ATI dispuesta a cargarse el Carnaval
de Santa Cruz por razones electoralistas
Unas cuantas comunidades de vecinos
de Santa Cruz han acudido a los tribunales pidiendo medidas cautelares
frente a las consecuencias que padecen con motivo de la celebración
de los carnavales. Hasta ahí todo parecería casi normal,
sobre todo si tenemos en cuenta en lo que han degenerado estos Carnavales,
que ya no son trasgresión de nada, porque hasta el ayuntamiento
le dice a la gente de qué se tiene que disfrazar cada año.
Y en lo que están degenerando los Carnavales no es otra cosa
que lo que les decía el alcalde a los vecinos poco antes de las
elecciones de 2003, cuando les prometió sacar el Carnaval de
las calles: "Así se podría celebrar el Carnaval
y además sin molestias a todo el centro de Santa Cruz que, obviamente,
durante veinte días tienen que malvivir en ese entorno".
Claro que ahora
el alcalde dice que no son veinte días, sino cinco. Los vecinos
dicen que son nueve, pero eso ya es lo de menos. La única realidad
es que como la demanda vecinal caiga en manos de un juez con dos dedos
de frente -que pareciera que no es mucho suponer- lo que se avecina
es algo muy gordo muy gordo. Y es que nuestra Constitución sitúa,
lógicamente, los derechos fundamentales de las personas muy por
encima de cualquier otra consideración lúdico-festiva
o lo que sea. Y la alternativa que
dan los concejales del ayuntamiento de Santa Cruz, y Dámaso Arteaga
a los vecinos, de que si no les gusta que se manden a mudar o que "reclamen
al maestro armero", todo indica que no encaja muy bien dentro del
ordenamiento jurídico que entre todos nos hemos dado. Todo indica
que no, pero quién sabe en esta tierra nuestra lo que pueda o
no ocurrir con el ordenamiento jurídico ese. Hasta el
pelotazo de Las Teresitas dicen que es legal, con lo que se demuestra
que hasta los mayores disparates y desastres son posibles dentro de
nuestra idiosincrasia político-empresarial cuando hay mucha pasta
por medio, sobre todo si es a costa del dinero público.
Sin embargo, pareciera que cuando cualquier
administración pública -responsable- se tropieza con un
problema de esta naturaleza, donde están afectados derechos fundamentales
de las personas -que no tienen que ser ni muchos ni pocos, basta con
que sean los derechos de uno sólo- la salida más sensata
es llegar, por la vía que sea, a un acuerdo con esos ciudadanos.
No hay más tu tía, sobre todo si se quiere salvar algún
plato antes de que se rompa toda la vajilla.
Pues no, el ayuntamiento de Santa Cruz
ha tenido la genial idea que de esto, como les pasó con el Fórmula
I que querían poner a correr
por las calles en el mismo sitio y a la misma hora en que estaba convocada
una manifestación de decenas de miles de personas, puede
sacar rédito electoral enfrentando a unos vecinos contra otros.
Es como si para ellos esto fuera una especie de Oeste Americano donde
gana el más fuerte o el que más rápido desenfunde.
De ahí que se hayan lanzado a una tremenda
campaña de insultos y descalificaciones, con amedrentamiento
incluido, que ya ha dado como resultado que alguna de las comunidades
de vecinos se descuelgue de la demanda sencillamente por MIEDO.
Pero parece poco probable que, con esta
política del insulto y el amedrentamiento, consigan que se retiren
todos y cada unos de los firmantes de la demanda. Podría ser,
si comienzan a quemarles los coches y a apedrearlos cuando salgan a
las calles -que a este paso todo se andará- pero parece que hay
gente lo suficientemente cabreada por la indecente actitud del ayuntamiento,
como para resistir hasta donde tengan que resistir, incluso con pedradas.
