Foro contra la Incineración

Tenerife
                 
Ganar las elecciones a cualquier precio
                 
17 - 04 - 03

Según publica hoy la prensa local la Junta Electoral Central obliga al Cabildo a suspender su campaña propagandística de "Tenerife isla Amable", "La isla que queremos", una del ayuntamiento de Santa Cruz sobre lo limpia que tienen la Ciudad, otra del ayuntamiento de La Laguna sobre patrimonio de la humanidad, los 20 años de autonomía del Gobierno Autónomo... Varios millones de euros estafados a los ciudadanos para pagarse su campaña electoral. En un alarde de cinismo Ricardo Melchior (el mismo que fue a la manifestación de Vilaflor después de defender a muerte las torres de alta tensión) dice que ya lo sabían y esas campañas están suspendidas desde el mes de marzo, cuando resulta que hasta el día de hoy, 17 de abril, esas campañas presiden la página Web del Cabildo y algunas siguen apareciendo en televisión. O si no se inventan otra como el numerito del Auditorio el día 26 y la campaña publicitaria que le acompaña, para convencernos de que los chicharreoros nos merecemos un auditorio de 15 mil millones, aunque lo que no dicen es que también nos merecemos que nuestros viejos se mueran en los pasillos de los servicios de urgencia de los hospitales -en el mejor de los casos- por falta de camas. Estas campañas publicitarias persiguen varios objetivos. Por una parte suponen unos ingresos extraordinarios para los medios de comunicación, que de alguna forma deben sentirse agradecidos. Por otra parte las agencias de publicidad son las mismas que después le llevan las campañas a los partidos y, como ocurre con la campaña "La isla que queremos" descaradamente utilizan los mismos formatos para hacer los panfletos de Coalición Canaria en el convencimiento de que todos los ciudadanos nos "chupamos el dedo". Hasta el día en que a los partidos políticos se les obligue a reintegrar el dinero a las arcas públicas de sus campañas propagandísticas ilegales esto de la democracia seguirá siendo una especie de camelo. Después tendremos, además, que reconocerles su legitimidad democrática, porque si no se cabrean. ELDÍA

 

 
                 
 
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