Tenerife genera anualmente más
de cien kilos de envases ligeros por habitante, según los datos
del Cabildo cerca de 120 kg/hab/año (ver informe en residuosdetenerife.org).
De esos envases, que estamos obligados por ley a intentar recuperarlos
desde el año 2001 y que pagamos su recogida selectiva y reciclaje
mediante el punto verde al adquirir los productos envasados, en el año
2004 hemos recogido selectivamente una media de ¡0,8 kg/hab!,
siendo el municipio de Arico, el que probablemente genera menos envases
por habitante por su carácter rural y sin desarrollo de servicios
relacionados con el turismo, el que más recuperó con 7,8
kg/hab. A mucha distancia, con algo más de 4 kilos (de esos 120
que generamos) le sigue Tegueste y Arafo.
Municipios como La Victoria, Tacoronte,
El Sauzal, Santa Úrsula, La Orotava, Garachico... o el vergonzoso
caso de Adeje, no aportaron ni un solo kilogramo de envases ligeros
para su recuperación durante el año 2004. Otros muchos
municipios aportaron, francamente, cantidades ridículas en relación
a lo que generan. Si la media de generación por habitante y año,
según los datos del Cabildo, está próxima a los
120 kilos, se puede asegurar que municipios como Arico generarán
unos 70 u 80 kilos mientras otros como Adeje, por el peso del turismo,
deben generar cantidades que deben rondar los 200 kilos por habitante.
Sin embargo Adeje no recupera nada y Arico, que no estaría obligado
casi a hacerlo por Ley, recupera cerca de 8 kilos. Todo un escándalo
realmente vergonzoso.
Cada año tenemos que asistir
a la rueda de prensa de la Consejería de Medio Ambiente y Ecoembes
donde se habla de unos supuestos éxitos sin ofrecer datos de
ningún tipo, sin señalar con el dedo a las administraciones
menos cumplidoras y sin felicitar, con nombres y apellidos, a los que
hacen el mayor esfuerzo. Se trata de datos generales que no significan
nada, faltos de toda interpretación, sin decirnos, por ejemplo,
cuánto dinero recauda Ecoembes por los envases consumidos en
Canarias y cuándo invierte realmente en recuperarlos, cuánto
nos gastamos de toda esa ingente cantidad de dinero en publicidad absurda
cuando la mayoría de los ciudadanos no tienen la opción
de separar cerca de sus casas de una manera racional. Hasta la viceconsejera
de Medio Ambiente decía, no hace mucho, que
ella no separaba sus envases porque el contenedor no estaba lo suficientemente
cerca de su casa.
En los lugares donde hay contenedores
la situación es, en muchos casos, más contraproducente
para la necesaria concienciación ciudadana porque éstos
no se recogen con la debida frecuencia, lo que da lugar a que los ciudadanos
que hacen el esfuerzo se desmotiven al contemplar cómo el camión
de recogida general se lleva los envases que ellos se han molestado
en separar mezclados con el resto de los residuos. No se informa de
los días de recogida, no existen áreas de aportación
donde la gente pueda llevar sus envases con la seguridad de que los
va a poder depositar y de qué, efectivamente, serán recogidos
para su reciclaje.
Un auténtico caos verdaderamente
sorprendente. Muchas son las denuncias y las quejas que, en esta materia,
recibimos habitualmente en nuestro correo e innumerables también
las referencias que podemos encontrar en prensa sobre quejas ciudadanas
en este sentido. Sin embargo todo se va en publicidad que, realmente,
la mayoría de los casos es innecesaria porque la gente lo que
demanda es información veraz. Justo lo contrario de lo que ofrecen
ellos.
La campaña publicitaria que necesitamos
consiste, esencialmente, en que se hagan las cosas bien, que se distribuyan
contenedores de manera racional pero que, después, se recojan
con la frecuencia necesaria que debe ser conocida por los ciudadanos.
No como ocurre ahora que los contenedores amarillos, donde existen,
parecen formar parte de una falsa campaña
propagandística que de una medida real tendente a intentar
mitigar un problema. Y la otra campaña, relacionada con la información
que falta, consiste en meter las cámaras de televisión
en la planta de triaje de Arico y explicarle a la gente que se están
recuperando recursos y generando empleo para nuestra gente. Así
de sencillo, de rápido y de eficaz y, además, sin costarnos
un duro. Pero los únicos que hemos entrado allí, sin permiso,
a decirle eso a la gente hemos sido
nosotros y a punto estuvo de costarnos un disgusto. Ellos sólo
lo hicieron un poco antes de las elecciones del 2003 cuando, además,
era completamente falso que se se
fuese a separar nada.
Dice el consejero, Domingo Berriel,
que "el reciclaje no es un camino de rosas". Pero bastante
bien va para el desastre que se tienen montado entre todos que, además,
se dedican a lanzar este tipo de mensajes desilusionantes para justificar
su propia incompetencia, como siempre responsabilizando a los ciudadanos.
A la gente hay informarla y si todo el mundo tuviera claro que separando
los envases se está generando empleo, en su mayor parte para
personas con dificultades en cuanto a su integración laboral,
y riqueza para nuestra tierra, además de contribuir a mitigar
en gran parte uno de nuestros principales problemas ambientales, los
resultados serían escandalosos si se les pusieran los medios
adecuados a la gente. Así de sencillo, porque aunque nuestros
políticos nos crean unos desaprensivos que no queremos lo mejor
para nuestra tierra -como dice El
Día- no sólo se equivocan sino que, además,
demuestran con sus actos que en muchos casos los verdaderos desaprensivos
del interés general son ellos y las empresas, supuestamente sin
ánimo de lucro pero que sus directivos viajan todos en primera
clase, que se están llevando la pasta a mansalva para después
vendernos humo. Caso de Ecoembes.

