De cómo la prensa de
Tenerife "informó" sobre la impresionante manifestación
del 26-N (I):

EDITORIAL
Puerto, manifestación y decisiones
Una manifestación importante, aun con todas las discrepancias
en el número de los congregados -la diferencia entre 60.000,
tal y como pregonaron los convocantes, y los 8.000 estimados por la
Policía Local se nos antoja excesiva-, discurrió ayer
de forma pacífica por las calles de Santa Cruz de Tenerife en
demanda de una política diferente respecto a las infraestructuras
de Tenerife, y particularmente en contra del puerto industrial de Granadilla.
Y decimos particularmente porque esta clase de convocatorias, por su
propia esencia, suelen contener entre sus lemas asuntos muy diversos,
lo que hizo posible que en la marcha de ayer convivieran el rechazo
a los nuevos proyectos de obras en las Islas con otras cuestiones que
poco o nada tienen que ver con lo anterior -la privatización
de la empresa de aguas de Santa Cruz, por ejemplo-, si no es por la
coincidencia en la fuerza política que, como partido gobernante
en Tenerife, aparece como objetivo último de las reprimendas.
Por tanto, parece claro que estas manifestaciones, que encierran en
sí mismas un rechazo a la política de los partidos digamos
convencionales, contienen una dura crítica contra Coalición
Canaria como fuerza de poder en Tenerife durante las últimas
décadas.
La marcha ciudadana de ayer, sin duda numerosa pero bastante menos
que otras que la precedieron con idénticos fines, tiene claros
sus lemas y objetivos, pero menos definido está el porvenir de
este movimiento que, bajo el manto de la llamada Asamblea por Tenerife,
intenta abrirse camino como interlocutor social en la Isla. Para empezar,
la lógica heterogeneidad de este peculiar movimiento -a veces
antisistema, otras de sólida implantación vecinal, vinculado
al mundo universitario y al mismo tiempo protagonizado por ex políticos
postergados- hace imposible su identificación como alternativa
política y deja en el aire dos cosas: su eventual concurrencia
en próximas citas electorales, siempre desmentida, y el hipotético
beneficio que su mensaje produciría a fuerzas que, como el PSOE,
persiguen la legítima alternancia política en Tenerife.
Curiosamente, son los socialistas los que parecen más incómodos
con esta circunstancia, y así mientras el dirigente insular José
Manuel Corrales pedía ayer "reflexionar serenamente"
sobre la política portuaria de Tenerife, el presidente de Puertos
del Estado, Mariano Navas, defendía desde Las Palmas la construcción
del puerto de Granadilla para acoger tráfico de energía
y de cemento, es decir, como una alternativa muy válida para
el desarrollo económico de la Isla, e incluso desde la perspectiva
ambiental por la posibilidad de introducción del gas natural.
La posición del PSOE tinerfeño -difícil por compleja
y acaso incoherente- debería caminar de una vez hacia una posición
común, la que fuera, pero que no buscase el equívoco permanente
y la crispación de una sociedad que ya tiene ante sí argumentos
suficientes para la trifulca.
Al final, nada nuevo se desprende de una manifestación potente
que refleja el estado de bloqueo que sufren las grandes decisiones de
Tenerife, entre un poder sin duda desgastado y a la defensiva, una oposición
sumida en la confusión sobre sus propios puntos de vista, un
empresariado premioso pero igualmente estático y un
movimiento ciudadano anclado en el prejuicio y la descalificación,
a menudo gratuita y ofensiva. No es un buen escenario
social, sin duda, y acaso tendrá que ser una decisión
externa, como la que tomará la Comisión Europea sobre
el puerto industrial sureño, la que tenga que marcar un punto
de partida sobre el que esta sociedad pueda dialogar acerca de proyectos
comunes básicos para la prosperidad colectiva en un siglo que
empieza y lo hace con ilusiones e interrogantes a la par.
En cualquier caso, tenemos claro que el puerto de Granadilla nos sigue
pareciendo una necesidad imperiosa e inaplazable. Así lo reflejan
los estudios más serios y rigurosos, y también los acuerdos,
unánimes por cierto, adoptados por las instituciones más
representativas de Tenerife y de Canarias.
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COMENTARIO:
En el siguiente enlace podrá
ver cómo, en diciembre del 2003, el Diario de Avisos nos insultaba
desde su Editorial defendiendo unos argumentos que, como podrás
leer en el segundo enlace, no defendía ni la Autoridad Portuaria,
con su cambio de postura días antes de la
manifestación del año pasado, en noviembre de 2004.
Pero es que la prensa no tiene criterios ni tiene nada en Tenerife.
Sólo atienden a las razones de quienes les pagan en publicidad
o lo que sea. Y eso es lógico pero ¿es necesario desacreditar,
desprestigiar y difamar al que no piensa como ellos desde las editoriales?
No decimos desde artículos de opinión donde cada quien
dice lo que le dé la gana o le permita su conciencia?
22-12-03 Insólito:
Otro feroz ataque de un medio de comunicación contra los grupos
ecologistas y organizaciones sociales
19-11-04 La Autoridad
Portuaria se hace un lío con el puerto de Granadilla y sus impactos
ambientales
¿Qué proyecto es
el que defiende la prensa? Porque es que están conformes con
todo lo que venga de la Autoridad Portuaria desde el principio, por
poco que se parezcan, aparentemente, lo que proponían al principio
a lo que, gracias única y exclusivamente a la presión
social, defienden o dicen que defienden ahora, ¿es esto una especie
de "sí señor", sin crítica alguna?:
14-11-04 El puerto
de Granadilla, entre lo desastroso y lo grotesco

De todas formas el Diario de
Avisos ha mejorado un poco, con este pequeño recuadro, con una
foto ridícula, "informaba" de la concentración
más importante que se produjo en Tenerife en el año 2003,
cuando una cadena
humana rodeó el Cabildo contra el Crimen de Granadilla,
aunque este domingo, evidentemente, le dio la foto de portada al Ferrari
que trajo Disa-Shell para promocionar un lubricante y, de camino, inculcarle
a nuestra juventud la afición por la velocidad que tanta falta
hace mejorar en nuestras carreteras para la seguridad de todos.

VEA
LA ÚNCIA VERDAD DEL 26 N