Uno de los vertederos más peligrosos con los que cuenta la isla de Tenerife es, sin duda, el vertedero que funcionó durante unos dos años en una antigua cantera el la zona de El Ortigal, en el paraje conocido como Montaña del Aire.
Hace ya más de 20 años que la instalación de ese vertedero dio lugar a uno de los conflictos sociales más graves de los que hemos vivido en esta tierra, hasta el punto que la corporación municipal de La Laguna llevó a cabo una huelga de hambre durante varios días, por el riesgo que este disparate representaba en una zona de recarga del acuífero y donde, además, se encuentran varios pozos que suministran agua a la población de parte de la ciudad universitaria.
Este vertedero fue clausurado en los últimos días del año 1984 por resolución judicial, dado que se puso en funcionamiento de manera ilegal. Acaso por casualidad la resolución judicial llegó a manos del ayuntamiento de La Laguna pocos días antes de que se pusiese en funcionamiento el vertedero de Arico.
En su momento el vertedero fue "clausurado" con una capa de tierra de aproximadamente un metro de espesor, sobre la que se plantaron árboles que progresivamente se fueron secando a medida que las raíces de éstos entraban en contacto con la basura. Y es en el año 1997 cuando se encarga un estudio de contaminación de suelos, que costó once millones de pesetas, que resulta totalmente inútil dado que no se analizaron las afecciones al acuífero porque, según el estudio, se pidió permiso a los propietarios de los pozos para tomar muestras y estas autorizaciones nunca llegaron.
Posteriormente, en en enero de 2000 y agosto de 2001, se adjudicaron la primera y la segunda fase de un supuesto sellado definitivo del vertedero, por valor de 48 y 30 millones de pesetas respectivamente. En total unos noventa millones de pesetas que nadie sabe a dónde han ido a parar, porque no se aprecian cambios fundamentales en la situación del vertedero antes y después de las actuaciones. Sólo han desaparecido los árboles y se ha instalado una antorcha para quemar metano veinte años después de su clausura. Lo que debe ser la primera vez que se hace en el mundo porque veinte años después de la clausura de un vertedero pueden quedar centenares de sustancias contaminantes sin degradar. Puede haber de todo menos metano, con lo cual la instalación de esta antorcha sólo ha servido para quemar unos recursos públicos que nos hacen falta para otras cosas y, sin duda, habrá contribuido a inflarle la cartera al listillo de turno. De hecho, como se observa en las imágenes, unos dos años después de instalada la antorcha se encuentra abandonada, con el cuarto de control abierto y expoliado.
Pero lo más sorprendente de todo es que los residuos han vuelto a entrar en el vertedero en forma de un auténtico río de purines procedente de una explotación ganadera cercana. Los purines han formado una especie de cascada por una de las paredes que delimitan el vertedero, atravesando éste de lado a lado formando tres grandes "lagunas", una frente a la entrada del vertedero, otra en un lateral y una tercera en la base misma del vertedero después de bajar por el talud frontal del mismo. Alguien, que debe tener llave para entrar en la instalación, ha introducido un tractor para abrir unos surcos y evitar los encharcamientos en la superficie del vertedero para que discurran libremente hasta la base del frete y por allí vayan pasando, con la ayuda de la lluvia, a recargar nuestro maltrecho acuífero.
Sólo a modo de ejemplo que ilustre un poco este disparate, decir que entre las normas elementales que debe cumplir un vertedero de residuos -no son muchas, a caso seis o siete- se encuentra la obligación de disponer de una cuneta perimetral que recoja las aguas de lluvia que discurran hacia el vertedero y desviarlas para evitar que entren el el mismo, con el consiguiente aumento del volumen de lixiviados. Pues bien, aunque estamos seguros de que el que promovió esa elemental medida de control no pensó nunca que esa cuneta pudiese servir para recoger purines, es evidente que no existe esa medida de control en el vertedero de Montaña del Aire, porque de lo contrario evidentemente hubiese recogido esos purines evitando que discurran sobre la superficie del vertedero con lo que eso representa.
Estas cosas son las que pasan en Tenerife, en terrenos públicos sobre los que debe haber unas medidas de control muy especiales y que, al final, resulta que no existe control, que cada quien hace lo que le da la gana, que los ciudadanos pagamos instalaciones ridículas como la antorcha que además se permiten el lujo de abandonar poco después de ser instaladas, que pagamos estudios carísimos que no concluyen en nada, acaso porque a alguien no le interesa... Pero ya va siendo hora, después de tantos años, no sólo de que alguien diga la verdad sobre el alcance del riesgo de ese vertedero en una zona de tanta pluviometría y de recarga del acuífero, sino también de que se busque una solución definitiva para este desatino que puede pasar incluso por retirar esa "bomba de relojería" de ese lugar tan peligroso, y terminar de inertizar esos residuos, separando lo que se pueda y el resto triturarlo para base de carreteras o disponerlos en un lugar habilitado y con las suficientes garantías.
En muchos países de Europa se han levantado muchos vertederos que suponían riesgo de contaminación para los acuíferos. Claro que si nos gastamos el dinero en esas cosas que nadie ve ¿con qué perras vamos a hacer los auditorios, los palacios de congresos y los tranvías? Difícil dilema.
Especial cuidado deberían tener nuestras administraciones, dada la imperiosa necesidad de que aumenten las explotaciones ganaderas en Tenerife, de que al menos en las nuevas instalaciones se arbitren las medidas necesarias para que existan controles y tratamientos adecuados de estos residuos, que además son un recurso aprovechable. De otro modo el clima de rechazo social hacia algo tan necesario como la ganadería irá en aumento y eso no nos interesa a nadie. Si los ganaderos no tienen los recursos habrá que facilitárselos para que disparates como éstos no se sigan produciendo.

Encharcamiento de purines a la entrada del
vertedero

Gran laguna de purines que se ha formado en
uno de los laterales

Encharcamiento frete a la ridícula
antorcha para quemar un metano que, veinte años después
de la clausura del vertedero, ya no existe prácticamente

Encharcamiento de purines en el frente del
vertedero, además de coches...

Surcos abiertos por un tractor para que los
purines salgan hacia la base del vertedero

Encharcamiento de purines en la base de la
pared por la que han bajado hasta el interior de la instalación

Encharcamiento de purines sobre el vertedero
de Montaña del Aire

Caseta de control de la antorcha abierta y
en estado de abandono apenas dos años despues de ser pagada e
instalada con nuestro dinero

Huellas de tractores que han metido en el
vertedero no para hacer limpieza, sino para hacer surcos que faciliten
que los purines discurran hasta la base del vertedero
20-08-03 Montaña del Aire, llegó la antorcha veinte años después
29/Ago/2001
4/May/2001
5/Ene/2000
5/Nov/1999
12/Dic/1997
11/Jul/1997
24 de Diciembre de 2003
En el BOC se encuentra la información pública del Estudio de Impacto Ambiental de la explotación ganadera. Lo que no hemos encontrado es la correspondiente Declaración de Impacto