Elaboración propia en base
a datos del Cabildo y población a uno de enero del 2005 según
ISTAC
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Domingo Berriel: "El reciclaje
en las Islas no es un camino de rosas"
El consejero de Medio Ambiente pronunció estas palabras en el
acto de la firma del nuevo convenio con la firma Ecoembes, que prevé
mejorar las cifras y la calidad del reciclaje en las Islas. El director
de Calidad Ambiental, José Alberto Díaz-Estébanez,
no oculta la deficiente gestión que realizan algunos ayuntamientos.
I.N., S/C de Tenerife
"A pesar de que las cifras son positivas, no todo es un camino
de rosas". La frase pronunciada ayer por el consejero de Medio
Ambiente del Gobierno de Canarias, Domingo Berriel, viene a resumir
el estado del reciclaje de residuos en las Islas.
La fragmentación del territorio, su lejanía y fragilidad,
"unido a inercias del pasado", dificultan ese camino, añadió
el consejero, quien "lejos de desanimarse" animó a
mejorar la gestión de residuos, para lo cual pidió una
"actitud generosa de todos", y una concienciación en
la calle sobre el reciclaje.
El consejero pronunció estas palabras en el acto de la firma
del convenio de colaboración de su departamento con la empresa
Ecoembes, que es la renovación del vigente desde 1999, y cuyo
objetivo ahora es mejorar las cifras de reciclado y su calidad, en lo
que se refiere a los envases ligeros y papel/cartón.
En el citado acto estuvieron presentes, además, el director
general de Ecoembes, Melchor Ordóñez; la viceconsejera
de Medio Ambiente, Milagros Luis Brito, y el director general de Calidad
Ambiental, José Alberto Díaz-Estébanez.
El director general de Ecoembes se mostró satisfecho con el
volumen del reciclado en Canarias, después de reseñar
que en el año 2004 fue de 16.000 toneladas y la previsión
es que se alcancen las 23.000 en 2006. Pero, sobre todo, subrayó
la "calidad de la recogida selectiva" en Canarias. Quiere
ello decir que los ciudadanos depositan los residuos adecuados -y no
otros- en cada contenedor, de forma que el 80 por ciento de lo que se
recoge en los contenedores amarillos son envases ligeros, "cuando
la media nacional está en el 70 por ciento", aseguró.
Menos satisfecho se mostró el director general de Calidad Ambiental,
José Alberto Díaz-Estébanez, quien admitió
fallos en el sistema.
Díaz-Estébanez aprovechó la firma para "lanzar
algunos mensajes a la sociedad", el primero de ellos el de dejar
patente la "enorme importancia del problema" de los residuos
sólidos en Canarias y el esfuerzo" que supone su gestión,
por tratarse de un archipiélago, y porque a los dos millones
de habitantes hay que añadir once millones de turistas que lo
visitan.
Tras destacar infraestructuras medioambientales que se han llevado
a cabo en las distintas Islas y asegurar que las inversiones anuales
superan los 25 millones de euros, a este "enorme esfuerzo de gestión"
