Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Diseñado para usar y tirar
                         
19 - 08 - 05

 

Alberto Rodríguez Álvarez

Que se prepare Arico. Y que se prepare esa iniciativa, ingenua o engañosa, con la que tratan de darnos a entender que separando y tirando los residuos sólidos en contenedores diferentes vamos a contribuir, de manera decisiva, en un control racional de los residuos que permitirá una recuperación, aceptable, de materia prima. Todo eso que se nos trata de enseñar a través de la propaganda en los medios de comunicación, ese mensaje con apariencias convincentes que convierte en ciudadanos de primera a todos los que estemos dispuestos a poner en práctica todas estas fórmulas de selección es, sencillamente, el chocolate del loro. Miren ustedes, uno nació en una época en la que casi todo lo usado era recuperable: las botellas de vidrio vacías se guardaban para vendérselas a las fábricas de lejía, los pañuelos -para limpiarnos los mocos- se restregaban en los liliputienses escalones de las piedras de lavar, se tendían en las liñas y al sol, se planchaban con esmero y volvían a ser utilizados una y mil veces, la talega para el gofio y la bolsa para el pan nunca fueron a parar al cubo de la basura, se reparaban las llaves para el agua, las cocinillas de petróleo, los platos de loza -se lañaban-, los calderos de aluminio, se recuperaba el crin de los colchones, se afilaban tijeras y cuchillos, se reparaban los aparatos de radio, los relojes de bajo precio... Tanto y tanto se exprimía el uso de las cosas que, cuando llegaban las hogueras por San Juan, teníamos que realizar un esfuerzo colosal para conseguir algo que pudiera ser quemado. Es decir, que cuando éramos pocos, era muy poco lo que se tiraba a la basura. Y ahora, que somos muchos, es muy poco lo que no va a parar el vertedero de Arico. Si nos paramos a pensar sobre la oferta comercial de productos de limpieza nos daríamos cuenta de la sorprendente cantidad de marcas de jabones, suavizantes, etcétera, que generan con sus cartones y envases de plástico una importante cantidad de residuos. Añadir a esto las servilletas de papel, los manteles -también de papel-, los pañuelitos, todos los alimentos que vienen envasados en cartón... Al fabricante y al comerciante les importa un pimiento que la mayor parte de las cosas que salen de una gran superficie se conviertan en residuos porque ellos lo que quieren es vender. Vender, incluso, los contenedores de colores en los que separar los residuos. Casi todo está pensado para usar y tirar, y se los dice alguien a quien estos días se le ha averiado una nevera con menos de cuatro años de uso y que al ponerse en contacto con la casa que lleva el mantenimiento oficial ha recibido, después de describir al detalle la avería, el siguiente consejo: "Quiere que le diga una cosa, ahora que no me oye mi jefe, lo mejor es que tire esa nevera a la basura y se compre una nueva; saldrá ganando". Manda... aquello. Lo dicho, que se prepare Arico. Porque como esta tendencia no cambie, y no tiene visos de cambiar, no habrá espacio en ese término municipal para poder acoger tanta basura.

Fuente: La Opinión de Tenerife, 19-08-05



 
                         
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