![]() |
Foro contra la Incineración |
||||
| Tenerife |
|||||
| Auditorio
de Tenerife, o en qué ha ocupado su tiempo y nuestro dinero el Cabildo de Tenerife en los últimos 20 años |
|||||
Si la mitad del interés, del dinero y del tiempo que han dedicado al auditorio desde el Cabildo lo hubiesen invertido en ocuparse del problema de los residuos y de las aguas residuales, por ejemplo, hoy por hoy seríamos un ejemplo a nivel mundial. Hemos optado por lo faraónico y por aquello que pareciera ir más allá de muestras verdaderas necesidades y posibilidades, el tiempo dirá si la decisión ha sido acertada. Los disgustos del Auditorio están aún por venir cuando año tras año tengamos que hacer frente a un galopante déficit, y ya veremos qué sucede con esa obra que, por lo pronto, la hemos inaugurado a medio terminar, llena de parches y herrumbre, esperemos que todo este despropósito se encauce adecuadamente por el bien de todos. Mientras tanto los vecinos de la costa de Arico seguirán, calladamente, sellando las ventanas para poder dormir porque no hemos dado al problema de los residuos una salida de cara al futuro.
Entre nosotros
Ayer volvimos a comprobar que Tenerife queda demasiado lejos. Madrid, una vez más demostró que la Isla y 'sus cosillas' importan poco. Por notar ausencias, notamos sobre todas las de Pilar del Castillo. La ministra de Cultura, que nos tiene acostumbrados a asistir a cualquier sarao que se precie debió considerar que la inauguración del Auditorio era pecata minuta, tan pecata y tan minuta como para no enviar siquiera a un representante del Ministerio. El nuevo consejero insular de Cultura, Miguel Delgado, mostraba su decepción: "Del Castillo ha demostrado poca delicadeza con las Islas". Más ausencias: nadie del Gobierno, excepto el ministro Zaplana que curiosamente ayer estaba en la Isla para asistir a un encuentro con los empresarios. Así que Ricardo Melchior se quedó, como comúnmente se dice "compuesto y sin novia". El presidente del Cabildo, que anunció que a la inauguración tenían previsto asistir embajadores y diversas casas reales europeas, tuvo que conformarse con un solo invitado de honor, eso sí, de altura: el Príncipe Felipe. La lista de ilustres se completó con un segundo nombre: el de la Begum Inaara, esposa del Aga Khan, jefe religioso de la comunidad musulmana de los ismaelitas. Los 1.600 exclusivos invitados no pudieron por tanto codearse con damas tocadas con preciosas tiaras; duques acostumbrados a asistir a estos saraos o con las jóvenes y guapas príncesas que cada semana llenan las páginas de las revistas del Corazón. El acto de ayer pasará a los anales de la historia cultural de las Islas, pero no tendrá un hueco entre las páginas de papel couché y por lo que se vio tampoco en las agendas de sus señorías los ministros. Los 1.600 exclusivos invitados tuvieron que conformarse tan solo con el glamour de Zaplana, el presidente de la CEOE, José María Cuevas; el empresario Juan Abelló; el presidente de Trasmediterránea, Miguel Angel Fernández; el presidente de la Unión Europea de Radiotelevisión, Pedro González; la presidenta de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), Cecilia Plañol, y la productora Dania Dévora, flamante ganadora del Grammy Latino en la categoría de Mejor Álbum Clásico, así como diversos Premios Canarias, gerentes de otros auditorios españoles y críticos musicales de España y el extranjero. Eso sí, el acto estremeció desde primeras horas de la mañana las callejuelas de Santa Cruz en una actividad frenética de compras a última hora y visitas apresuradas a la peluquería. Anoche, Santa Cruz vivió un sueño de gran ciudad. La creme celebró su gran noche de fiesta.
Calatravo El espíritu de pobre
con pretensiones, de la “capital de provincias de tercera”
que decía Galdós, siempre aflora cuando en estas Islas
pretendemos lo imposible. El Auditorio de Tenerife, por ejemplo, es
un imposible que se hizo posible gracias al que todo lo puede: el dinero.
Es bueno hacer la comparación. Imaginen que en Melilla se gastaran
14.000 millones de aquellas pesetas en hacerse una sala para conciertos.
Pensaríamos: “Qué tontos estos melillenses”.
