Dentro del disparatado planeamiento
con el que se están llevando a cabo las obras del tranvía,
que comienza con el hecho mismo de plantear una obra de esta envergadura
como "solución" en una isla donde no existe ni un sólo
kilómetro de carriles para guaguas, el Cabildo se ha descolgado
con el anuncio de que instalará en el vertedero de Arico molinos
de viento, nada más y nada menos que para darle electricidad
al tranvía.
Semejante acto de propaganda, llegan
a decir incluso que será el primer tranvía del mundo en
alimentarse con energía eólica, no viene más que
a poner de manifiesto la desesperación en la que se encuentra
la primera corporación insular en todo lo relacionado con este
proyecto disparatado, al que no acompaña ni la orografía,
ni el trazado urbano, ni la más mínima justificación
sin antes haber apostado por darle una alternativa seria al transporte
público en guagua. Baste decir que siguiendo el mismo trazado
que se le ha dado al tranvía se podían haber metido dos
carriles de guaguas, por el que también podrían circular
los taxis, probablemente por menos de dos mil millones de pesetas, sin
duda.
Como además la obra no ha sido
planificada en absoluto. Sólo decir que la obra comenzó
levantando la calle Bravo Murillo que posteriormente cubrieron porque,
sobre la marcha, a alguien se le ocurrió que iría mejor
por la Avenida de José Antonio. Siguieron por la calle Imeldo
Serís rompiendo todo tipo de tuberías, sobre todo de aguas
residuales, montando un tinglado de muy padre y señor nuestro.
En el siguiente tramo de la avenida de Ángel Guimerá comenzaron
a picar la calle y se encontraron algo duro, que parecía de hormigón,
y que resultaron ser los aparcamientos subterráneos construidos
hace pocos años y que, al parecer, se olvidaron de meter en el
mapa de subsuelo que obra en el ayuntamiento.
La sorpresa en los otros dos tramos,
el de Rambla de Pulido y General Mola, ha sido nada más y nada
menos que el de las tuberías de agua de abastecimiento público,
que se las cargaron la semana pasada dejando a unos veinte mil vecinos
sin el preciado líquido elemento.
Argumentar que pretenden poner en Arico,
en el vertedero, un parque eólico para alimentar el tranvía
que circulará a unos cincuenta kilómetros de ese supuesto
parque de molinos resultaría cómico si no fuera porque
se trata de una burda manipulación encaminada, en el supuesto
de que no se tratase de un simple acto de propaganda como cuando dijeron
que iban a aprovechar la energía
de las olas en el puerto de Granadilla, a que la empresa que gestionará
el tranvía pretenda entrar en el negocio eólico con este
pretexto absurdo.
Y es que las concesiones eólicas
son las que son. La energía que podrán generar estos parques
eólicos, que están en proceso de adjudicación mediante
el concurso que ha abierto el Gobierno de Canarias, es la que es y ésta
se incorporará al sistema eléctrico insular, igual que
la poca solar que pueda haber o la de las propias centrales térmicas.
En el caso de la generada en Arico lo más probable es que se
dirija hacia la demanda del sur de la isla, simplemente por razones
de proximidad. A no ser que, además, el Cabildo pretenda lanzar
otro tendido eléctrico independiente, de cincuenta kilómetros,
desde Arico hasta Santa Cruz.
Pero es que, además, proponer
el vertedero de Arico como lugar propicio para la instalación
de este parque eólico supone una inmoralidad por varias razones.
En primer lugar porque si el complejo medioambiental de Arico tuviese
las instalaciones adecuadas para el correcto tratamiento de los residuos,
precisaría mucha energía para, por ejemplo, los trabajadores
pudiesen trabajar en unas condiciones adecuadas dentro de las instalaciones,
con el correcto tratamiento del aire mediante sistemas de ventilación,
para que no ocurra como ahora en la planta de compostaje o el la planta
de clasificación de envases, donde se han producido hasta desvanecimientos
de los trabajadores por la falta de ventilación adecuada.
Si como ellos dicen, además,
en ese complejo se van a instalar empresas de reciclaje de residuos
no caben en el vertedero molinos de viento suficientes como para proporcionar
energía a todas esas instalaciones que ellos andan diciendo por
ahí que se ubicarán en ese polígono industrial.
Pero es que de la energía que
se genere en el vertedero se debe beneficiar, en primer lugar, el municipio
de Arico, que bastante está soportando con tragarse la basura
de toda la isla de cualquier manera y, por otra parte, no es el vertedero
la ubicación adecuada para que la empresa del tranvía
venga a hacer negocio con la energía eólica, entre otras
cosas porque se trata de una instalación pública, de carácter
insular, en el que no pueden meterse empresas con participación
privada, ni aún siendo públicas, a hacer negocios que
no tengan que ver con el tratamiento de los residuos. Faltaría
más.
En la nota de prensa en la que el Cabildo
anunciaba semejante "chafalmejada" se añade un curioso
dato, también, sobre el ahorro energético del tranvía
mediante el sistema de frenado. Según parece el tranvía
que baja le transmite energía al tranvía que sube por
unos cables -si pasan lo suficientemente cerca- lo que supone un "ahorro
acumulado de un 20%". Va a resultar, según este grotesco
planteamiento, que va a ser más económico un tranvía
que circula en pendiente que el que va en llano, cuando lo que ocurre
en realidad es que un tranvía cuesta arriba -con las pendientes
por las que circulará éste- consume una cantidad de energía
muchísimo mayor e imposible de compensar de modo alguno con respecto
a la mayoría de los que vemos por ahí que transcurren
por trayectos más o menos horizontales.
Aunque desde el Foro estamos convencidos
de que se trata de un simple acto de propaganda, estaremos atentos para
que si la empresa Metropolitano de Tenerife Sociedad Anónima
pretende hacer negocio con la energía eólica, que está
en su derecho como cualquier empresa, se busquen los terrenos por ahí
que mejor le convengan, que los paguen como cualquier hijo de vecino
y que pongan sus molinos preferiblemente bien lejos de Arico que, por
otra parte, del tranvía lo único que se va a llevar -como
el resto de los tinerfeños- es el pagar la multimillonaria deuda
a más de treinta años en la que nos ha metido Ricardo
Melchior con este capricho disparatado.
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Un parque eólico para
el tranvía
Con este sistema, el nuevo transporte público se convertirá
en un proyecto pionero en el mundo
Metropolitano de Tenerife (MTSA) se ha presentado al concurso de instalación
de parques eólicos convocado por el Gobierno de Canarias para
adjudicar 344 megavatios de potencia eólica, de los que 117 se
asignarán a Tenerife. El proyecto presentado permitiría
instalar 20 megavatios de potencia por medio de 10 aerogeneradores,
de los que cinco servirán para abastecer al tranvía de
la energía que necesita para su funcionamiento.
Una vez puesto en marcha el parque eólico, MTSA sustituiría
la energía eléctrica que precisa el tranvía para
su servicio por la energía limpia de la nueva instalación.
Este nuevo medio de transporte pasaría así a ser un sistema
de transporte colectivo totalmente ecológico, pionero
en el mundo.
Otra de las medidas con las que cuenta el tranvía para ahorrar
el consumo de energía es el sistema de frenado. Cada vehículo
posee cuatro sistemas de freno, uno de los cuales, el denominado regenerativo,
al ser activado genera energía que se transmite de forma instantánea
a otro tranvía que circule próximo en sentido contrario.
Esta transmisión de energía se realiza a través
de los hilos conductores, lo que supone un ahorro acumulado de un 20%
de energía.
Por otra parte, destaca que el consumo de petróleo es menor
en un sistema de transporte público alimentado por energía
eléctrica producida en una central térmica, que el de
un sistema de transporte público con motores de combustión
interna.
http://www.diariodetenerife.info/noticia.asp?idnoticia=32555

