No hace tanto tiempo que
se construyeron las marquesinas de guaguas en la autopista del sur.
Una auténtica chapuza que, poco tiempo después, están
rectificando con nuestros impuestos sin buscar una solución definitiva
a un asunto que, para un ingeniero medianamente avispado, no parece
que debiera resultar tan complicado.
Pero parece ser que en
esta isla con las cosas sencillas somos capaces de hacernos unos líos
impresionantes. En teoría, en principio, en una autopista no
puede haber, como es lógico, una parada de guaguas en un arcén.
Eso para empezar. Pero si tenemos en cuenta que no existen vías
alternativas como en otros territorios, pues todos parece que coincidimos
en que esto es inevitable.
Llegados a este extremo
parecería que no debería ser difícil ponernos de
acuerdo en que las condiciones que debe reunir una parada de guaguas
en una autopista podrían ser:
a) Que los peatones dispongan de un acceso seguro.
b) Que los peatones se encuentren lo suficientemente retirados de la
autopista y debidamente protegidos.
c) Que las guaguas dispongan de un carril de desaceleración y
de aceleración para parar y arrancar.
d) Que la guagua pare a una distancia prudencial del borde de la autopista,
preferiblemente protegida por una valla o similar.
Esas cuatro condiciones nos parece que son las de andar por casa, aquello
sobre lo que no hay discusión que valga. Pues sobre eso tan claro
tan claro, nos hemos hecho un lío tremendo en la mayoría
de las paradas: no hay acceso seguro para peatones, éstos se
quedan la borde de la autopista sin protección, las guaguas no
caben en el minúsculo arcén del que disponen para parar
y, por si fuera poco, tienen que hacer una parada en seco en medio de
la autopista para arrimarse o para arrancar, porque no existen carriles
de aceleración ni de desaceleración.
Ahora han comenzado a tirar
abajo algunas de las marquesinas que estaban metidas literalmente dentro
de la vía, para retirarlas hacia detrás de forma exagerada
en algunos casos. Algunas las han retirado tanto que es imposible ver
venir la guagua desde ellas. Pero es que a otras, que se encuentran
en las mismas circunstancias no las han retirado sino que les han cambiado
un pequeño postiguito que tenían por un gran hueco para
que los usuarios vean mejor la guagua o, en el caso de que un coche
se salga de la autopista, tengan tiempo de encomendar su alma al santo
de su devoción.
Retirar algunas paradas
nos parece estupendo como la de Las Maretas, con algunas hasta se han
pasado un poco, pero dejar otras como la de Tajao en sentido Santa Cruz
metidas en la autopista y en la que la guagua para entrar se tiene que
poner a 20 por hora dentro de la autopista, simplemente haciéndole
el hueco de la ventana más grande, no parece que suponga la solución
definitiva a este asunto. Y a estas alturas del siglo XXI pareciera
que deberíamos tener soluciones definitivas, al menos, para las
paradas de guaguas donde la gente se juega la vida.

Parada de guagua de El Río, en Arico,
recientemente construida la han tirado para construir otra unos quince
metros más atrás, que se ve en la imagen.

Marquesina a la entrada de Tajao, como a otras
muchas les han abierto, después de una complicada operación
de apuntalamiento, una gran ventana
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Los usuarios de las guaguas
tendrán nuevas paradas en la autopista
GÜÍMAR (REDACCIÓN). Los trabajos para la construcción
de varias paradas de guaguas en diversos núcleos situados en
el entorno de la autopista (TF1) se encuentran muy avanzados. Esta es
una iniciativa que promueve el Cabildo de Tenerife a través del
área de Carreteras, Vivienda y Transportes, cuyo responsable
es el consejero insular Lorenzo Dorta.
El proyecto contempla la creación de cuatro nuevas paradas de
guaguas. Para su ejecución, la Corporación Insular destina
en torno a 39 millones de pesetas. Atendiendo a los datos que fueron
aportados en su momento por dicha administración, las nuevas
infraestructuras están siendo emplazadas en los cruces de la
autopista con los pueblos de Arafo, Puertito de Güímar,
El Tablado y Arico. En la mayoría de los casos, se trata de sustituir
los apeaderos que existían con anterioridad porque los mismos
no contaban con las debidas condiciones de comodidad y seguridad para
los usuarios, lo que se debía a su situación, fundamentalmente,
ya que estaban en los arcenes.
El hecho de que este tipo de circunstancias se repita en otros lugares
de la Isla impulsó al Cabildo de Tenerife a elaborar un plan
con el que afrontar una solución a este problema. A tal fin,
la empresa de transporte público Titsa prestó su colaboración,
así como los ayuntamientos en los que se encuentran los lugares
en que se desarrollarán las obras planificadas.
Fuera de la autovía
Los trabajos que están siendo ejecutados en la vía principal
del Sur de la Isla consisten en la realización de los apeaderos
en sitios que se encuentran fuera de la autovía. Asimismo, estos
lugares contarán con las respectivas marquesinas y los accesos
peatonales correspondientes siendo los mismos más seguros y cómodos.
Básicamente, se utilizan los carriles de desaceleración
y aceleración para acceder a las paradas de guaguas y regresar
a la vía, «lo que permite evitar el uso de los arcenes».
De igual forma, también se dispondrá de un carril de circulación
propio para ser utilizado sólo por la guagua. El mismo tendrá
un ancho de 3,5 metros y estará separado del tráfico que
circula por la TF1 por otros 2 metros.
Las nuevas marquesinas que se ubicarán en estas cuatro paradas
de guaguas estarán fabricadas en aluminio y dispondrán
de protecciones laterales. En cada una de ellas será instalado
un banco y la correspondiente luminaria, medidas tomadas para hacerlas
más confortables, según informó el Cabildo.
Además, el proyecto técnico incluye la señalización
de todo el conjunto al objeto de que la zona cuente con un nivel de
seguridad aún mayor, especialmente para los viajeros que van
a utilizar estas nuevas instalaciones. En algunos puntos, la instalación
de las marquesinas comenzará en breve.
Fuente: El Día, 28-02-2001