Nos acaba de llegar este mensaje, cuya
lectura te recomiendo. Al parecer, alguien escuchó la siguiente
conversación entre dos activistas, y la puso en forma escrita.
Merece la pena llegar hasta el final del texto.
- ¿Cómo ves el ‘ambiente’?
- ¿Qué ambiente?
- ¿Cuál va a ser?: el
de la Manifestación del 26-N. Ya quedan pocos días.
- Al principio me parecía que
no íbamos a ser tantos. Pero poco a poco ves más animación,
más personas involucradas, más pasquines y periódicos.
Y luego está la gente de las pancartas en la autopista, que se
están pegando un curro extraordinario.
- Yo pienso igual. Y noto una cosa rara:
te tropiezas a mucha gente que va a acudir, y te dicen, ya lo sé,
el sábado estaremos allí, como algo normal. Pero falta
el entusiasmo, o más bien, la tensión emocional que había
‘en el aire’ el año pasado.
- ¿Sabes lo que creo? Por un
lado, tenemos menos medios económicos que el año pasado:
entonces se pudieron sacar muchos más carteles, y otras cosas
como los anuncios de la tele, el periódico y la avioneta…
- Esta vez van a salir anuncios en televisión
también.
- Ah, pues no lo sabía. Pero
déjame terminar de explicarte. Al no existir esos medios, o haber
menos que la otra vez, no se produce tan fácil el ‘efecto
rebote’…
- ¿Y eso qué es?
- ¿El efecto rebote? Bueno, los
que se dedican a eso lo llaman ‘resonancia cognitiva’, o
algo así. Viene a ser más o menos lo siguiente: recibes
un correo electrónico convocando a la manifestación; sales
a la calle y ves un letrero anunciando lo mismo; un poco más
allá, un empleado de la limpieza está arrancando pegatinas
del ‘No al puerto de Granadilla’ (mandado por el alcalde,
claro); en un bar, varias personas hablan del asunto; vuelves a casa
y tu madre dice que en la televisión pasaron un anuncio, o que
salió nosequién diciendo que los convocantes son unos
terroristas sociales; oyes un coche de megafonía, unos amigos
te dicen que vas a ir… Al final, piensas, joder, esto tiene que
ser importantísimo, cómo me lo voy a perder. No puedes
permanecer indiferente.
- Claro. Y eso no solo tú, que
ya lo tienes claro, sino un montón de gente que no tenía
una opinión formada sobre lo de Granadilla; pero que está
harta de tanto mangoneo, de cómo se deteriora la Isla, de tanto
abuso, de las golferías del poder. Entonces, ¿eso es el
‘efecto rebote’?
- Pues sí. Y este año
nos lo ponen un poco más difícil, porque ya ves que los
defensores del puerto de Granadilla no están entrando al trapo,
y prefieren hacer como que ignoran la convocatoria de la Manifestación.
Creo que a Suárez Trenor (el presidente de la Autoridad Portuaria)
sus asesores le tienen terminantemente prohibido abrir la boca en público.
- No me extraña. De todas maneras,
algunos metieron ya la pata. Como Lorenzo Dorta, el consejero del Cabildo,
con lo de las pancartas “que ponen en riesgo a los coches en la
autopista”…
- Fuerte tío más batata.
- …y lo del coche Fórmula
1, el mismo sábado a las 10 y media.
- Ya verás que al final se va
a volver en contra de ellos.
- Y qué me dices de las editoriales
de El Día…
- Es que don Pepito Rodríguez,
el director, no puede con su condición (para eso le pagan); y
encima no aguanta el complejo de ser nieto de un campesino pobre de
Gran Canaria. Debería ir al psicoanalista.
- En fin, tú siempre tan positivo.
¿Y qué podemos hacer en los pocos días que nos
quedan?
- Pues ya ves… contribuir en todo
lo que podamos al ‘efecto rebote’: abusando un poco de la
confianza (una vez al año…): seguir mandando correos electrónicos;
hablando del asunto; llamando por teléfono o mandando mensajitos…
incluso a quien sospeches que no va a ir, porque esa persona luego lo
comenta con otra, y ésa con otra, y sigue aumentando el ‘ambiente’.
Todo, cualquier cosa, redunda en beneficio de una buena Manifestación.
Y no hace falta que te insista en la importancia de que salga bien.
- No, ya. Esta vez nos jugamos que el
puerto se haga o no se haga.
- Si logramos en estos días que
la Manifestación sea el asunto central, tú verás
que superamos ese sentimiento fatalista que a menudo se apodera de nuestra
gente.
- Y no de ahora, sino de siglos.
- Pues vas a ver. El sábado nos
vamos a llevar una sorpresa. Va a ser una ENORME manifestación.
- Es cuestión de arrimar el hombro
todos un poquito.
- Nos vemos el 26-N.
- Vale, hasta el sábado.