Laure NOUALHAT
03/06/05 (Libération)
Durante cinco años, por lo menos, desde
agosto de 2004 hasta enero de 2005, la incineradora de Arrabloy (Loiret),
que trata los residuos domiciliarios de la comarca de Gien, emitió
toneladas de dioxinas, en cantidades entre 2.000 y 6.800 veces superiores
a la norma fijada por la legislación. La información salió
publicada el 30 de mayo en la página web del Ministerio francés
de la Ecología y el Desarrollo Sostenible, junto con los resultados
anuales de la emisión de dioxinas et furanos de las incineradoras
de RSU francesas (UIOM). Tanto para el propietario de la planta, la
industria Tiru, como para la administración de la comarca del
Loiret y la Agencia francesa del Medio Ambiente y la Energía,
esta situación anómala no tendrá ninguna repercusión
sanitaria. Las dioxinas se emitieron en forma gaseosa, se diluyeron
en el aire y no entraron en la cadena alimentaria.
No hay alerta. Sea como sea, los valores alcanzados
en Gien son inéditos. En agosto, una muestra indicaba 221 nanogramos
por metro cúbico de aire emitido (ng/m3). Una tasa 2.210 veces
superior a la norma.
Una segunda toma de muestras hecha en diciembre
y publicada en enero, indicó una emisión a la salida de
las chimeneas de 308 ng/m3. Un tercer análisis, en enero de 2005,
arrojó la alucinante cifra de 680 ng/m3. En total, en el año
2004, la planta de Gien emitió casi 50 gramos de dioxinas a la
atmósfera, es decir la tercera parte del total de las 130 incineradoras
francesas. A finales de enero, la prefectura (el gobierno local) pidió
el cierre del horno en cuestión.
A pesar de todo, estas emisiones no han sido
en forma de partículas, y no han tenido repercusión en
el ganado de la comarca. La leche de las vacas de la comarca contenía
1,5 picogramos de dioxinas por gramo de grasa (pg/g) en marzo y en abril.
La norma europea se sitúa en 3 pg/g.
No hay separación previa. El
mal funcionamiento de la planta se debería a que la tecnología
empleada es muy sensible a la heterogeneidad de los RSU que entran en
el horno. En Gien, los RSU no pasan por una selección previa,
y la ferralla habría perturbado el funcionamiento correcto de
la combustión. Según la Dirección regional de Investigación
y Desarrollo (Drire), al retirar la ferralla se habría vuelto
a tasas más admisibles, aunque admiten que no pueden asegurar
que el problema no vuelva a producirse. Ahora están a la espera
de las garantías por parte de Tiru para autorizar la puesta en
marcha del horno.
