Santa Fe | Miércoles, 04 de Enero de 2006
CONSECUENCIAS DE LA CONTAMINACION EN EL INTERIOR
Un estudio que alcanzó a las localidades santafesinas
de Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo Paz y Santa Teresa vincula
casos de cáncer y malformaciones con la extendida contaminación
ambiental.
Los agroquímicos, como parte de la "revolución
verde", traen graves consecuencias. También son factores
de riesgo los basurales, los feed-lot y los transformadores con PCB.
Por José Maggi
Un estudio financiado por el Ministerio de Salud de la Nación
halló vinculaciones directas entre casos de cáncer y malformaciones
infantiles con la exposición a contaminantes ambientales. El
grupo multidisciplinario relevó seis pueblos de la pampa húmeda
-Alcorta, Bigand, Carreras, Máximo Paz y Santa Teresa, en el
sur santafesino- y encontró relaciones causales de casos de cáncer
y malformaciones uro genitales masculinas entre los habitantes expuestos
a factores de contaminación ambiental. En los pueblos relevados
se determinó que los casos de cáncer de testículos
y gástricos en varones fueron tres veces más que la media
nacional. Los cánceres de hígado fueron casi diez veces
más y los de páncreas y pulmón, el doble de lo
esperado. Los varones parecen haber sido los más afectados por
esta enfermedad. En cuanto a malformaciones, se halló "una
muy significativa incidencia al compararse con datos medios nacionales".
Las más citadas: hipospadias (desembocadura de la uretra en la
cara inferior del pene) y criptorquidias (testículos no descendidos).
El trabajo que comenzó hace cinco años "pudo establecer
que en el 90 por ciento de los casos, las patologías estaban
ligadas a fuentes fijas de contaminación ambiental o factores
ambientales de riesgo que van desde un basural, pasando por los feed-lot,
los transformadores con PCB, hasta los agroquímicos", según
explicó Ricardo Biasatti, de Ecosur, una ong responsable del
trabajo. El estudio -preliminar pero que enciende una luz de alerta-
fue llevado a cabo por profesionales del Centro de Investigaciones en
Biodiversidad y Ambiente (Ecosur) del Hospital Italiano Garibaldi de
Rosario, la UNR, el INTA, el Colegio de Ingenieros Agrónomos
y la Federación Agraria Argentina.
En esta primera etapa se tomaron cinco localidades testigo: Alcorta,
Bigand, Carreras, Máximo Paz y Santa Teresa, en el sur santafesino;
y Pérez Millán, en el norte bonaerense. "Se escogieron
con el criterio de que están en áreas altamente explotadas
en los últimos 50 años, bajo aplicación intensa
de clorados y fosforados dentro de diferentes actividades agroproductivas",
explicó Susana Olego, de Mujeres Federadas Argentinas.
Por su parte, el ingeniero Alberto Gelín, presente en el estudio
a partir del convenio entre FAA, AFA, INTA, CAFER, explicó la
inquietud original. "La introducción de moléculas
sintéticas (agroquímicos, bifenilos policlorados) en los
ciclos materiales es una constante en esta región. Y el hombre
que participa activamente en este proceso, se expone a estos agentes
que inciden en su salud. Muchas de estas moléculas son sospechadas
de riesgo; y dada su continua e intensa aplicación, se planteó
evaluar la posible incidencia de ésto sobre la salud e la población
rural del área". En conclusión, Gelín afirmó
que "los resultados muestran en forma preliminar que existe una
relación causal entre los factores de riesgo sospechados, y los
casos detectados".
En tanto, el médico Alejandro Oliva, del Instituto Universitario
Italiano de Rosario y director del proyecto, concluyó en esta
primera etapa: "Confirmamos que la aparición de ciertas
patologías en estos ambientes rurales supera -en muchos casos,
ampliamente- las cifras medias esperadas para el resto del país".
El relevamiento indagó acerca de la composición familiar,
datos sobre enfermedades más comunes padecidas en el grupo, malformaciones,
cáncer y esterilidad. En el caso de los productores agropecuarios,
se les preguntó sobre la superficie trabajada y la que trataba
con insecticidas y herbicidas, sobre los producto usados, los elementos
de protección, el tratamiento de los envases y asesoramiento
técnico recibido.
