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Agua de lluvia para el lavaplatos
                         
29 - 12 - 05

 

Barcelona, 16 nov (La Vanguardia).- Tabiques de papel de periódico y yeso. Jardínes en los tejados. Urinarios domésticos. Cubiertas-colchón de serrín reciclado. ¿Los inventos del TBO? Pues no. Se trata de algunas de las sorpresas que depara la llamada arquitectura sostenible, un sector en auge. "Las empresas que no se adapten a los criterios de sostenibilidad saldrán del mercado", vaticina el arquitecto Luca Lancini.

Al frente del proyecto Fujy, Lancini ha sido el artífice de la construcción de una casa unifamiliar sostenible en el municipio madrileño de San Lorenzo de El Escorial. Es aquí donde tabiques de papel de periódico reciclado y yeso, que aislan el doble que uno convencional, conviven con una cubiertacolchón de serrín reciclado y ladrillos aislantes térmico-acústicos.

El proyecto Fuyy cuenta con buenos padrinos: Unión Fensosa, la empresa de sanitarios Grohe, Repsol gas y la Universitat Politècnica de Catalunya, entre otras. "Si los líderes del mercado están apoyando estas iniciativas, que tiemblen los demás", afirma el arquitecto.

Lancini no se corta y destaca las ventajas que comporta el haber instalado sendos urinarios masculinos en los lavabos de la casa. El urinario, dice, supone un ahorro del 80% de agua respecto al retrete convencional, ocupa menos espacio, es de muy fácil limpieza, más higiénico... "Y mucho más cómodo... evidentemente para los hombres", añade. Como punto negro, su diseño, que, por ahora, no da tanto juego como el del inodoro convencional.

Son iniciativas como ésta las que contribuyen a que la vivienda Fujy permita reducir hasta un 75% el gasto de agua estimado en una casa de estas características. Porque también se ha contemplado el reciclaje del agua de lluvia para todos los usos no potables (la lavadora, la cisterna o el lavavajillas) y la depuración de las aguas grises (procedentes del lavamanos y la ducha) y negras (procedente del inodoro) para el riego del jardín. Y todo ello, asegura Lancini, sin que se vea afectado el confort de sus moradores.

La iniciativa de Fujy no es la primera de este tipo en España. Le precede, por ejemplo, el complejo Actio de Alborache (Valencia), calificado de "modélico para la Humanidad" por el comisariado de la Exposición Universal Hannover 2000 e inaugurado a final de 2001. Su impulsor, el arquitecto valenciano Luis de Garrido, dijo que la arquitectura verde es capaz de satisfacer las necesidades humanas y del planeta, y ser igualmente una fuente de generación de riqueza y negocio.

En el complejo de Alborache se aplicaron, por primera vez y de forma exhaustiva, todos los criterios de sostenibilidad identificados hasta ese momento. y la iniciativa se presentó como una guía para la construcción del futuro. Medidas como la reutilización de las aguas negras y grises que generan los edificios o el empleo de materiales reutilizables, como neumáticos desgastados, contribuyen a reducir ostensiblemente el consumo de energía de estos edificios de Alborache.

La vivienda unifamiliar de El Escorial tiene, además, otro valor añadido, según Lancini. "Se trata de una revolución a nivel estético, ya que las construcciones sostenibles prácticamente carecían de un sentido estético de vanguardia, realmente moderno", dice.

Fujy trabaja ahora en la transformación de una masía de Sabadell en un hotel rural de nueve habitaciones. La casa tendrá un sistema de recogida de las aguas pluviales que se empleará para abastecer inodoros y urinarios y paneles solares para calentar el agua. Aplicar estos y otras criterios de sostenibilidad en una rehabilitación puede suponer un sobrecoste de entre un 5% y un 15% respecto a una rehabilitación normal. Esta inversión inicial, sin embargo, puede comportar ahorros energéticos del 40% a largo plazo.

Iniciativas como el complejo de Alborache o la vivienda Fujy permiten subir el listón de la arquitectura verde en España, aunque no lo suficiente como para poder mirar de frente a los países punteros. Dinamarca, Suiza y, especialmente, EE. UU. y Alemania, se erigen como el modelo a seguir en este sector.

En EE. UU., y con el estado de California a la cabeza, existe, por ejemplo, el LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental). Promovido por el Consejo para la Edificación Verde se trata de un ranking que determina el grado de sostenibilidad de los inmuebles. Platino para la excelencia en verdor, oro para el muy sostenible y así sucesivamente.

"La sostenibilidad es rentable", claman los defensores de la arquitectura verde. Y es que el futuro de la edificación sostenible pasa por demostrar que ésta no sólo es respetuosa con el ambiente sino con el bolsillo, Un estudio del Grupo sobre Construcción Sostenible de California concluyó que con un sobrecoste de construcción de un 2% respecto a un inmueble convencional, un edificio verde podría comportar, a lo largo de todo su ciclo de vida, ahorros de hasta el 20% del total de los costes constructivos. Es decir, más de diez veces la inversión inicial. Como para pensárselo.

Por Neus Contreras (La Vanguardia).


 
                         
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