Pues sucedió en Tenerife, y está listo. Y todos babeando
porque vino el príncipe a la inauguración, y todos salivando
a través de esas informaciones henchidas donde se destacaba que
a la inauguración acudieron más de veinte medios de comunicación
extracanarios... pagados, alimentados y cobijados gracias a la alegre
arca pública. Se abre un Auditorio y aflora el catetismo, no
lo podemos remediar, no se puede pasar del folclore a la vanguardia
clasicista en dos fines de semana. Auditorio para
todos Después de años de espera, de gastos adicionales
–varios miles de millones de pesetas–, de incumplimiento
en las fechas de entrega y de revisiones del propio proyecto, la Muy
Leal, Invicta y Muy Benéfica Ciudad, Puerto y Plaza de Santa
Cruz de Santiago de Tenerife, ya cuenta con el referente arquitectónico
preciso para que el nombre de esta isla sea pronunciado en todos los
rincones del planeta: el Auditorio de Tenerife. Un símbolo más
que nos hará caminar, haciendo camino, en busca de la adanmartinista
felicidad. Y de esta felicidad deseada, un “momento feliz”
–la felicidad, en definitiva, no es un estado prolongado en el
tiempo sino una suma de momentos, como el que yo tuve la noche en la
que escuchando a Adán Martín en el Club La Opinión
de Tenerife, pude ver como una mariposa nocturna abanicaba mis ojos
tratando de hacerme volver a la realidad después de haber percibido
la cita que el presidente realizó de Son Latinos– el vivido
por Ricardo Melchior, presidente del Cabildo de Tenerife, cuando, radiante,
se animaba y decía que el Auditorio era una obra de todos y para
todo. Desde luego no seré yo el que diga que el Auditorio será
un recinto para todo –el tiempo lo dirá– pero sí
el que recordará, siempre, que se ha realizado con el dinero
de todos; con dinero público, del erario. Una participación
económica del común, sin cuya existencia el símbolo
no hubiera nacido, que no ha sido tenida en cuenta, que ha sido ignorada
y burlada, por quienes llenaron la sala de conciertos –1600 personas–
con un público escogido a partir de unos muy peculiares criterios
de selección. No se tuvo en cuenta a los muchos aficionados a
la música clásica, a la gran mayoría de los amigos
y socios de la OST, a los que han mostrado su interés por el
Auditorio a lo largo de todos estos años, a esa parte del pueblo
llano que sabe y entiende de música… a nadie. Solamente
a un grupo muy numeroso de personas, no escogidas al buen tuntún,
que presumiblemente se enteraron de esta historia después de
haber recibido la invitación oficial. Que supieron del evento
con el tiempo preciso, y no más, para pedir hora en la peluquería
y acudir, presurosas, a comprarse unos trapitos para no desentonar.
El Auditorio de Tenerife no fue para todos el día, grande, de
su inauguración. El día en el que un príncipe de
Borbón tuvo el gesto, plausible para muchos, de presidir un evento
en el que se estrenó Fanfarria Real. Cierto es que la cuestión
de las invitaciones anduvo reñida y mantuvo a la greña
a los organizadores: lo comprobamos al vislumbrar el sitio ocupado por
Ana Oramas y Benito Cabrera; alejados, inmerecidamente, de toda posibilidad
de protagonismo. El Auditorio no fue para todos a la hora de engullir
los canapés –que sí pagamos todos– y atacar
a los gaznates con la bebida libre y gratuita. Después de la
inauguración, con la llegada de los conciertos de la OST y del
Festival de Música de Canarias, con toda seguridad, ante la ausencia
de los que ahora han ejercido de advenedizos sustitutos, se recurrirá
a la cita y convocatoria de los verdaderos aficionados. Lo siento por
Prokofiev; ya he cancelado la cita que tenía con él el
próximo 18 de enero. Todavía con la miel en los labios tras la brillante
inauguración del Auditorio de Tenerife, nadie muestra la más
mínima preocupación ni por su coste final, ni por el asombroso
recorrido que ha vivido esa obra desde el presupuesto originalmente
aprobado hasta su inauguración. Al contrario, parece constituir
todo un orgullo que un proyecto que fue aprobado unos cuatro mil millones
de antiguas pesetas, que ya estaba bien, se convierta en 72,3 millones
de euros, que no es ni un diez ni en un veinte por ciento de sobrecosto,
sino exactamente el triple, o sea, tres veces más de lo que se
pensaba que debía costar y estábamos dispuestos a pagar
los ciudadanos, que para eso, para controlar el gasto, y no para otra
cosa, se hacen presupuestos de obras y se aprueban en las sociedades
democráticas.
|
|||||
Auditorio de Tenerife, inaugurado
por tercera o cuarta vez el 26 de septiembre de 2003
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
![]() |
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||
|
|||||