Más de ocho años lleva
cerrado e inutilizado el mirador de Humboldt, en La Orotava, que nos
atreveríamos a decir que debe ser uno de los miradores más
importantes de Canarias, tanto por su historia como por las magníficas
vista que ofrece del Valle de la Orotava así como del Pico del
Teide.
Cerrar un mirador como este en una isla
turística como Tenerife, parada obligada de toda excursión
que se precie, es como cerrar el servicio de farmacia en un hospital.
Si por cualquier razón hay que cerrarlo, como en el caso de una
remodelación, cualquier mente sensata habría de esperar
que esas obras se plantificasen y se ejecutasen con carácter
de urgencia. Eso si nos importara algo la imagen turística y
la impresión que los visitantes se llevan de nuestros sitios
más representativos.
Algunos, que intentan romper a este
país en mil pedazos desde la órbita de la mamandurria
de ATI, culpan a Gran Canaria de todas las desgracias que le ocurren
a esta isla. Todo lo malo es por culpa de ellos o de los que somos de
aquí que, según el periódico El Día, recibimos
"oro amarillo" para destruir a Tenerife. Independientemente
de esta vomitiva teoría, que está provocando sus efectos
porque incluso hemos llegado a ver cómo se agrede a la gente
por la calle porque algún descerebrado -forofo de las editoriales
de don José Rodríguez- les descubre un acento canarión,
deberíamos preguntarnos si los auténticos enemigos de
Tenerife no serán los sinvergüenzas que han tenido ocho
años cerrado el mirador de Humboldt sin escrúpulos de
ningún tipo. Por ejemplo.

El panel informativo tendrán que restaurarlo
antes de la inauguración


Aspecto de la entrada principal desde el interior

Una de las entradas ya deteriorada sin que
haya entrado un solo visitante



La gran muralla impide la visión del
Valle desde el famoso mirador



Entrada principal

05-08-04
Miradores acondicionados
09-06-04
Sorprendente vertido de aguas fecales en uno de los miradores más
importantes de la costa norte de Tenerife