En la madrugada del pasado 21 de julio
un grupo de activistas contra el CRIMEN
DE GRANADILLA, procedió a realizar un gran mural en un viejo
muro que se encuentra a la altura de Tajao, en el municipio de Arico,
que antiguamente sirvió de valla publicitaria.
La pacífica y limpia acción
fue muy parecida a la realizada a
finales de octubre del año pasado, con la diferencia de que
en aquella ocasión los operarios, pagados con dinero público,
tardaron varios días en borrarla. No muchos días, pero
el mural por poco aguanta una semana.
En esta ocasión, sin embargo,
no se encontraba todavía seca la pintura que dejaron los activistas
cuando una cuadrilla de operarios se plantó en el lugar, antes
de las diez de la mañana, para cargarse aquel "grave atentado"
no se sabe muy bien a qué. Seguramente se tratará de un
grave atentado a la cartera de los cuatro especuladores y piratas del
cemento que piensan hacerse más de oro todavía cargándose
un espacio costero único, al que ellos mismos, o sus testaferros
en el Gobierno, han tenido a bien proponer como Lugar de Importancia
Comunitario (LIC). Asunto, por cierto, que ha dejado bastante mosqueados
a los responsables ambientales de la Unión Europea que veían
cómo, por un lado, el Gobierno de Canarias les pedía dinero
para proteger los sebadales, la tortuga boba... y, por otro lado, les
pedía dinero para cargárselo todo, con un puerto industrial
que nadie ha tenido a bien poner un sólo dato creíble
sobre la mesa que pueda justificar semejante disparate.
Pero están como cabras, el hecho
de que hayan tenido que recortar el
proyecto inicial, como si los proyectos se pudiesen estirar y encoger
como los acordeones, y que a pesar de todo la Unión Europea siga
mosqueadísima por la cantidad de mentiras que el Gobierno de
Canarias les ha ido contando en informes manipulados; ha hecho que Melchior,
Antonio Plasencia, José Segura, Ignacio González, Trenor,
Zerolo, Adán Martín.. estén como motos arrancando
carteles, borrando murales o manipulando
hasta las palabras del Comisario de Transportes de la Unión Europea,
que en una reciente visita tuvo que dedicar una rueda de prensa entera
a decir que lo que había visto escrito en la primera página
de todos los periódicos de Tenerife, respecto a que él
apoyaba este puerto industrial, era
total y radicalmente falso.
Lo más lamentable, sin embargo,
de todo este proceso de decadencia democrática al que quieren
arrastrarnos estos señores, tiene que ver con la injustificable
presión sobre los ciudadanos poniendo a la policía por
delante.
Valga como ejemplo una reciente rueda de prensa ofrecida por Ben Magec
frente a la Subdelegación del Gobierno, en Santa Cruz de Tenerife,
en la que estuvo presente la compañera Fina como en tantas ocasiones,
junto a otros seis o siete miembros de este grupo ecologista. Cuando
ya lo periodistas se habían ido y los participantes en la rueda
de prensa se fueron a tomar con cortado a un bar cercano, tres policías
bajo la órdenes de José Segura y asesorados por un conocido
"empresario" del ocio nocturno, los esperaron en las inmediaciones
no se sabe muy bien porqué, porque no había ocurrido nada
más que una simple y sencilla rueda de prensa, con la entrega,
además, de un documento en el registro de la Subdelegación
con toda normalidad.
Y he aquí que la compañera
Fina salió la primera del bar, porque aunque la veamos dedicada
en cuerpo y alma a todas las causas en defensa de nuestra tierra, es
además una persona con ocupaciones familiares y personales que
tiene otras cosas que hacer porque no ha recibido todavía el
talón de "oro amarillo" del
que habla "El Día". Pues nada más y nada
menos que tres policías la abordaron cuando esperaba -rodeada
de un grupo de personas- en el primer semáforo, pidiéndole
delante de todo el mundo la identificación, como si fuese sospechosa
de algo.
Fina, que lógicamente no se creía
lo que le estaba pasando, le preguntó al guardia que cuál
era el motivo, ante lo cual el agente le dijo que porque él podía
