Narrábamos hace
unos días el episodio del camping ilegal
al que Eladio Morales Borges, alcalde de Arico, le concedió de
forma irregular unos servicios y le facilitó ilegalmente su instalación
en la desembocadura de un barranco junto al barrio de Las Arenas, uno
de los más afectados por el vertedero incontrolado de Arico.
Comentábamos también cómo el Consejo Insular de
Aguas le había dado al Ayuntamiento un plazo para su desalojo
toda vez que era una zona anegable y que no tenía los permisos
correspondientes. Pues bien, como cabía esperar, pasado el plazo
todo sigue exactamente igual, con unas pocas caravanas menos porque
ha habido unos días muy malos de viento. Lo que no entienden
estos del Consejo Insular es que a don Eladio esto de que vengan de
fuera instituciones o el que quiera que sea a ordenarle el pueblo o
a imponerle el cumplimento de la legislación vigente es algo
que le produce mucho morbo, es como si le excitase. El que no entienda
esto puede leer un artículo aparecido
hace unos meses en los medios de comunicación en la que se hace
una semblanza de estos alcaldes que mantienen cerca de treinta años
después de la democracia su propio código normativo. Para
los campistas estos de caravana don Eladio se ha convertido en una especie
de redentor, aunque les haya permitido acampar en una zona en la que
según el Consejo Insular de Aguas pueden estar en riesgo sus
vidas por tratarse de una zona anegable. Da igual, nadie les soluciona
su problema y don Eladio sin contar con vecinos y sin encomendarse ni
a Dios ni al Diablo les ha dado agua y ha roto la alcantarilla para
que se conecten ¿podría encontrarse un alcalde más
cojonudo? A los del Consejo Insular de Aguas, tururú, que a ver
si se enteran cómo funcionan las cosas por aquí. Si fuera
contra un particular ya lo habrían crucificado en una plaza pública
pero a don Eladio, alcalde de Arico, ¡cuidado con eso!

Camping ilegal según el CIA cumplido el plazo
dado para su clausura