Foro contra la Incineración
Tenerife
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Miguel Zerolo parece que se chifló también

28 - 11 - 05

No se ha conformado, el señor alcalde de Santa Cruz de Tenerife, con intentar cargarse la manifestación publicando un día antes un panfleto amenazador, desafiante y provocador -pagado con dinero de todos los ciudadanos- hacia los convocantes. No le ha parecido suficiente y ha vuelto a la carga enrabietado contra decenas de miles de ciudadanos este domingo, en su habitual homilía en el periódico El Día que, como en otras ocasiones, recomienda y suscribe desde su Editorial las palabras del alcalde (por favor, no la lean todavía porque va a ser nuestro siguiente modesto análisis de las reacciones del la prensa a la maravillosa manifestación de este sábado).

Hay que advertir, para el que lea esto desde fuera, de que no estamos hablando del alcalde de un pueblito de nada. No, Santa Cruz de Tenerife es capital de Canarias, el alcalde está entre los mejor pagados de España y cuenta con escoltas, chofer, Audi... y todas esas cosas que a ellos les hacen sentirse tan importante.

Por si usted lee esto desde fuera, también, debe saber que don Miguel Zerolo es el único alcalde del mundo que quiere cargarse la principal industria de la ciudad, que es el histórico puerto de Santa Cruz de Tenerife que podría ser ya hoy un impresionante puerto en medio del Atlántico, pero que se han empeñado entre media docena en cargárselo porque, según algunas fuentes, algunos han comprado terrenos a cuatro perras en Granadilla y piensan ponerse más multimillonarios todavía al especular con esos terrenos si se construye el puerto.

Por cierto, sabían ustedes que hay muchas empresas pequeñas de Tenerife que están muy interesadas en comprar algún solar para instalarse en el polígono Industrial de Granadilla, porque hacen servicios auxiliares -como empaquetados y demás- para el centro logístico que Mercadona ha instalado allí, y no hay forma de conseguir un jodido metro cuadrado -pese a estar prácticamente vacío- porque, al parecer y según algunas fuentes, se lo tienen acaparado unos cuatos...

Pues bien, a don Miguel Zerolo no le parece suficiente intentar cargarse una derecho constitucional, generando un colapso en la ciudad sin precedentes, al pretender cortar la arteria principal de la ciudad, según él, para que corriera por allí un Ferrari ¡a 300 Km/h!, para ejemplo de nuestra juventud. Todo eso coincidiendo en el tiempo -y casi en el espacio- con una manifestación que concentraría a decenas de miles de personas.

El que no tenga claro que si hubiesen presentado el disparate del Ferrari, antes que se solicitase la manifestación, jamás y nunca la Subdelegación del Gobierno -con toda lógica- nos hubiese autorizado a cortar Ramblas con un manifestación a la misma hora, el que piense que eso hubiese sido posible, es un ingenuo o consume sustancias no recomendables. Esa es la única realidad. Pero se encontraron con que la manifestación estaba convocada desde hace meses y, lógicamente, solicitado el permiso desde hace semanas porque nosotros no somos Disa-Shell y si se nos pasa una fecha no nos dan permiso ni para ir a mear. Imagínese lo que nos ocurriría si con permisos y todo la policía arremetió contra nosotros en el Padre Anchieta y nos hay noticias de que haya dimitido ningún responsable (ni las habrá, a no ser que lo pida El Día, cosa que es poco probable por el momento, aunque todo se andará). Perdón, algún "irresponsable", queremos decir.

Con respecto a la polémica del Ferrari, como ya informamos aquí, se reunió, con responsabilidad, la Asamblea por Tenerife el domingo día 20. El resultado de la reunión, está dicho, fue que no se habló del puto Ferrari, de la puta Disa-Shell ni del honorable alcalde de Santa Cruz. Se habló de redoblar los esfuerzos para ser capaces de contrarrestrar semejante cacicada si la Subdelagación del Gobierno autorizaba semejante cosa a la misma hora. Por cierto, que en la Subdelegación nos decían que no sabían nada todavía del Ferrari. Lo que don Miguel Zerolo se quiera inventar, no conformándose sólo con querer cargarse su puerto, sino además intentando dañar la imagen de su ciudad y de sus pacíficos y ejemplares ciudadanos, requiere algún tipo de tratamiento que nosotros no estamos en condiciones de ofrecerle. Lo sentimos.

Si tanto le interesaba el Ferrari -¿estará pensando en comprarse uno?- para la promoción de la ciudad ¿cómo es que la primera noticia que se tuvo de semejante cosa fue sólo con apenas una semana de antelación y en un solo periódico, como si hubiese sido una especie de secreto, cuando esas cosas se presentan en una rueda de prensa con un mes de antelación? Venga hombre, no sabemos cuánto tendremos que esperar, pero algún día, más pronto que tarde, se sabrá con pelos y señales cómo ha sido urdida la maniobra más burda jamás contada, en democracia o en dictadura, para cargarse una manifestación, pacífica y democrática. ¿Tan difícil era poner la carrera de coches a las cinco de la tarde con más éxito porque mucha gente trabaja por la mañana? ¿Se escapaba algún avión? ¿No se deben programar estas cosas, como se hizo en La Castellana recientemente con Fernando Alonso, un domingo por la mañana? ¿Es que don Miguel Zerolo cree, como los que se han puesto de oro -o más de oro todavía- especulando con Las Teresitas, que es que aquí todos somos completamente tontos menos él?

