En pocas palabras Emilio Racionero Menasalvas
NADIE DUDA que aquí y ahora, dado la decadencia del sector
agrícola (a lo que me habré de ocupar en otra ocasión)
la fuente principal de ingresos de los ayuntamientos proviene del urbanismo
(que no de la urbanidad) en su más amplio espectro. Y también,
aquí y ahora, me da la sensación que quien ocupa el puesto
de honor (o de desonor, según semire) es la corporación
de Adeje.
Hace años que me horripilaba ver el ascenso monte arriba mirando
desde Fañabé o Torviscas, del ladrillo y el hormigón
dando la sensación de nichos mortuorios. Lo que se construía
eran urbanizaciones de bungalows, adosados, etc., por más que
desde la distancia aparentasen nichos. Recuerdo asimismo cómo,
gobernando don Felipe González en España y el Sr. Fraga
en Adeje, se legisló en el Congreso respecto a la protección
del litoral otorgando carácter de espacio público dependiente
de Costas a los 100 metros a partir de la pleamar. Y recuerdo también
cómo, gobernando los anteriores citados, cada cual en su "ínsula",
se construía en aquel espacio a marchas forzadas, a turnos durante
las 24 horas del día, para consolidar un número extraordinario
de edificaciones antes de la promulgación de aquella Ley.
A la sazón, ambos mandatarios lo eran del PSOE; cada uno en
su ínsula.
Después, en el tiempo, y mientras la "marabunta" de
ladrillo y cemento subía ladera arriba, surgieron Directrices
de esta Comunidad y otras zarandajas, si es que nos remitimos al valor
de las mismas, para evitar la sobre, oferta de plazas turísticas;
y la marabunta de ladrillo y cemento ha seguido avanzando ladera arriba
y aún casi en paredes verticales como consecuencia de la horadación
del monte. Hoy se sigue contemplando desde Fañabé y Torviscas
(con unos buenos prismáticos también desde La Gomera)
ese "desarrollo" constructivo hacia la cumbre. Seguro que
ha de ser posible porque, de otra manera, el alcalde "socialista"
de aquel municipio no incurriría en inobservancia de leyes, directrices
y normas. Y además refuerza la red de ingresos y redistribución
de los mismos.
Entre los ingresos que, con toda seguridad, otorgan a Adeje el ser
el ayuntamiento más rico de la Isla, uno de ellos ha de ser el
IBI (impuesto de bienes inmuebles o contribución urbana). Y este
alcalde socialista de Adeje se ha mosrtrado como un hábil prestidigitador
con los tipos de gravamen, para endilgarnos subidas de cuota por encima
del IPC y por encima del crecimiento medio de los salarios que, por
cierto, en el pasado ejercicio el crecimiento medio de éstos
fue cuatro décimas inferior al crecimiento del IPC. Y me temo
que aquí todavía fue menor. Pero ello no he impedido al
alcalde socialista de Adeje elevar el tipo de gravamen del 0,550 al
0,575 para que el incremento de la cuota de 2005, respecto de 2004,
haya sido de 4,5%. Ya en 2004, respecto de 2003, fue del 12,20%.
Entre licencias, IBI, y otros impuestos, la cueva de la corporación
adejera ha de refulgir cual si de la de aquel oriental se tratase; sobre
todo cuando el Sol inicia su ocaso. Sea pues. Punto, es.
Fuente: El Día, 10-09-05