del Gobierno autónomo el director general contrapuso la necesidad
de una mayor concienciación ciudadana y, en especial, de los
ayuntamientos, a los que corresponde facilitar los medios para el reciclaje,
esto es, los contenedores, "porque si no -advirtió-, estaremos
frustrando nuestro objetivo". De ahí que a preguntas de
los periodistas, el director general de Calidad Ambiental manifestara
su "satisfacción moderada" sobre el reciclaje en Canarias,
aunque añadió: "Esperamos que mejore".
Alberto Díaz Estébanez se debatió en su intervención
entre el reproche y el signo de esperanza que supone la constatación
de que entre 2001 y 2004 se hayan "casi cuadriplicado las cifras
de reciclaje en Canarias".
Precisó que actualmente los datos de recogida selectiva de cartón
se sitúan en las 66.000 toneladas; el vidrio en "más
de 17.000", cifra similar al de pilas, y también resaltó
la recogida de envases farmacéuticos.
Sin embargo, no ocultó su descontento con algunos ayuntamientos,
aunque se negó a citar a los incumplidores.
"Sentimos cierta frustración", llegó a decir
en relación a éstos porque el reciclaje de residuos es
"claramente insuficiente y, además, no se gestionan adecuadamente".
Admitió que pese a que 80 de los ayuntamientos canarios están
adheridos al convenio, en alguno sólo disponen de contenedores
para un determinado tipo de residuo y, además, tampoco "correctamente"
colocado, aunque añadió que son aspectos que podrán
mejorar con el nuevo convenio.
En el lado opuesto, aseguró que "sí hay ayuntamientos
modélicos que consiguen más calidades" y citó
el de Las Palmas "por su nivel de selección de sus residuos".
Más optimista se mostró Domingo Berriel, que ofreció
datos que sitúan a las Islas por encima de la media nacional
en aspectos como el de contenedores por habitante, por lo que consideró
que "estamos en el camino de la sensibilización en esta
Comunidad autónoma", y añadió que "los
ayuntamientos necesitan que se les aporte el sobrecoste económico".
El consejero se refirió, incluso, a la conveniencia de fijar
"incentivos fiscales".
Milagros Luis Brito intervino para asegurar que hace cuatro años
"sólo unos pocos municipios, todos grancanarios, habían
asumido la Ley de Residuos" y, tras valorar que "no estamos
mal" en vidrio y papel -por encima del 60 por ciento-, dijo que
ahora el reto es duplicar los datos en recogida de envases (del 20 por
ciento).
Fuente: El Día, 20-12-05

Publicidad en La Orotava. Al fondo del único
tipo de contenedor que encuentra la
gente, el verde de toda la vida

Durante días aparecen los contenedores
repletos en muchos sitios

Durante días aparecen los contenedores
repletos en muchos sitios

Publicidad para la recogida selectiva de envases
donde sólo hay contenedores de restos

Durante días aparecen los contenedores
repletos en muchos sitios

Durante días aparecen los contenedores
repletos en muchos sitios
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