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Tenerife
                         
Amenazan desde el gobierno del PSOE a una radio libre
                         
15 - 06 - 05

 

Radio San Borondón

Alberto Rodríguez Álvarez

Creo que estoy obligado a decir, para evitar malos entendidos, que en su día fui considerado miembro histórico del Centro de la Cultura Popular Canaria y que mis tres únicas publicaciones han sido editadas y distribuidas por esta organización. Recuerdo que con el CCPC fui vendedor ambulante de libros, colaborador en un programa radiofónico vespertino que era emitido desde Radio Cadena Española, colaborador habitual en otro programa de la mencionada emisora que cabalgaba en los lomos de las ondas de radio en las mañanas festivas del caluroso verano y de pueblo en pueblo, ponente en el Congreso de Cultura de Canarias -1987-, etcétera. El interés del CCPC y de su máximo responsable, César Rodríguez Placeres, por la radio viene, pues, de un tiempo pasado, enriquecedor, comprometido y ajeno a todo tipo de interés por el dinero. Es más, comento, lo normal era que en aquellos domingos del estío nos pagáramos nuestro propio almuerzo cuando el municipio visitado -más de uno- no tenía el detalle de invitarnos a comer. Durante mi muy estrecha relación con el Centro siempre ejercí de abogado del diablo, fui muy crítico con algunas cuestiones y de ahí el que admita que es posible que se haya cometido algún error. De haber sido así, señores míos, de humanos es equivocarse; sobre todo cuando la tarea realizada alcanza unas dimensiones considerables. Y éste es el caso. Quiero añadir que, hace algunos años, al finalizar la presentación de la tercera edición de uno de mis libros fui guiado por César a una emisora de radio -un auténtico cuchitril- y que allí, ante el micrófono, le preguntaba a mi fuero interno: ¿Quién coño -con perdón- estará escuchando esto? Ahora, después de la experiencia en aquella radio que parecía de mentiritas, me entero que la misma ha alcanzado unos niveles de audiencia que nadie, ni tan siquiera sus mentores, esperaban. Y cuando esto ocurre, cuando comienza a observarse la luz del brocal desde lo más profundo del pozo (como premio a un esfuerzo siempre marcado por el rigor que caracteriza a un brillante catedrático de la Universidad de la Laguna -me refiero a César Rodríguez Placeres-), tuve que hacer de tripas corazón, para evitar el propio y desagradable vómito, cuando escuché -en una emisora de televisión local-, por boca de un militante destacado (?) del PSC, Domingo Medina, que él cuestiona algunas de las cosas llevadas a cabo por el Centro y que no entiende el porqué y el ahora de una emisora que considera ilegal o alegal -¿también clandestina?-. Escuchando a Domingo Medina -que uno no sabe si es el verdadero subdelegado del Gobierno en esta provincia, habida cuenta la cantidad de veces que sale en las fotos- y, sobre todo, el tono -con tintes siniestros- empleado a la hora de criticar a Radio San Borondón, se me vinieron a las mientes los tiempos del más aborrecible fascismo; el tiempo aquel en el que emitía Radio Pirenaica. Porque las preguntas que proceden no deben ser las que Domingo Medina plantea, sino estas otras: a)¿Por qué no ahora? b)¿Por qué no antes?

Cierto es que para hacerse estas preguntas es menester ser un demócrata auténtico. Una persona con verdadero sentir progresista y, como tal, abierto al diálogo y a la tolerancia.

Publicado en La Opinión de Tenerife, 14-06-05

Radio San Borondón
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