Foro contra la Incineración

Tenerife
                         
Ampliación del puerto capitalino
                         
04 - 11 - 05

 

Alberto Rodríguez Álvarez

El principal argumento utilizado, en pleno alarde prepotente de ATI y del esplendor económico de las ayudas europeas, para dejar abandonadas las aspiraciones -necesarias y legítimas- del puerto capitalino, fue aquel que se encargó de difundir, hasta extremos impensables, que sus diques de abrigo y la superficie necesaria para llevar a efecto, de manera eficiente, el tráfico de contenedores, habían llegado al límite. Se dijo y redijo que el puerto de Santa Cruz había alcanzado su grado de saturación; que ya no daba más de sí. Y a partir de ese argumento, que ahora se ha mostrado falaz, surgió la propuesta alternativa de un nuevo puerto en Granadilla de Abona que pudiera cubrir las necesidades futuras de la isla de Tenerife en todo aquello que tuviera que ver con el tráfico de mercancías.

Todo ocurrió así, de esta sencilla manera, y ahí están las hemerotecas para poder comprobar la veracidad de esta versión. Sin embargo, para sorpresa de muchos -yo entre ellos- razones de profundo calado -políticas y económicas- han dado lugar a que la Autoridad Portuaria sufra por su propia metamorfosis y se haya dedicado, cuando ya casi nadie lo esperaba, a tomar una serie de decisiones con vistas a potenciar las actuales instalaciones portuarias poniendo al descubierto, a lo mejor sin ser consciente de ello, que el Puerto no estuvo ni está al máximo de sus posibilidades de explotación. La última decisión asumida, según información aparecida en La Opinión de Tenerife el pasado 13 de octubre, es aquella que está directamente relacionada con el rescate de un solar ocupado por la empresa Astilleros Intemburgo que dificultaba la oportuna y acertada ampliación del dique del Este.

No sé a que obedece esta apuesta -tardía- para sacarle ahora, deprisa y corriendo, el mayor rendimiento a las instalaciones portuarias pero eso no se convierte en un obstáculo para que nos alegremos por ello. Y si no sé a que obedece esta carrera de última hora lo que si puedo intuir es que, cuando el semáforo brille con el color verde para construir el nuevo puerto en Granadilla, por mucho empeño que se ponga en las obras éstas tardarán algunos años en verse culminadas. Y no es preciso ser muy listo para entender que sin el puerto de la ciudad capital al máximo de sus posibilidades y el de Granadilla en obras iríamos con la proa hacia el marisco. A decir del director del puerto de Santa Cruz de Tenerife, José Miguel Pintado, el rescate de Astilleros ascendería a 3,5 millones de euros -el chocolate del loro- y el modificado del proyecto para la ampliación del dique del Este podría estar resuelto antes de fin de mes. He aquí, en este ejemplo concreto, el alto grado de ocultación por el que se vio afectada la que parecía una operación más que resuelta.

Ante los primeros embates de las dificultades algunos cabos se soltaron, la maniobra no pudo llevar a cabo el atraque, y, lo que es más importante, el pueblo llano ha caído en la cuenta de que en todo este asunto había gato encerrado. Y se han dado cuenta, precisamente, cuando las elecciones se nos echan encima.

Fuente: La Opinión de Tenerife, 03 de noviembre de 2005

CRIMEN DE GRANADILLA



 
                         
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