Bruselas, 16 ago (Aquí Europa).- Desde el pasado sábado,
día 13, todos los ciudadanos europeos podrán dejar equipos
electrónicos y eléctricos usados en los comercios sin
coste alguno para su bolsillo cuando compren uno nuevo. Además,
los Veinticinco tendrán que fijar puntos de recogida de basura
electrónica y garantizar la recogida selectiva. Estas dos medidas
están recogidas en las directivas sobre basura eléctrica
y equipamiento electrónico, que entraron en vigor el sábado,
y con las que la UE quiere ahorrar unos 2,8 millones de toneladas equivalentes
de petróleo anuales. De momento, siguen sin notificar a la Comisión
Europea las medidas para trasponer esta normativa Francia, Malta, Polonia
y Reino Unido.
El objetivo de la directiva es garantizar que la basura eléctrica,
que en muchos casos contiene sustancias peligrosas para la salud, no
sea tirada sino recogida para su reciclaje o reutilización. Según
el Ejecutivo comunitario, este tipo de basura es la que más rápidamente
está aumentando y supone, en la mayoría de los casos,
un problema para el sistema de recogida de basuras municipal porque
se libera sin incineración ni reciclaje. Los residuos eléctricos
y electrónicos pueden proceder desde electrodomésticos
grandes o pequeños, hasta equipos informáticos, radios,
televisores y cámaras de video, entre otros.
Desde el punto de vista medioambiental, son especialmente preocupantes
las sustancias que contienen metales pesados (mercurio, plomo, cadmio
y cromo) y varios compuestos halogenados (clorofluorocarburos, policlorobifenilos,
policloruro de vinilo y materiales pirorretardantes bromados). Para
la salud podrían ser asimismo tóxicas el plomo (para sistema
nervioso, riñones...) y el cadmio (para el funcionamiento de
los riñones y para el cerebro).
Sin embargo, la realidad es que, actualmente, más del 90% de
los residuos eléctricos y electrónicos se someten a vertido,
incineración o recuperación sin recibir ningún
tratamiento previo. Según los datos de 1998, la generación
de este tipo de aparatos se situaba entorno a 14 kilos por persona y
año. Es decir, cerca de 6 millones de toneladas anuales (el 4%
de los residuos municipales). Entonces se estimó que el crecimiento
de este tipo de residuos estaría entre el 3 y 5% anual, convirtiéndose
así en el flujo de residuos de más rápido crecimiento,
tres veces por encima de la media. Esto significa que hoy se generarían
entorno a 20 kilos de residuos por persona y año.
Reutilización, reciclado y valorización de los
residuos
La normativa que entró en vigor el sábado también
requiere que todos los productos eléctricos comercializados estén
marcados con un contenedor de basura tachado para que los consumidores
no lo echen a la basura. El objetivo es prevenir la generación
de residuos y promover la reutilización, reciclado y otras formas
de valorizar los residuos. Los Estados miembros también estarán
obligados a garantizar que los productores disponen de sistemas de financiación
de pago para la recogida, el tratamiento, la recuperación y la
eliminación.
Además, desde este año tendrán que crear y mantener
un registro de productores y transmitir a la Comisión, cada dos
años, información sobre las cantidades de productos comercializados
en sus mercados, recogidos, valorizados, reutilizados y reciclados.
Cada tres años, los Estados miembros tendrán que enviar
un informe sobre la aplicación de la directiva. La normativa
entró en vigor el 13 de febrero de 2003 y se les dio un año
y medio de plazo a los Estados miembros para trasponerla a su legislación
nacional.
Los Estados miembros tendrán también hasta el 31 de diciembre
de 2006 para garantizar la recogida, por medios selectivos, de un promedio
de 4 kilos por habitante y año. Los diez nuevos Estados miembros,
que entraron el 1 de mayo de 2004, tendrán una prórroga
de 24 meses (12 meses en el caso de Eslovenia) para alcanzar el objetivo
de recogida, así como para los de valorización, reutilización
y reciclado. A partir del 1 de julio de 2006, tampoco se permitirá
que los productores comercialicen aparatos eléctricos y electrónicos
que contengan sustancias peligrosas como el plomo, mercurio, cadmio,
cromo hexavalente, policromobinéfilos y polibromodifeniléteres.
Entre 500 y 900 millones de euros al año
Respecto al coste que tendrá la aplicación de esta nueva
normativa, la Comisión Europea lo cifra entre 500 y 900 millones
de euros al año. Entre 300 y 600 millones se gastarán
en la recogida, mientras que entre 200 y 300 millones de euros se destinarán
a la valorización, reutilización y reciclado. El Ejecutivo
comunitario estima también que la aplicación de esta normativa
permitirá ahorrar unos 2,8 millones de toneladas equivalentes
de petróleo al año.
Hasta el momento, todos los Estados miembros salvo Francia, Malta,
Polonia y Reino Unido habría comunicado ya a la Comisión
Europea las medidas adoptadas para trasponer la directiva sobre residuos
de aparatos eléctricos y electrónicos. Respecto a la directiva
sobre utilización de determinadas sustancias peligrosas en aparatos
eléctricos y electrónicos, todos los Estados miembros,
salvo Francia y Reino Unido, habrían comunicado las medidas.
Política europea sobre residuos de aparatos eléctricos
y electrónicos (RAEE):
http://europa.eu.int/comm/environment/was
te/weee_index.htm
Información sobre los sistemas establecidos en algunos los Estados
miembros:
http://www.recupel.be
Por Silvia Martínez Pérez (Aquí Europa)