El Fórmula I, con el que Miguel
Zerolo pretendió colapsar la ciudad el mismo día y a la
misma hora en que estaba convocada una
manifestación ¡A FAVOR DEL PUERTO DE SANTA CRUZ!, simplemente
por la chulería de no querer
retrasar esa exhibición dos o tres horas o hacerlo en domingo
por la mañana -como se ha hecho en otras ciudades españolas,
por ser el horario en que menos molesta al tráfico- tuvo que
irse a Adeje porque Disa-Shell se dio cuanta del berenjenal en el que
se había metido por la cabezonería y la prepotencia. ¿Pensará
don Miguel Zerolo que si el Carnaval se va a Adeje también, podrá
sacar rédito electoral del asunto enfrentando a unos ciudadanos
contra otros para salvarse políticamente él, que vive
en el campo de golf de Tacoronte?
Todo parece indicar que alguna encuesta
o algún pelotazo o algo ha puesto a los de ATI lo suficientemente
nerviosos como para lanzarse hacia una especie de huida hacia delante
de consecuencias imprevisibles al menos para nosotros. Desde El Día,
su periódico, enfrentando
a unos canarios contra otros canarios, desde el ayuntamiento convocando
manifestaciones contra vecinos y contribuyentes del municipio. ¿Alguien
da más?
No don Guillermo Núñez,
los vecinos han decidido que no reclamarán al "maestro armero",
como usted les recomienda tan amablemente. Como si esto fuese una Democracia,
han decidido que van a los tribunales, donde se dirimen los conflictos
en los lugares en los que han decaído las dictaduras y el autoritarismo.
A usted, a quien nadie recuerda haber visto nunca en otro carnaval que
no sea el que presenciamos todos los meses en el salón de plenos
del Ayuntamiento, todo esto le importa un carajo y se encuentra instalado
en el "cuanto peor mejor", porque piensa que sólo el
follón y la porquería podrán tapar la basura del
pelotazo de Las Teresitas, de la recaudación ejecutiva, de ENMASA,
la muerte del puerto de Santa Cruz y demás. Una vieja táctica
a la que recurre Bush y otros cuando baja un poco su nivel de popularidad:
buscar o inventarse un enemigo para distraer al personal a base de lanzar
cañonazos a diestro y siniestro. Un viejo y patético truco
que lo único que ha conseguido es sembrar la desgracia y la destrucción
para que se salven unos cuantos golfos y sinvergüenzas. Muy poco
original.
------------------
GUILLERMO NÚÑEZ *
También contra el Carnaval
Siendo no creyente -aunque reconociendo tener mis dudas al respecto-,
siento cada día mayor respeto y consideración hacia el
fenómeno religioso, particularmente hacia la religión
católica, pues ésta, además de ser mayoritaria
en este país nuestro, ha contribuido de manera decisiva a fortalecer
los lazos de convivencia entre los españoles y a situarse como
un referente que no debería ser despreciado en una sociedad en
gran parte huérfana de auténticos valores morales.
Pero, dicho esto, habrá también que reafirmarse en el
rechazo más radical a aquellas posiciones fundamentalistas de
algunos sectores eclesiásticos que todavía añoran
tiempos pasados en los que, en connivencia con el poder político,
nos imponían a todos los españoles sus reglas prohibitivas
de actuación. Era esto lo que ocurría con los Carnavales,
prototipo de fiesta mundana en la que el sano jolgorio se mezcla con
el deseo carnal y la pretensión, casi siempre insatisfecha, de
cometer un pecadito venial.
Hoy, en el año 2006, resultaría impensable que nuestro
obispo hiciera una declaración pública manifestándose
en contra del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, entre otras razones,
no sólo porque el obispo es una persona inteligente, sino porque
él mismo es parte de una Iglesia que se ha acompasado a los cambios
positivos acontecidos en nuestra sociedad, cambios entre los que sin
duda hay que situar al Carnaval como sana manifestación de un
espíritu de permisividad y libertad durante muchos años
reprimido por la intransigencia y la hipocresía de unos pocos.
Los que en la actualidad estén contra el Carnaval por razones
inconfesables, que se aguanten, que se
flagelen o que vayan a protestar al maestro armero,
pero que no vengan a engañarnos con seudorazones, y es que mucho
me temo que esto último es lo que subyace en esa denuncia "contra
el ruido" presentada por un grupo de ciudadanos respecto al Carnaval
de Santa Cruz.
La verdad es que creo que subyace no sólo oposición a
la fiesta en sí, sino también oposición política
a ATI como partido que sigue siendo votado de manera reiterada por muchos
de los que algunos de esos ciudadanos califican despectivamente como
"chusma carnavalera".