identificar en la calle a cualquiera. Ante esta respuesta, nuestra amiga
le dijo que entonces porqué no se ponían a identificar
a toda aquella gente que estaba parada en el semáforo y venían
tres policías para encima de una persona como ella como si fuera
una delincuente peligrosa.
Pues por seguir con el cuento, entonces
ya el policía le dijo que si ella no era una de las que había
dado la rueda de prensa delante de la Subdelegación del Gobierno,
a lo que Fina contestó que sí, que ella era una acompañante
más y que estaban todos perfectamente identificados porque había
cuatro televisiones y hasta un total de unos quince medios de comunicación.
Y que, en todo caso, el responsable de la convocatoria de la rueda de
prensa se estaba tomando un cortado tranquilamente en un bar cercano
y que, si había algún problema, ella gustosamente lo iría
a llamar.
Así lo hizo, con la sorpresa
de que cuando llegó a la puerta del bar miró para detrás
y se encontró aquellos tres bambayos detrás de
ella como si se fuese a dar a la fuga, a sacar una metralleta o inmolarse
dentro de alguna guagua.
A Fina nadie la amedrenta cuando va
con sus argumentos por delante, como a otros muchos y muchas que están
llevando a cabo una lucha ejemplar y pacífica que tanto daño
parece que les está haciendo, pero se encuentra la mujer un poco
molesta porque desde la época de Franco no recuerda nada semejante.
Y el hecho de que, delante de un montón de gente, se dirijan
tres policías a identificarla y que la sigan por la calle como
si hubiese cometido la mayor de las fechorías es algo que no
le ha hecho ninguna gracia, porque ella es una mujer respetable y de
respeto. Dice que la gente se creería, en el mejor de los casos,
que se fue del bar sin pagar o cualquier cosa peor.
Pero estimada amiga Fina, gran luchadora,
todos sabemos quién eres, la capacidad de trabajo que tienes
y cómo este José Segura está demostrando, un días
sí y otro también, que confunde lo que es el derecho a
"pensar distinto" con otras cosas que puedan estar tipificadas
en el Código Penal. A muchos de ellos les gustaría meter
en la cárcel al que opina distinto que ellos, o contra los intereses
de las carteras de los que les pagan las campañas para ponerlos
ahí, porque al fin y al cabo aquí la única ideología
que vale es la del "pelotazo fácil".
Por qué no pone a un par de policías,
no hace falta más, a investigar cómo es posible, por ejemplo,
que el ayuntamiento de Santa Cruz renuncie a comparar unos terrenos
en Las Teresitas por 5.000 millones de pesetas y que, un mes después,
le compre a dos empresarios que sí compraron, una pequeña
parte de esos terrenos por 8.700 millones, quedándose estos dos
conocidos empresarios o especuladores en este caso -que no pusieron
un duro de su bolsillo porque compraron con un crédito de Caja
Canarias donde también estaba el alcalde de Santa Cruz- con la
mayor parte de los terrenos que, por lo menos, deben costar más
de 15.000 millones de pesetas hoy en día gracias a las recalificaciones.
Un pelotazo de cerca de 20.000 millones limpios de polvo y paja.
Y, con antecedentes como éste,
mandan a tres policías a identificar a Fina por dar una rueda
de prensa en la calle, lo que hay que ver... ¿A dónde
carajo habrán ido a buscar a estos policías si es que
a Fina, como persona honrada, trabajadora y luchadora aquí la
conoce todo el mundo?

Unos operarios públicos, armados con
escaleras, rodillos y demás,
procedieron a borrar el mural cuando todavía estaba la pintura
fresca.

Comienzan a borrar la "P", cuando
llegó el de la foto ya se habían
cargado el "NO"

Será que estos políticos no
han encontrado suficiente basura en
ese Sur de Tenerife como para dedicarse con tanta eficacia a "limpiar"
cualquier cosa contraria al Crimen de Granadilla, contra el que se
han pronunciado cerca de 60.000 ciudadanos en la mayor iniciativa
legislativa popular realizada nunca antes en Canarias, cien mil personas
en la calle y más de la mitad de la población según
las encuestas del
propio Cabildo, muchas más seguro en una encuesta imparcial.