El ingeniero Gelín, quien además preside el Colegio de
Ingenieros Agrónomos, marcó la intensa aplicación
de insecticidas organoclorados a partir de la llamada "revolución
verde". Se fumigó por años con DDT, heptacloro, lindano
y HCH, hasta que se prohibieron. "De 1960 a 1978 tuvieron amplia
difusión los organoclorados y organofosforados como el Parathión.
Del '78 al '94 la tendencia introdujo el monocrotofós, endosulfán
y piretroides; y desde el '94 para acá, se aplicaron piretroides,
endosulfán, clorpirifós y otros funguicidas. Sin olvidar
la rotunda aparición del glifosato, de creciente aplicación",
enumeró Gelín.
El especialista agregó que "en esta primera etapa estudiamos
fuentes fijas de contaminación como basurales a cielo abierto
que emiten dioxinas por la quema de la basura y llegan a varios kilómetros
distancia, también tomamos los transformadores ubicándose
en el plano del pueblo que pudieran haber tenido PCB. Pero también
tomamos plantas de acopio de cereales por los tratamientos con plaguicidas,
así como los depósitos de agroquímicos y los equipos
de fumigación de aire y tierra. Y finalmente los feed-lot pueden
llegar a dejar nitratos y nitritos en concentraciones importantes fruto
del orín y la bosta de los animales, que se amontonan en este
tipo de explotación ganadera".
"Esto es un informe preliminar, y sus resultados deben ser tomados
con cautela, pero no dejar de valorarlos. En la segunda etapa ya se
hará un relevamiento con mayor aproximación. Pero lo hecho
vale para advertir que hay una relación entre la salud de la
gente y los factores ambientales en nuestros pueblos. Y acaso algo tenga
que ver este incremento de nuevas tecnologías y agroquímicos
que requieren los cultivos transgénicos que vienen dominando
la agricultura en las últimas dos décadas", advirtió
Olego.
CONTACTO PROLONGADO CON LOS AGROQUIMICOS
La infertilidad, otra consecuencia
Los trabajadores rurales de Entre Ríos y Santa Fe que estuvieron
muchos años en contacto con agroquímicos tienen mayor
posibilidad de sufrir infertilidad. Así lo determina un estudio
de un médico argentino y dos franceses, publicado por una importante
revista de divulgación científica inglesa. El trabajo,
realizado sobre 225 hombres entre 1995 y 1998, determinó que
hay una relación muy directa entre la exposición a pesticidas
y solventes y la menor calidad seminal o espermática. Esta baja
en la calidad del esperma se traduce en una reducción en el número,
motilidad y formas normales de los espermatozoides. Con estas condiciones
aumenta el riesgo de infertilidad masculina. Y, obviamente, disminuyen
las probabilidades de lograr embarazos en sus parejas.
En los análisis hechos en la Argentina a los hombres que estuvieron
expuestos a este tipo de agroquímicos aparecieron altas dosis
de estradiol, la hormona femenina, y una disminución el nivel
de testosterona, la hormona masculina. "Esta es una conclusión
importante que demuestra que algunos pesticidas aumentan el nivel de
hormonas femeninas en los hombres", había explicado en diálogo
con el diario Clarín, el andrólogo Alejandro Oliva. El
estudio es el primero de este tipo que se realiza en América
Latina y surgió de la preocupación de este médico
de 52 años, especialista en fertilidad y sexualidad masculina.
Tanto en el Hospital Italiano de Rosario como en el Centro de Urología
de la ciudad de Santa Fe y en el Sanatorio Adventista de la provincia
de Entre Ríos, el médico comenzó a atender pacientes
preocupados por su infertilidad. En la mayoría de los casos,
y después de la primera consulta, Oliva descartó que las
causas fueran las que comúnmente se asocian a este tipo de patologías.
Ya en esos años, a mediados de la década del `90, en los
ambientes científicos se comenzaba a hablar de la relación
entre el uso de los pesticidas y los problemas de fertilidad.
En 1996, en un congreso en Santa Marta (Colombia), Oliva presentó
los casos. Y un grupo de científicos franceses se interesó
en el tema. Así, logró el apoyo económico del gobierno
de Francia y comenzó a trabajar con dos médicos de gran
prestigio a nivel mundial: Luc Multigner y Alfred Spira. Las consecuencias
de la exposición a agroquímicos aún no están
indagadas a fondo. "Existe una hipótesis que indica que
también pueden provocar problemas neurológicos",
explica Oliva.

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