Rotura de conducciones de agua en las obras
del tranvía.
"Los misterios del subsuelo en
Tenerife"

Maqueta del tranvía en Imeldo Serís:
a) Se han olvidado del cablerío terrible que lleva eso sobre
unos postes
b) Se han cargado las aceras y empedrado toda la calle igual como si
sobre las
vías del tranvía pudieran jugar los niños.
c) Desagües ridículos en una calle donde todos hemos visto
bajar coches
y contenedores nadando en ocasión de lluvias fuertes.
d) La calle por la que circulaban las líneas de guaguas más
importantes de Santa Cruz totalmente ocupada por un tranvía que,
por ejemplo, impedirá que alguien pueda llegar en taxi al teatro
Guimerá.
e) En calles tan estrechas habrá que ver el efecto de las vibraciones
sobre las viviendas.
f) El espacio para los peatones es tan estrecho que, al haber hecho
desaparecer las
aceras, lo más prudente sería colocar una barandilla por
ambos lados de la calle.

Tranvía en Barcelona. La calle tiene
tres carriles de coches por cada lado, incluido el carril de guaguas
y de taxis, con las correspondientes aceras. Al centro una gran rambla
de unos quince metros de ancho por cuyos laterales discurre el tranvía.
A continuación árboles que se intercalan con el tendido
eléctrico del tranvía. Después dos carriles de
bicicleta y, al centro, seis o siete metros libres para que pasee la
gente. A pesar de esto todavía hay quien se queja del tranvía
por las vibraciones y ruidos que produce en calles de esta amplitud.
Todavía hay quien dice que si en Barcelona o en Madrid han apostado
por el tranvía, con este tipo de diseño urbano, por qué
no podemos tener nosotros sin antes disponer de un solo kilómetro
de carril para las guaguas.