Manuel de la Rosa Hernández
Se va a cumplir un año
de la gran manifestación
que transcurrió por las calles de Santa Cruz, en la que participaron
miles de ciudadanos en contra de varias infraestructuras de corte especulativo:
puerto de Granadilla, cierre del anillo insular, segunda pista del aeropuerto
del Sur, autopista exterior y otras de la misma índole. Esta
nuevamente convocada otra para el 26 de noviembre, con reivindicaciones
de entonces que siguen estando vigentes. La clave de su éxito
estuvo en la sumatoria de una serie de demandas sociales que estuvieron
presentes en la misma.
Aquella gran manifestación revalidaba
otra convocatoria anterior en contra de las Torres y Tendido de Alta
Tensión que pretendían pasar por los montes y campos de
Vilaflor. Se demostraba el 27-N del año pasado, que aquello que
se dio en llamar “espíritu de Vilaflor”, no era algo
pasajero y esporádico. Se había dado un salto cualitativo
y cuantitativo en la conciencia ciudadana de amplios sectores de Tenerife.
El gran acierto de estas movilizaciones y del movimiento organizado
surgido a partir de ellas es el haber sumado distintas reivindicaciones,
lo que le ha dado una solidez y continuidad al movimiento. Pero además,
algunas de las reivindicaciones planteadas tenían una especial
interrelación entre ellas. La propia alianza político-empresarial
que se reunía unos meses antes en el Recinto Ferial de Santa
Cruz de Tenerife había propuesto como sus prioridades el Puerto
de Granadilla, el cierre del anillo insular y la segunda pista del aeropuerto
del Sur.
Además, en aquel momento salen a la luz las autopistas del plan
especial del Área Metropolitana, entre ellas la Autopista Exterior
de Guamasa a Radazul y otras cuatro autovías más. El Plan
Insular de Ordenación del Territorio (PIOT) vincula la necesidad
de esta vía con el Puerto de Granadilla. Hace unos días
ya han parecido publicadas en el BOC. Dicha autopista se realiza para
sacar todo el tráfico pesado de Santa Cruz y su puerto para que
transcurra por esta vía, al tiempo que crea una serie de polígonos
industriales en torno a su trazado. Todo ello a fin de relacionar diversas
actividades económicas del proyectado Puerto de Granadilla, el
área metropolitana y el norte de la isla. El Colegio de Arquitectos
considera como de inutilidad social la realización de dicha infraestructura.
Otros reivindicaciones como la de una playa para Santa Cruz en Valleseco
se han visto reforzadas en este contexto. Ha sido contundente la respuesta
vecinal dada en contra de la intención de atentar contra el Puerto
de Santa Cruz con la construcción en la bocana del mismo de un
puerto deportivo. O más recientemente, las movilizaciones de
Candelaria contra el Plan General de Ordenación municipal.
Con todo ello se iba configurando en medio de este proceso de movilizaciones
sociales, unos hechos nuevos, el nacimiento de un movimiento ciudadano
alternativo, la Asamblea por Tenerife, y paralelamente el surgimiento
de la Coordinadora de Pueblos y Barrios del Área Metropolitana
y otras plataformas vecinales y ciudadanas por el resto de la isla.
Lo que ha ido consolidando un movimiento social, que más allá
de los avatares en los que se pueda ver inmerso en el futuro, supone
en estos momentos un aire fresco en el panorama de las islas.
Donde más han proliferado conflictos en los últimos meses
ha sido en el sector público. La próxima convocatoria
tiene que unir a todos los sectores que en estos momentos están
saliendo a la calle en defensa de sus reivindicaciones (sanidad, educación,
transporte,...). Por ello es necesario hacer un esfuerzo para incorporar
a los trabajadores de los sectores públicos que se oponen a la
privatización de los mismos, en contra de la precariedad en el
empleo y por sus condiciones de trabajo.
Otros sectores que son necesarios sumar masivamente es a la juventud
estudiantil y de los barrios y pueblos, porque en ella está la
garantía de la defensa de un futuro mejor y porque van a sufrir
la hipoteca de su futuro por parte de unos políticos y empresarios
insolidarios.
Junto con las reivindicaciones citadas, una que debe ponerse en el centro
es la defensa, mantenimiento y mejora del Puerto de Santa Cruz y en
contra del PGOU municipal que profundiza en un modelo económico
especulativo, en el que pretende que un espacio público como
el área portuaria de la ciudad pase a manos privadas. El puerto
iría perdiendo su función como motor económico
de la ciudad, del área metropolitana y de la isla, para ponerlo
al servicio de las multinacionales del ocio y del turismo en general.
Esta reivindicación crucial no ha sido puesta suficientemente
sobre el tapete. La posibilidad movilizadora de esta demanda en si misma
podría ser bastante importante; los estibadores portuarios y
los trabajadores del área metropolitana deberían sumarse
a la movilización con esta reivindicación. No es casualidad
que ha salido en estos momentos el alcalde Miguel Zerolo sumándose
demagógicamente a la defensa del Puerto de Santa Cruz.. Eso evidencia
que les preocupa que este tema pueda hacer saltar sus intereses político-empresariales
en estos momentos.
Por otro lado, ya es hora de actuar contra esta clase parasitaria, que
no solo no contribuye a sostener los presupuestos públicos, sino
que además acaparan fondos institucionales (municipales, insulares,
autonómicos, estatales o comunitarios) mediante la participación
en licitaciones amañadas de obras y servicios públicos.
Junto a ello, dispone de prebendas fiscales (la Reserva de Inversiones
de Canarias), el REA,... que contribuyen negativamente en la población
por la pérdida de recursos sociales, el gran encarecimiento de
la vida en Canarias (vivienda,...), lo que está contribuyendo
a crear bolsas de pobreza por doquier y a que unos pocos sean cada vez
más ricos a costa de todos.
El próximo 26 de noviembre tenemos que unir de nuevo todas estas
reivindicaciones sociales, porque otra isla es posible, porque no queremos
que decidan por nosotros. Por ello, vayamos sumando razones para el
26 de noviembre.