Sobre las once de la mañana,
de este martes de Carnaval, un conductor de alta tensión de la
línea de 66 Kv que conecta la central de Caletillas con la subestación
de Buenos Aires, ha caído sobre la autopista del sur, a la altura
de Tabaiba, no conociéndose de desgracias personales acaso por
el escaso tráfico que a esa hora circulaba por la autopista al
ser festivo.
Se espera que, de un momento a otro,
el presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, se
dirija al pueblo de Tenerife para justificar a Unelco diciéndonos
que unos terribles vientos huracanados de entre 200 y 300 kilómetros
por hora provocaron la caída del cable que se podía haber
llevado por delante la vida de cualquier hijo nuestro, mintiendo descaradamente.
Como cuando en su intervención en el Parlamento intentaba justificar
a la Cámara y a la sociedad canaria, con mentiras, la caída
de más de cinto cincuenta torres de Unelco con ocasión
de la tormenta Delta. También esperamos que Ricardo Melchior
se apresure a culpara al Instituto Nacional de Meteorología y
nos amenace con llevarnos a los tribunales si decimos que, durante muchos
años, fue empleado de esa compañía que nos tiene
totalmente vendidos a todos.
Pero es más, no nos extrañaría
nada que el periódico El Día, en una de esas editoriales
que a toda persona decente avergüenzan, le eche la culpa a Las
Palmas o pida que se suprima el "Gran" del nombre de la isla
hermana para, además, echar la culpa de este desastre a los "falsos
ecologistas pagados con oro amarillo". O que, como hicieron hace
poco, busquen cualquier justificación que exculpe a Unelco dado
que nadie es capaz de calcular la cantidad de dinero que Unelco-Endesa
le paga a la Editorial Leoncio Rodríguez -por cierto, "si
don Leoncio levantara la cabeza ..."- por conceptos varios.
Dinero todo procedente del recibo de la luz que todos pagamos religiosamente
para recibir un servicio no sólo deprimente, sino peligroso.
De todas formas la inversión
más rentable que ha realizado Unelco-Endesa jamás ha sido
la de comprar literalmente a los medios de comunicación. A nadie
le cabe la menor duda que, con una prensa independiente y crítica,
a la manifestación en la que se pedían responsabilidades
no hubieran ido 800 personas, sino 80.000. Y con 80.000 personas en
la calle no hubiera habido político con la cara dura suficiente
como para cubrirle las espaldas a esta multinacional que está
jugando con nuestra seguridad.
Tampoco en esta ocasión, afortunadamente,
ha habido víctimas mortales. Unelco ha dicho que el viento fue
tan terrible que, ojo al dato, un cable de una línea de media
tensión chocó con los conductores de la línea de
alta lo que provocó la rotura y que en ningún momento
hubo riesgo para la seguridad de las personas. A uno de ellos debería
haberle caído el cable en el parabrisas ¿Cómo se
puede tener la cara tan dura? Sólo 5.000 abonados se han quedado
sin luz, 5.000 hogares cada uno de ellos con su historia particular
de gente enferma, niños, etc. Es decir, otra coñada de
nada.
Y dice El Día que todo es mentira,
que las torres podridas -de las que
este periódico no ha publicado una sola imagen- estaban del diez
porque lo dice una auditoría pagada por la multinacional (auditoría
que para nada analizaba el estado de conservación de las torres,
como aclararon sus autores). Ahora dirán que es perfectamente
normal, que ocurre en todas partes del mundo, que por un viento de nada
un cable de alta tensión caiga sobre cuatro carriles de una autopista
por la que circulan a diario decenas de miles de personas. En manos
de estos sinvergüenzas estamos.
17-02-06 Un falso
medio de comunicación desmiente que las torres de Unelco estuviesen
podridas

Los operarios proceden a la retirada del cable

Los operarios
proceden a la retirada del cable

Obsérvese el cable descolgado

El tráfico se reanuda una vez se retiró
el cable

A la izquierda torre más alta de donde se
descolgó el cable que cortó
los cuatro carriles de la autopista

Obsérvese el cable descolgado

Obsérvese el cable descolgado
30-11-05
Unelco-Endesa "pierde" entre Arico, Fasnia y Güímar
unas veinte torres de alta tensión
