Foro contra la Incineración

Tenerife
                 
Coger la guagua, una experiencia religiosa
                 
10-09-03

 

No voy a engañar a nadie ni a hacer creer al personal que tengo por costumbre coger la guagua, eso no es cierto. No es menos cierto que siempre me ha parecido un disparate que viviendo en el centro de La Laguna y trabajando en el centro de Santa Cruz me haya visto en la necesidad durante años de ir en coche, y siempre he pensado que eso no ocurre en ningún país civilizado. Dentro de las ciudades la gente no tiene porqué moverse en coche a no ser que se dirija a alguna zona periférica o realice desplazamientos extraños por motivo de trabajo, etc.

Yo he tenido este comportamiento caro para mi bolsillo, insolidario con el entorno y contaminante por una razón exclusivamente de tiempo. Si cojo la guagua en la estación de La Laguna tardo aproximadamente media hora sólo en salir de casco urbano porque es imposible ponerle más obstáculos a las guaguas que los que se encuentra en este tramo, sin carril exclusivo alguno, con semáforos, todos los "ceda el paso" habidos y por haber en contra de la guagua, colas interminables para acceder porque se empeñan en que la gente pague en la puerta para ahorrarse revisores o por si alguno se escapa sin pagar (que cree la empresa que es más rentable tener la guagua parada durante un cuarto de hora por las colas para subir que el hecho de que diez tíos se escapen sin pagar), tarjetitas exclusivas para publicidad de Caja Canarias que complica el sistema... todas las chorradas superadas en el mundo desarrollado se las encuentra uno en el transporte público de Tenerife. Últimamente, después de más de 20 años desde que llegaron este tipo de guaguas, se han dado cuenta en algunos trayectos que las dos puertas delanteras se hicieron para abrirse, lo cual nos produce cierto grado de esperanza en el futuro.

Sin embargo, hoy he descubierto que lo mío son chorradas comparado con los problemas que se encuentran otras personas. Tuve que coger la guagua, que quede claro que porque se me rompió el coche que no voy de ecologista ni practicante ni convencido, en el llamado puente de la Pepsi-Cola, en dirección a Santa Cruz, y el simple hecho de llegar a la parada significa no sólo jugarse la vida sino que debe estar tipificado en algún sitio como delito tanto para el que intenta llegar allí como para el irresponsable que tuvo la ocurrencia de situar esta parada en ese lugar sin poner un cartel de ¡sálvese quien pueda! (foto 1)

La segunda experiencia que para mí, que aún tengo cierta agilidad para correr, resultó más dramática fue la de sentarme en la parada y verme en medio de la curva de una autopista con coches y camiones circulando a altas velocidades delante de mis narices sin más protección que la de la gracia divina que dicen nos acompaña muchas veces en situaciones de peligro (foto 2). ¿Y qué si se desestabiliza un coche de esos por un despiste, pinchazo, fatigón, colocón o un camión pierde los frenos y el control? Coincidí con una familia con varios niños pequeños en la parada, no sé cómo consiguieron llegar hasta allí -no quiero ni pensarlo- pero la imagen de aquellos niños en aquel peligro, sinceramente, me encogió el corazón.

El que diga que Dios no existe, cada día estoy más convencido de eso, es un necio, Dios existe y además trabaja para el Cabildo.

 


¿Por dónde cruzar para llegar allí?


Lo que se ve sentado en la parada

 

 
                 
 
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