Como es tradicional, y a fin de felicitarnos
a todos por estas fechas tan entrañables, el o los descerebrados
de El Día que tradicionalmente nos insultan a todos cada domingo,
desde las editoriales de este periódico-panfleto, ha adelantado
su tradicional mensaje a este jueves para volver a la carga con su larga
lista de desvaríos.
Piensan los que dirigen ese "medio"
lleno, por otra parte, de trabajadores honestos y honrados en su trabajo,
que existe una gran conjura contra Tenerife que hace que hasta las empresas
que ponen anuncios en los periódicos coloquen
primero a Gran Canaria que a Tenerife cuando dan las direcciones
de sus sedes, respetando escrupulosamente las normas del abecedario
latino, colocando primero la dirección en Gran Canaria por aquello
de que la "g" va antes que la "t", cuando en realidad,
según estos pirados, Gran Canaria debía ser la tercera
isla. Porque la primera es Tenerife, la segunda Fuerteventura, la tercera
Gran Canaria y la última, al parecer, debía ser El Hierro.
Aunque no se sabe a efectos de qué, si es que a los últimos
no hay que tenerlos en cuenta o que los primeros son los que tienen
derecho a la vida. Asombroso.
Pero lo del orden fue el viernes, el
jueves, su felicitación navideña hacía referencia
a lo de siempre. Que si queremos destruir la tierra en la que estamos
intentando criar a nuestros hijos, que si somos unos mal nacidos, que
si a todo decimos que no, que si no les lamemos el culo a Unelco-Endesa
como hacen ellos... de todo, nos dicen de todo.
El PSOE, muy atento como siempre a las
editoriales de estos locos, se
ha apresurado a destituir al que es, seguramente, el socialista
más fiel y más honesto que hay en sus filas, porque ha
tenido la ocurrencia de ir a Bruselas a pedir que se cumpla la Ley en
el tema del Crimen
de Granadilla, y que se estudien alternativas una vez que la Comisión
ha reconocido los graves impactos ambientales de este disparatado proyecto.
Que no quiere decir que no se haga, sino que se cumpla con el ordenamiento
jurídico del que nos hemos dotado entre todos, o entre unos cuantos,
que a los efectos es lo mismo.
No le garantiza, lamentablemente, a
don Pedro Anatael Meneses, su cese en el consejo de administración
de la Autoridad Portuaria que el periódico El Día, y otros
muchos, le sigan despellejando vivo desde las editoriales o desde las
tertulias. Para estos sinvergüenzas la única salida para
el que discrepa es el exilio, como mínimo, dado que no se atreven
a pedir lo que pareciera, por sus descalificaciones, que realmente les
apetece, que sería una especie de crucifixión pública
en torno al monumento a los caídos del bando franquista en la
Plaza de España.
Nosotros, a pesar de todo, queremos
felicitar por estas fiestas a todo el mundo, sea cual sea su manera
de pensar o de opinar. Menos a esos cuatro sinvergüenzas que se
dedican a insultarnos desde las editoriales de El Día, también
queremos facilitar a todos los trabajadores que nos consta, porque aman
su trabajo, que se avergüenzan privadamente de esta actitud fascistoide
de los impresentables que dirigen ese periódico que no ha sido
capaz, por ejemplo, de publicar una sola foto de las torres podridas
de Unelco-Endesa, para no incomodar a esa empresa que tan generosas
aportaciones económicas les ha hecho. Eso sí, en contra
de los intereses generales de esta tierra, entre los cuales está
el derecho fundamental a estar informados de las cosas que pasan. Como
mínimo.
Editorial-felicitación
navideña de El Día (22-12-05):
Los enemigos del desarrollo no descansan
SIGUEN LOS ENEMIGOS de Tenerife empeñados en que no salga adelante
el puerto de Granadilla. Los rencores políticos y personales
son el combustible que mantiene viva esa llama, que no se apaga a pesar
de que son minoría, de que apenas representan unos cientos de
personas en una isla donde viven unas 900.000. Ahora, representantes
de cierta plataforma que se erigen en comisionados van a viajar, si
no lo han hecho ya, a Bruselas (nos gustaría saber con qué
dinero) para convencer a las autoridades de Medio Ambiente de la Comisión
Europea de los males sin fin que, según ellos, va a causar el
puerto de Granadilla a los ecosistemas marinos.
Acompañan estos falsos ecologistas su estrategia con la argumentación
de que el puerto de Santa Cruz es suficiente para las necesidades de
Tenerife a poco que se amplíe y dan soluciones liliputienses.
Eso no es factible. Las instalaciones portuarias de la capital no se
pueden ampliar de forma eficiente y suficiente. A no ser que la "solución"
sea rellenar la bahía y que no puedan entrar los buques. ¿Entienden
los lectores lo que queremos decir?
Como decimos, los cabecillas de este movimiento que se opone a que
Tenerife mantenga una capacidad portuaria suficiente para no estrangular
su desarrollo futuro y no pasar a depender del puerto de La Luz trabajan
en despachos universitarios, desde donde urden sus estrategias de acuerdo
con antiguos responsables portuarios que en su tiempo no supieron o
no quisieron hacer las obras que ahora reclaman como solución.
No entendemos su empecinamiento. ¿Cómo es posible llegar
al extremo de querer perjudicar a una isla y sus representantes institucionales
y, de paso, dejar mal al partido al que pertenecen? Muchos de estos
y quienes los acompañan se comportan como alborotadores de gorrita
yanqui; resultan unos excelentes portadores de pancartas, pero su mensaje
es siempre el mismo: no al despegue económico de Tenerife; y
en G. Canaria, que hagan lo que quieran con el medio ambiente.
A pesar de todo, aún nos queda confianza en la gestión
de este asunto por parte del presidente de Canarias, Adán Martín;
de su capacidad para equilibrar los beneficios que recibe cada isla
y de acabar con las deficiencias que padece todavía cada una
de ellas. Labor en la que participan su Gabinete, aunque no todo él
merece la misma consideración y de alguno de sus miembros hablaremos
algún día pormenorizadamente.

09-11-05 Vuelven los insultos desde
El Día a los convocantes de la manifestación del 26 de
noviembre

16-11-05
Virulenta respuesta del periódico El Día al anuncio de
manifestación para el 26 de noviembre. Más de lo mismo
