Barcelona, 16 nov (La Vanguardia).- Tabiques de papel de periódico
y yeso. Jardínes en los tejados. Urinarios domésticos.
Cubiertas-colchón de serrín reciclado. ¿Los inventos
del TBO? Pues no. Se trata de algunas de las sorpresas que depara la
llamada arquitectura sostenible, un sector en auge. "Las empresas
que no se adapten a los criterios de sostenibilidad saldrán del
mercado", vaticina el arquitecto Luca Lancini.
Al frente del proyecto Fujy, Lancini ha sido el artífice de la
construcción de una casa unifamiliar sostenible en el municipio
madrileño de San Lorenzo de El Escorial. Es aquí donde
tabiques de papel de periódico reciclado y yeso, que aislan el
doble que uno convencional, conviven con una cubiertacolchón
de serrín reciclado y ladrillos aislantes térmico-acústicos.
El proyecto Fuyy cuenta con buenos padrinos: Unión Fensosa,
la empresa de sanitarios Grohe, Repsol gas y la Universitat Politècnica
de Catalunya, entre otras. "Si los líderes del mercado están
apoyando estas iniciativas, que tiemblen los demás", afirma
el arquitecto.
Lancini no se corta y destaca las ventajas que comporta el haber instalado
sendos urinarios masculinos en los lavabos de la casa. El urinario,
dice, supone un ahorro del 80% de agua respecto al retrete convencional,
ocupa menos espacio, es de muy fácil limpieza, más higiénico...
"Y mucho más cómodo... evidentemente para los hombres",
añade. Como punto negro, su diseño, que, por ahora, no
da tanto juego como el del inodoro convencional.
Son iniciativas como ésta las que contribuyen a que la vivienda
Fujy permita reducir hasta un 75% el gasto de agua estimado en una casa
de estas características. Porque también se ha contemplado
el reciclaje del agua de lluvia para todos los usos no potables (la
lavadora, la cisterna o el lavavajillas) y la depuración de las
aguas grises (procedentes del lavamanos y la ducha) y negras (procedente
del inodoro) para el riego del jardín. Y todo ello, asegura Lancini,
sin que se vea afectado el confort de sus moradores.
La iniciativa de Fujy no es la primera de este tipo en España.
Le precede, por ejemplo, el complejo Actio de Alborache (Valencia),
calificado de "modélico para la Humanidad" por el comisariado
de la Exposición Universal Hannover 2000 e inaugurado a final
de 2001. Su impulsor, el arquitecto valenciano Luis de Garrido, dijo
que la arquitectura verde es capaz de satisfacer las necesidades humanas
y del planeta, y ser igualmente una fuente de generación de riqueza
y negocio.
En el complejo de Alborache se aplicaron, por primera vez y de forma
exhaustiva, todos los criterios de sostenibilidad identificados hasta
ese momento. y la iniciativa se presentó como una guía
para la construcción del futuro. Medidas como la reutilización
de las aguas negras y grises que generan los edificios o el empleo de
materiales reutilizables, como neumáticos desgastados, contribuyen
a reducir ostensiblemente el consumo de energía de estos edificios
de Alborache.
La vivienda unifamiliar de El Escorial tiene, además, otro valor
añadido, según Lancini. "Se trata de una revolución
a nivel estético, ya que las construcciones sostenibles prácticamente
carecían de un sentido estético de vanguardia, realmente
moderno", dice.
Fujy trabaja ahora en la transformación de una masía
de Sabadell en un hotel rural de nueve habitaciones. La casa tendrá
un sistema de recogida de las aguas pluviales que se empleará
para abastecer inodoros y urinarios y paneles solares para calentar
el agua. Aplicar estos y otras criterios de sostenibilidad en una rehabilitación
puede suponer un sobrecoste de entre un 5% y un 15% respecto a una rehabilitación
normal. Esta inversión inicial, sin embargo, puede comportar
ahorros energéticos del 40% a largo plazo.
Iniciativas como el complejo de Alborache o la vivienda Fujy permiten
subir el listón de la arquitectura verde en España, aunque
no lo suficiente como para poder mirar de frente a los países
punteros. Dinamarca, Suiza y, especialmente, EE. UU. y Alemania, se
erigen como el modelo a seguir en este sector.
En EE. UU., y con el estado de California a la cabeza, existe, por
ejemplo, el LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental).
Promovido por el Consejo para la Edificación Verde se trata de
un ranking que determina el grado de sostenibilidad de los inmuebles.
Platino para la excelencia en verdor, oro para el muy sostenible y así
sucesivamente.
"La sostenibilidad es rentable", claman los defensores de
la arquitectura verde. Y es que el futuro de la edificación sostenible
pasa por demostrar que ésta no sólo es respetuosa con
el ambiente sino con el bolsillo, Un estudio del Grupo sobre Construcción
Sostenible de California concluyó que con un sobrecoste de construcción
de un 2% respecto a un inmueble convencional, un edificio verde podría
comportar, a lo largo de todo su ciclo de vida, ahorros de hasta el
20% del total de los costes constructivos. Es decir, más de diez
veces la inversión inicial. Como para pensárselo.
Por Neus Contreras (La Vanguardia).