguas negras en una pradera de sebadal

Desde la misma playa comienzan las fugas del
emisario de Abades
Abades
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