Estos días se está debatiendo el nuevo POSEICAN para
Canarias. Se trata de ver cómo se distribuirán 127 millones
de euros y qué prioridades han de tener hasta el año 2013.
De esa cantidad, nada menos que 72 millones se destinarán al
Régimen Especial de Abastecimiento (REA) y los 55 restantes se
orientarán a promover el desarrollo rural.
Sin embargo, mucho nos tememos que se mantengan las pautas del pasado,
que han manifestado muchos efectos perversos y negativos con muy pocos
beneficios. Se ha discriminado sistemáticamente a los sectores
productivos locales en beneficio de las importaciones del continente,
con el subsiguiente empobrecimiento de los agricultores y ganaderos
isleños. Y lo que es aún peor: la consecuencia es que
este problema nos hace cada día más dependientes del exterior
mientras que el aparato productivo se debilita paulatinamente.
Distintas varas de medir
Un ganadero canario se encuentra altamente discriminado respecto al
resto de sus colegas europeos. Baste citar algunos ejemplos: Un kilo
de queso o un litro de leche en polvo comunitario recibe en ayuda REA
para la importación de hasta 250 ptas. Un litro de leche producido
en Canarias no recibe ningún tipo de ayuda directa. Lo mismo
podríamos decir de la carne, que es subvencionada con 200 pesetas/kilo
o la mantequilla, con 420 pesetas/kilo. Si vemos que los costes de transporte
a Canarias suponen apenas entre 30 y 40 pesetas/kilo.
Las vacas canarias no reciben ningún tipo de ayudas, es más,
una vaca importada recibe 109.000 pesetas. Como el coste del transporte
oscila sobre las 40.000, tenemos que una vaca del país debe competir
con una importada subvencionada con 69.000 pesetas netas. Esta discriminación
reiterada y flagrante empobrece significativamente a nuestros ganaderos,
que no pueden competir en un horizonte de libre mercado. Asimismo, los
consumidores no perciben esta inmensa cantidad de dinero en subvenciones.
En ningún caso se trata -como algunos señalan interesadamente-
de que el hecho del alto encarecimiento de los alimentos en Canarias
se deba a la lejanía o a la insularidad, podemos y debemos producir
alimentos frescos dando las mismas oportunidades a los ganaderos en
las islas que en los comunitarios.
En estos momentos se está negociando la futura distribución
de estas ayudas para las Regiones Ultraperiféricas, y es el momento
de poner sobre la mesa los medios y las soluciones para que no discriminen
y perjudiquen a nuestros ganaderos como hasta el presente. Esta situación
se agrava en la coyuntura internacional en la que vivimos, donde es
fundamental y estratégico mantener una producción significativa
de productos frescos y del país. Además de suponer una
reserva básica para tiempos difíciles, también
hay que recordar que hay muchas familias y puestos de trabajo que dependen
de la agricultura y de la ganadería de nuestra tierra.
En definitiva, lo único que reclamamos
(*) es que nuestros ganaderos reciban ayudas equivalentes a las aportadas
por el REA a los productos comunitarios que vienen hacia Canarias. Si
a esto añadimos la prioritaria ordenación del suelo rústico,
que permita el establecimiento de instalaciones agropecuarias modernas
y eficientes que mejoren la productividad básica y estratégica
de productos perecederos para el autoabastecimiento de las islas, estaremos
plantando y sembrando un futuro más prometedor para nuestra tierra.
Wladimiro Rodríguez Brito
Consejero de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo Insular de
Tenerife
Fuente: El Día, 19-02-06
(*)
¿Quién o quiénes son los que reclaman estas cosas
tan sensatas? ¿No está Wladimiro en la CoCa que es la
que gobierna esta tierra y la que tiene que proponer reformas en esta
línea? ¿No son algunos miembros de la CoCa y sus negocios
privados, como Adán Martín, los principales beneficiarios
de este REA que tanto daño está haciendo a los intereses
generales de esta tierra? ¿O lo que propone Wladimiro en este
artículo es una especie de brindis al Sol?