Por eso, entre los firmantes del recurso que piden la suspensión
del Carnaval, ni están todos los que son, ni son todos los que
están. Entre ellos habrá personas respetables que de verdad
son víctimas de las consecuencias del ruido y cuyas demandas
deben ser atendidas tratando de buscar soluciones equitativas, como
creo que ya se está haciendo. Pero entre ellos están también
aquellos otros que un día sí y otro también reniegan
por principio, con ese espíritu mezquino que les corroe la vida,
de cualquier actuación que provenga de los políticos en
general y de los políticos de ATI-CC en particular.
A estos últimos les recomiendo, por favor, que no nos voten
nunca, pero que nos dejen continuar viviendo la fiesta en paz y armonía,
y que si desean una mejoría de espíritu cambien el careto
por la careta, al menos, durante el Carnaval.

* Guillermo Núñez es portavoz
de ATI-CC en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
-------------------------------
Campos: "Trasladar la fiesta
del centro es una decisión que ya está tomada"
El abogado de los vecinos, Felipe Campos, cree que se está "presionando
al poder judicial"
Felipe Campos estima que los argumentos legales están a favor
del recurso presentado por los vecinos.
El abogado de las ocho comunidades de vecinos y 10 particulares que
han presentado un recurso contra la celebración del Carnaval
en el centro de Santa Cruz, Felipe Campos, se ha convertido en el centro
de las iras de buena parte del mundo de la fiesta de la máscara.
Lejos de arrugarse, Campos insiste en que las razones de sus representados
son poderosas y que está convencido de que el juez encargado
del caso va a darles la razón y que la medida cautelar de suspender
los actos en el centro de la capital se llevará a efecto. No
obstante, Campos matiza que los vecinos "no están en contra
del Carnaval, lo que pedimos es que se traslade de una zona determinada
a otra en la que no moleste", algo que, a su juicio, no se especifica
en el recurso "por que esa es una decisión política".
El letrado recuerda que la petición de que se traslade el Carnaval
del centro coincide "con la postura mantenida por el Ayuntamiento
desde hace años y que ha sido el propio Miguel Zerolo el que
lo ha manifestado reconociendo, incluso, que esa reubicación
es necesaria porque, palabras textuales, los vecinos ’durante
veinte días tienen que malvivir en ese entorno’, según
consta en una entrevista al alcalde publicada el 19 de enero de 2003
en DIARIO DE AVISOS".
Campos, además, se pregunta que, "si hay soluciones, tal
y como le oía decir ayer (por el miércoles) a Miguel Zerolo,
por qué no se está actuando ya y dando otro mensaje desde
el Ayuntamiento". Felipe Campos indicó que los vecinos que
han firmado la denuncia "están preocupados porque el Ayuntamiento
alega problemas de orden público para no trasladar el Carnaval".
Sin embargo, señaló no se han producido manifestaciones
ni protestas cuando desde el Ayuntamiento de Santa Cruz se ha dicho
que el Carnaval en la calle se trasladará de lugar. Campos no
entiende que se hable de convocar una manifestación para el 12
de febrero si la decisión judicial es favorable a los vecinos.
Además, cree que desde el Ayuntamiento no se buscan alternativas
para "presionar al poder judicial". Sobre la posibilidad de
llegar a un acercamiento de posturas entre las partes, Campos apunta
que "nadie me ha llamado y, por supuesto, que estaría dispuesto
a sentarme a dialogar". Con el argumento de que lo que piden los
vecinos no es una suspensión, sino un traslado, el representante
de los vecinos asevera que "es injusto que se esté lanzando
a la gente contra los vecinos. El Ayuntamiento tiene que asumir que
se ha equivocado y debería haber partido con otra actitud en
todo este asunto ya que está diciendo que estamos en contra del
Carnaval cuando es notorio que el traslado del centro es una decisión
que ya está tomada". Sobre los argumentos que apoyan el
recurso, Campos se muestra convencido de su fuerza. "No existe
expediente definiendo dónde se ubican, por ejemplo, escenarios,
música al aire libre, carrozas, etcétera. Además,
el incumplimiento de los límites máximos de decibelios
es evidente".