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Cartas a Santa Cruz Miguel Zerolo Aguilar*

Un fracaso para Tenerife

DESCONOZCO cuántas personas habrán acudido ayer a la manifestación convocada contra el puerto de Granadilla y por el "cambio de modelo" de desarrollo de Tenerife (el modelo que nos ha permitido salir en las últimas décadas del atraso y subdesarrollo secular en que vivía esta isla). El baile de cifras, como ocurre cada vez que se convoca una manifestación, pinta escenas completamente diferentes, pero lo único que hoy por la mañana estará claro, meridiana y transparentemente claro, con independencia del éxito o fracaso de la convocatoria, es que esta ciudad ha perdido, quizás para siempre, su mayor patrimonio. No hablo de la publicidad que hubiera supuesto para Santa Cruz la celebración de la prueba de fórmula 1 (más de medio centenar de medios nacionales e internacionales acreditados que hubieran llevado el nombre de Santa Cruz a las primeras páginas de muchos periódicos y revistas). No hablo tampoco de la pérdida de una oportunidad única para nuestros jóvenes, para los amantes del motor y para la ciudadanía en general de ver en directo en la avenida de Anaga, por primera y única vez en su vida, una exhibición de fórmula 1. No hablo de eso. Hablo de que esta semana el pueblo de Santa Cruz ha dejado de ser dueño de sus calles.

Los ciudadanos de Santa Cruz han salido siempre a la calle para manifestar su alegría o su tristeza. Los carnavales, las victorias y derrotas del club deportivo Tenerife, las Fiestas de Mayo... la calle, la convivencia cívica y festiva en nuestras calles, es (era, quizás) nuestro mayor patrimonio. Pero esta semana, algo ha fallado. Y no lo digo porque haya personas que protesten con toda legitimidad contra el puerto de Granadilla, contra el cierre del anillo insular o contra lo que sea. Porque están en su derecho. Nos ha costado mucho conseguirlo y es justo que lo ejerzan. Pero no ellos solos. No ellos en exclusiva.

El nivel de crispación al que se ha llegado ha sido tal que no ha sido posible compatibilizar (por temor a que hubiera habido serios problemas de seguridad para los asistentes, algo insólito en esta ciudad) dos actos. Por una lado una manifestación y por otro, una prueba deportiva. Los convocantes de la manifestación contra el Puerto de Granadilla entendieron que no era posible. Que ese día, la calle era sólo para ellos. Que nadie más podía ese día hacer uso de nuestras avenidas y paseos, ni siquiera cuando hablábamos de una prueba deportiva que se le "regalaba" a la ciudad.

Esa pérdida es la que nos tiene que llevar a una seria reflexión. Puede que el modelo de desarrollo de esta isla no concite el consenso de todos, como tampoco ocurre en Gran Canaria, donde 6.000 personas salieron a la calle en protesta por el modelo de carreteras y para pedir la ampliación de una autopista. Pero lo que no puede ser, no debe ser, es que una protesta ciudadana se convierta en una amenaza. Ahora dirán que no hubo amenazas. Claro que las hubo. Es una amenaza llenar de panfletos la isla criticando a los organizadores de la prueba deportiva, es una amenaza llamar a los ciudadanos al boicot de los productos de DISA y es una amenaza, una forma de amenaza, advertir de que si se mantenían los dos actos, al mismo tiempo, podría haber serios problemas de seguridad.

Los organizadores (que hasta el último momento defendieron Santa Cruz como sede del acto) prefirieron desplazar la prueba deportiva a otro municipio porque corrían el riesgo de que un acontecimiento de ocio y de diversión derivara en un problema de seguridad. Y ese temor, ese razonable temor a lo que podía haber ocurrido, es lo que realmente nos tiene que preocupar a todos. Porque la diferencia está en que unos querían la calle para ellos solos, los otros no. Debe ser por lo mismo que se creen en posesión de la verdad absoluta, por lo mismo que insultan y desprecian a quienes no pensamos como ellos. Porque es "su" modelo el único que vale. Pero un modelo que no se practica a través de las instituciones y el gobierno democrático, sino a golpe de manifestación para gritar que "el pueblo ha salido a la calle" cuando es lo matemáticamente cierto que la mayoría del pueblo no lo hace.

Por eso, con independencia del número personas que haya acudido a la convocatoria de ayer, la manifestación habrá sido un fracaso. Un fracaso de la convivencia. Un fracaso para los que creen en la libertad. Y un éxito para quienes se propusieron -y consiguieron- que la calle fuera sólo de ellos y nada más que de ellos. Ese es el auténtico cambio de modelo que estamos consiguiendo. Del modelo de la tolerancia al del insulto. Del modelo del respeto al del miedo. ¡Vaya cambio!

* Alcalde de Santa Cruz de Tenerife (esperemos, por el bien de todos, que por poco tiempo)

Fuente: El Día, 27-11-05 (El Día después)

PREGUNTA: ¿NO hay oposición en ese ayuntamiento que defienda a la ciudadanía de semejante mente calenturienta?

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